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4 Opinión MARTES 21 6 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil VIRAJE DIPLOMÁTICO M PARÉNTESIS EN GALICIA T AL y como quedaron las cosas el 19- J en Galicia, la mejor opción para PP y PSOE es imponerse un plazo de prudencia y discreción hasta que termine el escrutinio de los votos de los emigrantes. En la misma noche electoral, Manuel Fraga se limitó a dejar abierta la posibilidad de que el octavo escaño socialista por Pontevedra pasara al PP. Ayer, Rajoy ajustó su valoración del resultado electoral a la constatación de los datos objetivos: que el PP ha ganado claramente las elecciones y que el PSG está muy por detrás en votos y escaños. Cuestión distinta es quién podrá acceder a la Xunta, porque una cosa es ganar y otra gobernar. Por eso, los resultados del 19- J, más que provisionales, son incompletos, a la espera de sumar los votos procedentes de la emigración, contra los que ya empiezan a destilarse sutiles juicios de valor que van desde la descalificación del BNG a las interpretaciones optimistas, rayanas en la euforia, del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, muy lejos de la cautela que demanda el complejo laberinto electoral gallego. Para el PSOE sería mejor no alimentar más ansiedad ni insistir en profecías que, hasta ahora, han fallado clamorosamente. Tampoco es bueno jugar con la inteligencia de la opinión pública, porque, pese a la locuaz soltura de Blanco, el PSG no ha ganado al PP en Galicia y es seguro que tampoco lo hará después del recuento de los votos de la emigración. Un paréntesis es lo más apropiado para ambas fuerzas, aunque ya estén en condiciones de contabilizar los resultados en algunas partidas de sus respectivos balances. Por lo pronto, los 37 escaños del PP permiten a Mariano Rajoy desvincular la estabilidad y proyección de su liderazgo de la variable final de que su partido siga o no en la Xunta. Su personal campaña electoral se ha visto reflejada en unos resultados mucho mejores que los previstos por las encuestas y que los deseados por el PSOE. Puede, legítimamente, considerar superado con creces su examen gallego, aunque también le obliga a tomar decisiones que ya son inaplazables, con la vista puesta en las elecciones municipales de 2007. En cuanto a los socialistas, el aumento de votos y escaños ha sido muy importante, pero no pueden negar que aspiraban a rentabilizar en mayor medida tres factores: el influjo de su presencia en el Gobierno central, la movilización juvenil y urbana y el desgaste de cuatro mayorías absolutas de Fraga. Quizá estas elecciones hayan devuelto al PSOE a la realidad de un país en el que hay una oposición fuerte y consolidada, con una base social atenta a los cambios que se están produciendo y que ya ha acreditado su clara voluntad de hacerse oír. Haría bien el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero en interpretar el resultado de Galicia desde coordenadas más prudentes, porque la ola de cambio que profetizaba el PSOE no ha sido precisamente un tsunami político, todo lo más una ligera marejada. Se imponen ciertas dosis de mesura para dibujar, sin distorsiones, las líneas de un escenario donde la realidad sucumbe al desbocado deseo socialista. Los aires de cambio en Galicia han soplado con intensidad perfectamente descriptible. Nadie le impide al PSOE sentirse vencedor de los comicios, pero a un observador imparcial sería difícil convencerle de que Pérez Touriño le ha ganado las elecciones a Manuel Fraga, que en el peor de los casos se habría quedado a dos o tres mil votos de la mayoría absoluta. IENTRAS Tony Blair se las tiene tiesas con Jacques Chirac, el presidente del Gobierno deshoja la margarita, ante la constatación de que el eje franco- alemán, hoy por hoy, tiene menos futuro que un submarino descapotable. La estrategia de Zapatero, plena de astucia, consiste, sin desengancharse del corazón de Europa en acercarse poquito a poco a Tony Blair, consciente de que buena parte de los asuntos que figuran en la Agenda de la UE interesan tanto a Gran Bretaña- -que se dispone a asumir la presidencia europea- -como a España. No será fácil, pues la química no funciona entre Zapatero y Blair, que es de fresca memoria y no olvida las lisonjas que le dedicó el PSOE cuando estaba en la oposición. Pese a todo, Downing Street se ha convertido en objetivo preferente. Viraje diplomático. José Luis Rodríguez Zapatero AFP PROGRESO E RETROCESO JUDICIAL A sentencia dictada por la Audiencia Nacional sobre las organizaciones juveniles de ETA (Jarrai, Segi y Haika) produce una inevitable inquietud sobre el futuro de la acción judicial contra el terrorismo, no sólo el etarra, también el islamista. La resolución de la Sección Cuarta, por la que se considera que tales grupos son sólo asociaciones ilícitas, pero no organizaciones terroristas, puede y debe ser impugnada por el Ministerio Fiscal ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Éste no es el caso Atutxa y, esta vez, el fiscal general del Estado debe autorizar a la Fiscalía de la Audiencia Nacional a que presente el recurso de casación para demandar la rectificación de una doctrina judicial contraria a los intereses del Estado, la ley de partidos y a la regulación penal del terrorismo y a la realidad de ETA. El problema de este fallo judicial es el concepto de terrorismo que maneja para llegar a la conclusión de que los acusados, a pesar de coordinarse con ETA, de servir a la estrategia de ETA, de perseguir los mismos fines que ETA y de concertar voluntades con ETA, no son terroristas, simplemente porque, según los jueces, sólo es banda armada la que practica la lucha armada Esta noción de terrorismo es un retroceso injustificable y un acto de voluntarismo que deja fuera de lo armado a la quema de bienes públicos, la destrucción indiscriminada, la intimidación a víctimas potenciales o el señalamiento de amenazados. Es decir, a la kale borroka más dura y destructiva. La decisión judicial no se corresponde con la estrategia de frentes de ETA, ni con las fuentes de re- L troalimentación del terrorismo, ni con el conocimiento policial y judicial de las entrañas de esta organización terrorista. Lo preocupante es que los jueces han decidido así no por falta de prueba de los hechos, sino movidos por una percepción del terrorismo que se sitúa exactamente en el plano que más interesa a las organizaciones terroristas: aquél en el que un pretendido garantismo ciega al Estado de Derecho ante la verdadera naturaleza de organizaciones tan complejas como ETA. Las consecuencias de esta sentencia dependerán de lo que resuelva el Tribunal Supremo. Están por venir los juicios del sumario 18 98, que integra las causas por los demás frentes de ETA (Ekin, Xaki, Gestoras, Herriko Tabernas y otros) la Audiencia Nacional podría dejar de ser competente en el futuro para la violencia urbana proetarra; y una buena parte de la cooperación internacional (lista europea de organizaciones terroristas, euro- orden, extradiciones) se vería perturbada. Como mínimo, se trata de una resolución excéntrica, y las originalidades de unos jueces- -uno de ellos, Santiago Pedraz, recientemente desautorizado por otra Sección a cuenta del caso De Juana Chaos -no deben poner en el alero la política antiterrorista del Estado, cuando no están en juego garantías procesales o el principio de legalidad, límites infranqueables al poder sancionador del Estado de Derecho. El cupo quedó cubierto con la singular excarcelación de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, sentenciada por el Tribunal Constitucional en 1999. L progreso hirió de muerte al viejo ventilador de baquelita; el silencio del moderno aparato de aire acondicionado se llevó de golpe el ruido de las aspas y nos heló el ambiente. Cuando llega el verano, los españoles combaten frenéticamente el calor- -que ahora viene siempre en oleadas- -y el consumo de electricidad se dispara superando cada día la mejor marca del año. Ayer, otro máximo histórico estival: 37.460 MW, récord megavático que nos deja helados y se convierte en velada amenaza. Aunque le pese a la ministra de Medio Ambiente, la fluidez del consumo dispara el gasto energético y coloca al límite las posibilidades de un sistema eléctrico sujeto a los vaivenes, haga frío o haga calor, de una demanda que no cesa en invierno ni en verano. SONROJO L éxito de la manifestación convocada por el Foro de la Familia en contra de la ley que permitirá el matrimonio de homosexuales se basó, en buena parte, en el respeto y en la prudente actitud de las centenares de miles de personas que recorrieron el sábado las calles de Madrid. La multitudinaria marcha demostró la capacidad de una parte de la sociedad civil para organizarse en torno a unos principios defendidos desde la firmeza de sus propias convicciones. Las declaraciones efectuadas en el Senado por uno de los expertos propuestos por el PP, Aquilino Polaino- la homosexualidad es una patología provocan sonrojo y chocan con ese espíritu de moderación exhibido por los manifestantes. E