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ABC MARTES 21 6 2005 Internacional 33 El Líbano acaba en las urnas con la tutela siria sobre su Parlamento y su Gobierno El bloque de Saad Hariri y Walid Yumblatt logra la mayoría absoluta en la Asamblea norte del país fueron a parar a las huestes de la oposición a Damasco, pero son insuficientes para destituir al presidente prosirio, Emile Lahoud JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Saad Hariri ha logrado, tras el asesinato de su padre y el espíritu del 14 de marzo, lo que Rafic Hariri nunca consiguió en vida: una mayoría suficiente en el Parlamento del Líbano para evitar la tutela de Siria y de sus aliados. Hecho, sin duda, histórico no sólo para el país de los escasos cedros sino para el nuevo mapa que pretende diseñar la Casa Blanca en Oriente Próximo. Por primera vez desde el final de la guerra civil (1990) el nuevo Parlamento libanés y el Gobierno que sea elegido en las próximas semanas no estarán dominados por Damasco. La oposición del Bristol (así llamada por el nombre del hotel donde hace un año se lanzó la andanada contra el actual presidente prosirio, Emile Lahoud) ha logrado todos los escaños, 28, en juego en el norte del Líbano. Así, el bloque del suní, Saad Hariri; del druso, Walid Yumblatt; de los cristianos de Qornet Chehwan y de las Fuerzas Libanesas (pronto saldrá su líder, Samir Geagea, de la cárcel) suma 72 diputados de los 128 con los que cuenta la Asamblea. Suficientes para cambiar la fisionomía parlamentaria y las caras del Gobierno (Hariri, quien ayer tendió la mano a todos los hijos del Líbano, aún no ha decidido si asumirá la jefatura del Gabinete) pero no para enmendar la Constitución y prescindir de Lahoud (se necesitarían dos tercios de los escaños) Así las cosas, con esa mayoría absoluta heredera del espíritu del 14 de marzo (día en el que cristianos y musulmanes unieron sus manos y sus vob Los 28 escaños del Saad Hariri Michel Aoun Walid Yumblatt Hasán Nasrallah El nuevo líder suní del Líbano ha cogido al vuelo el testigo de su multimillonario padre, asesinado el 14 de febrero. A sus 35 años, Hariri, con su aspecto saudí, puede convertirse, pese a su nula experiencia política, en el primer ministro más joven de la historia del país del Cedro. El general que guerreó contra Siria, tras 15 años de exilio en Francia, ha unido sus huestes electorales a personalidades cercanas a Damasco por su sed de poder. Sale de las elecciones legislativas como el jefe indiscutible de los cristianos maronitas y de la nueva oposición. En su feudo del Chuf sus fieles no le han fallado y Yumblatt ha asumido desde el principio el papel de ariete contra el general Aoun, de posible aliado a enemigo. Ha cedido parte de su notable protagonismo al hijo de Rafic Hariri, símbolo de la intifada pacífica libanesa del 14 de marzo. Los 35 escaños logrados por Hizbolá y Amal demuestran la división confesional sectaria del país. El sur se ha volcado como de costumbre con los chiíes, lo que refuerza su posición en el nuevo Parlamento y hará más complicado el desarme de sus milicias, exigido por la ONU, EE. UU. e Israel. ces en Beirut por un nuevo Líbano; un mes después del asesinato de Hariri; un mes antes de la retirada de las tropas sirias) los retos que aguardan al Ejecutivo no son pocos. Los retos pendientes Los principales: reformar el sistema electoral; superar la división confesional; poner freno a la corrupción; relanzar la economía, con una deuda de 35.000 millones de euros; desarmar a Hizbolá; reconducir sus relaciones con Siria; salvar ese espíritu de unidad y reconciliación cogido con pinzas... No será fácil porque, además, no parece al alcance de la mano una comunicación inmediata, de ida y vuelta, con la nueva oposición. Ni con los chiíes prosirios de Hizbolá y Amal, partidarios de mantener a Lahoud en el poder hasta que se acabe su extendido man- dato dentro de dos años, contrarios a obedecer la resolución 1.559 de la ONU que llama a su desarme; ni con el líder de los cristianos maronitas, el general Michel Aoun, quien ayer negó cualquier posibilidad de sumarse a un Ejecutivo de corruptos y sectarios capaces de ganar unas elecciones con la compra de votos El baile de las alianzas políticas en el nuevo Parlamento, sin embargo, no ha hecho sino comenzar. Grupos que han acudido unidos a las urnas podrían cambiar de bando, y viceversa. El general Aoun, líder maronita, descarta la posibilidad de sumarse a un Ejecutivo corrupto y sectario Por de pronto, parece muy probable que el presidente del Parlamento, el chií Nabih Berri lo es desde hace 13 años, vuelva a ser elegido en esta división confesional de los cargos institucionales (el primer ministro debe ser un suní; el presidente de la república levantina, un cristiano maronita) Las primeras reacciones de la comunidad internacional no se han hecho esperar. Francia y EE. UU. han mostrado su satisfacción por el cariz de los resultados y anuncian una conferencia internacional; la UE ha constatado, como ayer adelantó ABC, la corrección electoral, y, de este modo, Siria, como está escrito en el guión de la Casa Blanca, queda más aislada. Lo sentencian las primeras palabras de Saad Hariri tras su victoria: No era posible pensar que tras el asesinato de mi padre y la retirada siria nada fuera a cambiar en el Líbano