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102 MIÉRCOLES 22 6 2005 ABC Deportes La Central de Wimbledon se entrega al proyecto Nadal El manacorí, que mostró una muy buena adaptación a la hierba, superó con mucha facilidad a un veterano en el torneo como Vince Spadea DOMINGO PÉREZ, ENVIADO ESPECIAL WIMBLEDON. La Central recibía a un Rafael Nadal todo vestido de blanco. Cinta en el pelo, camiseta sin mangas, pantalones corsarios, todo tan inmaculado que, en lugar de un pirata, casi parecía un marinerito de Primera Comunión. Se respiraba la expectación de las grandes citas. En el All England Club aprecian al chaval de Manacor. Es sólo un proyecto de posible campeón en un futuro más o menos cercano, pero eso, si cabe, aún les entusiasma más a los británicos. Se notaba en el ambiente. Cuchicheos constantes y cada acción del español, hasta la más normalita, jalonada por ¡Oooes! ¡Aaaes! y aplausos. Y este comportamiento resulta atípico en la estirada Central londinense. Ni siquiera el éxtasis en que sumió a los aficionados la complicada victoria de su ídolo, Tim Henman, que necesitó levantar dos sets en contra ante Nieminen, enfrió el entusiasmo inglés. La Central seguía llena para cuando Rafael Nadal y Vince Spadea saltaron a la pista. El estadounidense es el más terrícola de los jugadores de su nacionalidad. Hombre de fondo, pero sin embargo con sólida experiencia hervíbora. Esta era su décima participación y el año pasado alcanzó los octavos de final, por lo que podría considerarse como un rival muy peligroso. Sin embargo, se equivocó el americano. Consideró que Nadal es un casi novato en el césped y decidió salir a tutearle. Craso error. Jugarle al balear desde el fondo de la cancha es suicidarse y más con las condiciones climáticas que reinan estos días en Londres. Sol, mucho sol. Y el calor provoca en el pasto el efecto contrario al que origina en la tierra batida. En la arcilla, el buen tiempo acelera la superficie, en la hierba, la ralentiza. AP Las zapatillas de oro de Maria Sharapova Resultan un pelín horteras, pero para una joven que ha pasado tantas miserias como la siberiana Maria Sharapova deben ser la locura. El caso es que la rusa se calza unas zapatillas de oro, por lo que cuestan (600 dólares cada una, 1.200 el par) pero también porque llevan incrustaciones de 18 quilates del metal precioso. La empresa que las fabrica, que por ahora no piensa comercializarlas, le ha dado a la tenista diez pares para que se las administre durante la temporada y deslumbre a sus rivales, como ayer a Nuria Llagostera Récord de aces del gigante Karlovic Ivo Karlovic, un croata de 2,08, es un salvaje sacador. Ayer llegó a servir a 231 kilómetros por hora. Se medía a Daniel Bracciali y volvió a ofrecer un recital, aunque el italiano tampoco se quedó atrás y cosechó 31 saques directos. Pero la exhibición de Karlovic llegó hasta igualar el récord de la ATP y establecer una nueva plusmarca en Wimbledon. En el primero de los casos, los 51 aces que logró son tantos como los que cosechara en el Open de Australia de principios de año Joakim Johansson frente a Andre Agassi. Lo curioso es que, como el sueco, perdió. Para los registros del torneo quedará como el jugador que más aces ha logrado en un partido desbancando a Mark Philippoussis y a Goran Ivanisevic, que hicieron en su día 46. A ritmo de Roland Garros Así se dieron dos elementos ideales para Rafael: un rival que quería intercambios y una hierba lenta (dentro de lo que cabe, porque el verde siempre es rápido pase lo pase) Por eso, el primer set se disputó a ritmo de Roland Garros. Cuarenta minutos para decidirse, peloteos largos (para lo que se suele ver por estos pagos) pocas subidas y menos voleas. Un decorado ideal para que el manacorí impusiera su mayor clase. Se llevó prácticamente todos los rallyes y dominó sin complicaciones. La manga se la apuntó Nadal al quebrar en el séptimo juego. Spadea debería haber buscado alguna solución. Inventar algo, cambiar de táctica, pero ahí también se le adelantó Rafa. Varió súbitamente de registro y se puso a jugar a ritmo de Wimbledon. Comenzó a subir con el primer saque, a volear con efectividad, a recortar los puntos. Así, en 26 minutos cerró la segunda manga y en 25 la tercera (un 6- 0) con Spadea desesperado y la Central rendida a su tenis. Las consecuencias de esta primera toma de contacto no pueden resultar más positivas. Nadal sólo cometió ocho errores no forzados, es decir, casi rozó la perfección. Algo así no se logra más que cuando se está perfectamente adaptado al ritmo de la superficie. Y el de Manacor no dudó en desvelar el secreto de esta rápida asimilación: Al principio intenté cambiar mi forma de jugar. Darle más plano, variar la empuñadura, pero entonces me di cuenta de que Federer ha sido dos años seguidos campeón jugando con golpes liftados y así es como juego yo. ¿Por qué iba a tener que cambiar tanto? Lo que he hecho es realizar algunos ajustes, pero sigo realizando más o menos lo mismo que cuando lo hacía en tierra Está claro que el mejor Nadal es el que más se parezca a Nadal. Principales resultados Hombres: Roddick (EE. UU. 2) a Vanek (R. Ch. 6- 1, 7- 6 (4) 6- 2; Calatrava, a Ketola (Fin. 6- 4, 7- 6 (4) 6- 4; Coria (Arg. 15) a Behrend (Ale. 6- 1, 6- 2, 6- 2; Tursunov (Rus. a Almagro, 7- 6 (2) 7- 6 (4) 6- 1; Gasquet (Fra. 27) a Kohlschreiber (Ale. 6- 3, 3- 6, 6- 3, 6- 2; Henman (GB, 6) a Nieminen (Fin. 3- 6, 6- 7 (5) 6- 4, 7- 5, 6- 2; García López, a Ferrer (17) 6- 2, 6- 3, 7- 6 (4) Muller (Lux. a Mantilla, 5- 4 y abandono; Tipsarevic (Ser. a Haas (Ale. 19) 6- 2, 2- 1 y abandono; Stepanek (R. Ch. 14) a Ginepri (EE. UU. 6- 7 (5) 6- 3, 6- 4, 6- 2; Nadal (4) a Spadea (EE. UU) 6- 4, 6- 3, 6- 0; Bracciali (Ita. a Karlovic (Cro. 6- 7 (4) 7- 6 (8) 3- 6, 7- 6 (5) 12- 10. Mujeres: Cho (Cor. a Parra, 6- 3, 6- 3; Srebotnik (Esloven. a Medina (31) 6- 3, 6- 3; Sharapova (Rus. 2) a Llagostera, 6- 2, 6- 2; V. Williams (EE. UU. 14) a Birnerova (R. Ch. 6- 2, 6- 4; C. Martínez, a Bondarenko (Ucr. 7- 6 (6) 6- 1; Daniilidou (Gre. a Henin (Bel. 7) 7- 6 (8) 2- 6, 7- 5; Petrova (Rus. 8) a Ruano, 4- 6, 6- 3, 6- 2; S. Williams (EE. UU. 4) a Haynes (EE. UU. 6- 7 (14) 6- 4, 6- 2.