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4 Opinión JUEVES 23 6 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil PREESCRITURA ALVO en las acusaciones de mentira e imprevisión vertidas sobre el Ejecutivo anterior, las conclusiones de la Comisión del 11- M aprobadas ayer por el bloque progubernamental formado en torno a este asunto (PSOE y toda la oposición salvo el PP) se atañen a un guión que parece escrito hace meses y que algunas importantes evidencias aportadas por los comparecientes no han logrado variar. El texto aprobado sostiene que el Gobierno tergiversó los datos policiales con fines electoralistas, acusación que no casa con el testimonio de altos mandos policiales. En líneas generales, la comisión ha resultado fallida e incapaz de desligarse de los intereses partidistas que tan afanosamente han defendido la mayoría de los comisionados, tarea en la que han puesto más ahínco que en el esclarecimiento de la verdad de aquellas dramáticas fechas. S FRENTE NACIONALISTA EN VITORIA L apoyo parcial del Partido Comunista de las Tierras Vascas será suficiente para que Ibarretxe tenga hoy mayoría y sea elegido nuevamente lendakari. La unidad nacionalista ha vuelto a funcionar con la sincronía que impone la comunidad de objetivos de un frente que abarca desde el PNV hasta ETA y que está perfectamente definida en el preámbulo del Plan Ibarretxe y, antes, en el Acuerdo de Lizarra. Ayer se demostró que ese Plan era la punta de lanza de una estrategia frentista, de hondo calado y larga de miras, que está aún más radicalizada que el 30 de diciembre de 2004, por la fuerte presencia parlamentaria de la izquierda proetarra. Todos los diagnósticos del PSOE sobre los movimientos políticos que se iban a producir en el País Vasco no han acertado, salvo que los datos de que dispone Rodríguez Zapatero, y que no puede revelar- -como le dijo anteayer a la AVT- sean un as bajo la manga que utilizará cuando resulte conveniente. Pero con el anuncio hecho por el PCTV de que dos de sus diputados van a apoyar a Ibarretxe parecen haberse consumado algunos riesgos anunciados de la nueva política vasca del PSOE. Es la tercera legislatura en la que el PNV cuenta, por activa o por pasiva, con la izquierda proetarra. Este dato es importante si se valora como un gesto político positivo el apoyo del PCTV a Ibarretxe o, por el contrario, como un entreguismo del PNV a un partido que- -conviene no olvidarlo- -el Gobierno socialista considera que no infringe la Ley de Partidos Políticos. Ibarretxe cuenta con el apoyo del PCTV porque todos son nacionalistas y aspiran a los mismos objetivos, aunque tengan tácticas y procedimientos distintos. Lo normal era que, con una fuerte presencia proetarra en la Cámara vasca, la nueva legislatura fuera aún más soberanista. El discurso de investidura pronunciado por Ibarretxe lo confirma. El lendakari hizo una reivindicación del núcleo más duro de su propuesta, al comprometer la acción de su gobierno con el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, la territorialidad (Navarra y territorios del sur de Francia) la libre asociación con el Estado español y el ejercicio del derecho a decidir. Es decir, lo que el PSOE daba por muerto parece que ha E resucitado, con más fuerza si cabe porque detrás, en funciones tutelares, se hallan una izquierda proetarra en fase de consolidación y una ETA que, después de la ruptura del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos, puede anotarse un nuevo activo en su cuenta: la de haber decidido la presidencia del Gobierno vasco. Para el PSE, el nuevo escenario político no es bueno porque con el discurso de investidura que ayer pronunció Patxi López le va a resultar muy difícil asumir el liderazgo de la oposición. La mimetización nacionalista de buena parte del mensaje socialista le sitúa en terreno propio del PNV, no sólo en el plano semántico, sino en algunos asuntos de hondo calado, pero Ibarretxe gobernará otra vez desde hoy y López estará en el banco de una oposición que no siempre podrá ejercer, porque el lendakari va a gobernar con algunos compromisos asumidos por el secretario general de los socialistas vascos, como la Mesa de Diálogo Político, la reforma estatutaria (que el PSE basó en conceptos como comunidad nacional o la rehabilitación política de ETA Batasuna. Poco tardará Ibarretxe en recordar al PSE que Rodríguez Zapatero se comprometió a un nuevo estatuto con referéndum en el plazo de dos años. Algo tendrá que reflexionar el Gobierno sobre la política que está siguiendo en el País Vasco. Las elecciones del 17- A no han traído el cambio que anunció el PSOE, sino los efectos del peligroso juego a varias bandas que este partido llevó a cabo al inhibirse en la petición de ilegalización del PCTV, alejarse del PP y enfriar- -cuando no dividir- -los movimientos constitucionalistas del País Vasco. Jugar con nacionalistas tiene estas consecuencias. El PCTV está en el Parlamento porque el Gobierno socialista creyó que mermaría al PNV y obligaría a éste a buscar puntos de encuentros con el PSE. El resultado de esta visión surrealista del nacionalismo vasco se reflejará hoy en la elección de Ibarretxe, gracias a unos votos que el Ejecutivo socialista no puede ahora condenar, porque son fruto de la inacción de un Gobierno que da la sensación de encontrarse perdido en un territorio en el que la iniciativa y los tiempos políticos los marcan otros. DANIEL G. LÓPEZ CRÓNICA DEL FRACASO M EMERGENCIAS EVITABLES E nuevo, un hecho perfectamente previsible se convierteenunaemergencia. Ydalugararespuestasapresuradas, más efectistas que útiles. Que la demanda eléctrica alcanza sus máximos en verano es algo que se viene produciendo desde hace años como consecuencia de la generalización del aire acondicionado en oficinas y hogares. Es igualmente conocido que, si además es año de sequía y no haceviento, partedela capacidaddegeneraciónnopuedeentrar enfuncionamiento. Puesbien, laúnicarespuestaqueseleocurre al ministro Montilla consiste en penalizar el consumo. Este Gobierno tiene un problema eléctrico. Lleva meses cantando las excelencias de sus logros en economía, pero nadie parece haberse dado cuenta de que eso requiere más generación de electricidad, y más facilidades para su transporte y distribución. Más generación exigiría abandonar viejos dogmassobre la energía nuclear, sobre todo si queremos cumplir con los compromisos de Kyoto a pesar de hacer desaladoras en vez de trasvases. Y exigiría también que Montillautilice su cargo de secretario general de los socialistas catalanes para desatascar el proyecto de conexión con Francia, entrampado en el tripartito. Más líneas de transmisión y distribución requerirían de un gobierno fuerte, capaz de anteponer D los intereses estratégicos del país y el bienestar concreto de los ciudadanos a su popularidad inmediata en algunos municipios y a su estrategia de coalición con los nacionalistas. En su defecto, el ministro de Industria ofrece más demagogia a lo Robin Hood. ¿Quién se va a oponer a castigar a los despilfarradores? El problema es que traducir esos principios justicieros en una tarifa concreta requiere un grado de conocimiento de la realidad socioeconómica del consumidor que no tiene ni Hacienda. De ahí que hable tanto de simplificar el IRPF. Para que no fuese un despropósito habría que conocer el número de individuos que habitan en la misma vivienda, aunque no tengan relación familiar alguna ni duerman en ella; los metros cuadrados de la misma y su utilización, especialmente importante en el caso de los autónomos y empresas familiares; su situación laboral y estado de salud para estimar el tiempo de permanencia en el hogar; y un largo etcétera. Como eso será imposible, la propuesta se quedará en nada. Puro humo para aparentar que el Gobierno es sensible a las preocupaciones de la ciudadanía. Pero sin resolver problemas. Con lo fácil que hubiera sido nombrar técnicos independientes y de reconocido prestigio en la Comisión Nacional de Energía y encargarles a ellos el Libro Blanco. AL parado salió ayer el presidente del Gobierno al dar cuenta en el Congreso de los Diputados del fracaso sin matices acaecido en el último Consejo Europeo celebrado en Bruselas. No sólo Rajoy, también otros portavoces reprocharon a Rodríguez Zapatero su errónea estrategia a la hora de afrontar esta trascendental reunión. Renqueante por diversas circunstancias el eje franco- alemán- -la gran apuesta exterior del jefe del Ejecutivo al llegar a La Moncloa- la posición española parece afectada de cierta orfandad y una pérdida de peso específico en el seno de los Veinticinco, en un momento en el que Europa afronta unas de sus crisis más relevantes. Con la presidencia de turno británica a la vuelta de la esquina, ahora es Londres el que marcará la pauta. Error de cálculo. CRUZADA SEMÁNTICA J OSÉ Bono es partidario de eliminar la palabra guerra de la Constitución, que aparece tres veces en el texto de 1978. Estos cambios no están incluidos en la reforma que el Gobierno plantea, así que habrá que anotarlos en la cruzada semántico- mediática emprendida por él y que comenzó al quitar de una montaña el lema de la Escuela de Suboficiales del Ejército A España, servir hasta morir y continuó con la afirmación prefiero morir a matar Extraño complejo para un ministro de Defensa que parece incómodo con la terminología tradicional del oficio castrense. Nunca las guerras son deseables, pero no sólo por dejar de pronunciar esa palabra se van a terminar.