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66 Cultura MIÉRCOLES 22 6 2005 ABC POP Coti Músicos: Coti Sorokin (voz y guitarra) Matías Eisen (bajo) Diego Olivero (teclados) Álex Olmedo (guitarra y coros) Kiki Tornado (batería) Alicia Araque (percusión y coros) y Eduardo Ortega (violín) Lugar: Teatro Lope de Vega. Madrid. 20- 06- 05 FLAMENCO Festival Pa Tós (I) Guitarra: Enrique de Melchor y su grupo. Cante: Marina Heredia. Baile: Sara Baras y su elenco. Lugar: Aula Magna del Colegio Oficial de Médicos. 21- 06- 05 POP CON CORAZÓN DE CANTAUTOR PABLO MARTÍNEZ PITA APOTEOSIS DE GUITARRA Y BAILE MANUEL RÍOS RUIZ veces cunde la sensación de que el pop argentino cuenta con especial asentamiento en nuestro país, pero lo cierto es que, aparte de las visitas de ciertos grupos que despiertan el entusiasmo sobre todo de sus propios paisanos, hacía tiempo que no aparecía nadie dispuesto a tomar el relevo a la generación de los Tequila o Los Rodríguez. Coti se ha hecho un nombre poco a poco entre nosotros, gracias también al empeño de su casa discográfica, que siempre le apoyó, consciente de que tenía entre sus manos a un músico con futuro. Hoy, por fin, se ha establecido con garantías en las emisoras de radio convencionales, y sus melodías son masivamente tarareadas. Mucho tiene que agradecer en este éxito al tema Nada fue un error que en su nuevo álbum, Esta mañana y otros cuentos canta junto a Paulina Rubio y Julieta Venegas. No estuvieron ni la una ni la otra en el concierto del lunes, pero el estribillo fue igualmente coreado, con mucho júbilo, por el público presente. Aunque el entusiasmo también se desbordó con El baúl de los recuerdos Antes que ver el sol o Volando Todo ello en la recta final del concierto, cuando los asistentes se pusieron en pie y empezaron a mover los globitos repartidos a la entrada, gentileza de la marca que esponsorizaba el evento. Hay algo que siempre reivindica Coti, y es su condición de compositor. A Julieta Venegas le ha dado algunos de sus mejores himnos, y a Diego Torres su Color esperanza Por eso puso especial concentración cuando se quedó a solas con su guitarra. Ahí demostró que, aparte del pop, también se defiende en las lides de cantautor, con bonitas propuestas como la de Tu nombre Tuvo, además, el detalle de interpretar un antiguo y racial tango, Los mareados Fue un momento bastante especial, aunque, como suele ocurrir, la platea estaba más pendiente de menear las caderas. No aporta Coti grandes novedades a la música contemporánea, pero a lo que hace le pone buenas ideas y corazón. Sigue el camino que dejó un día Calamaro, aunque a él no le guste la comparación. Es decir, melodías con gancho y acento argentino que, en su caso, ganan además con el directo. A C ERNESTO AGUDO Francisco Ayala, premio Antonio de Sancha El escritor y académico Francisco Ayala ha sido galardonado con el Premio Antonio de Sancha 2005 que otorga la Asociación de Editores de Madrid. El sector editorial madrileño ha querido reconocer así la larga y fecunda trayectoria de una de las más destacadas figuras intelectuales y literarias de la generación de la República Española. Próximo a cumplir un siglo de vida, Ayala tiene tras de sí una intensa trayectoria, abarcando la creación literaria, la docencia, la investigación sociológica, el ensayo, la traducción o el periodismo. ÓPERA La gazzetta Música: G. Rossini. O. Academia del Liceo. Dirección: M. Barbacini. Dir. de escena, escenografía y vestuario: D. Fo. Ilum. F. Marri. Lugar: Liceo, Barcelona. 20- 06- 05 ÓPERA CON UN PREMIO NOBEL PABLO MELÉNDEZ- HADDAD l estreno español de La gazzetta llegó envuelto en la energía característica de ese genial trovador contemporáneo que es Dario Fo. Si bien es cierto que el montaje del Premio Nobel posee un aura de festival en los muchos recursos que propone, la frescura del discurso es innegable y la sonrisa al enfrentarse a esta obra desconocida tarda en diluirse, algo que sucede hacia el final, cuando las sorpresas se agotan. La presencia de un cuerpo de baile dando vida a inteligentes coreografías, el traslado de la acción a los locos años veinte, esas citas constantes a la lengua madre -aquí el catalán- -y un no parar de gags- -como cuando Don Pomponio involucra en un diálogo al director musical al anunciarle que no sigue la función- no dan tregua al espectador, consiguiendo auténticas genialidades, como ese dúo bailado a la perfección o la tarantella que Fo introduce para ilustrar el E texto de Goldoni que sustituye al original extraviado y que presenta a Lisetta a su Alberto- Filippo para acabar de anudar el enredo. Pero si el montaje está lleno de críticas a media sociedad, tampoco está exento de moralina: ese discurso anticlerical, muy coherente con la obra de Fo, es de lo menos orgánico en este todo vale del director italiano. Si la dramaturgia y el resultado escénico mantuvieron ritmo y atención, el apartado musical llegó servido por una eficaz Sinfónica de la Academia del Liceo potente y rotunda, porque Marurizio Barbacini optó por un sonido tan generoso y sin complejos que sacó aplausos desde la misma obertura. Charles Workman dominó su particella pero su voz no parece la más adecuada al estilo, con una coloratura poco dúctil y unos agudos extremos que rozaron el descontrol. Bruno Praticò se llevó al público al bolsillo por su simpatía e impuso su canto de musicalidad indómita, marca de la casa. Cinzia Forte lució unos agudos brillantes, una emisión central turbia y unas maneras escénicas espléndidas. Marisa Martins actuó con naturalidad y cantó con gracia, aunque con un grave algo inseguro, mientras que Pietro Spagnoli demostraba tablas y una voz potente- -salvo en el agudo- olfato cómico y control de la coloratura. La Madame La Rose de Agata Bienkowska aportó belleza y una convincente actuación, y estuvieron muy conseguidos los personajes defendidos por Simón Orfila y Marc Canturri. omo era de esperar por parte de la afición madrileña, la primera velada del Festival Flamenco Pa Tós resultó apoteósica. Sí, en el arte flamenco todavía se dan funciones para el recuerdo. Y en el escenario que acoge a este tradicional evento, la cercanía del público con los artistas parece que propicia una especie de transmisión anímica, un influjo especialísimo que despierta la sensibilidad de artistas y espectadores. Es un estímulo para los intérpretes percibir que el auditorio está entusiasmado, denotan una sensación que reaviva sus deseos de éxito. Por eso hubo momentos en los que el público aplaudió con frenesí y puesto de pie largamente. Primero, porque Enrique de Melchor estuvo magistral, hecho un fenómeno de la guitarra en los cuatro personalísimos temas festeros que interpretó con la colaboración de su grupo, en el que en esta ocasión figuraban Lola y Marta Heredia al cante, Juan Parrilla a la flauta, Antonio Reyes como segunda sonanta y el percusionista Roberto Mesa. Y qué decir de Sara Baras. La nueva Telethusa cañaílla vive actualmente una etapa prodigiosa. Si su braceo es de una estética admirable y original, su zapateado brilla en su intensidad como música flamenca fetén, tan estilizada como jonda. Y cada replante o contorsión, arranca el ole, el ole sin acento, sino con los adentros. En cada baile o estilo desarrolla un repertorio coreográfico extenso, en el que todo movimiento está requintado por la combinación perfecta de la donosura con la regiduría del temperamento. Para colofón, llevó a cabo con su elenco y con la participación del excelente bailaor José Serrano, un jacarandoso fin de fiesta, para deleite del respetable, que salió con el compás en el cuerpo. Completó el programa la cantaora granadina Marina Heredia, que se templó con cantes sin guitarra, empezando con la vieja nana que dice: No lo quiero del campo, ni de la era. Lo quiero marinerito, que vaya y venga para seguir con pregones y tonás. Posiblemente fue lo más interesante de su actuación, en la que también dijo tarantos, soleares, un poema taurino de José Bergamín abulereao y tangos. Está en línea de superación y si continúa aplicándose puede alcanzar un futuro de firmeza profesional. Esperémoslo.