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88 Economía LUNES 20 6 2005 ABC El alquiler de pisos se encareció un 4,4 en los últimos doce meses ABC MADRID. El precio medio de los alquileres se encareció un 4,4 en los últimos 12 meses, frente al 3,1 de la inflación, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) informa Servimedia. El precio de los alquileres mantiene una senda alcista en los últimos meses, ya que su subida era del 4,2 en marzo y del 4,3 en mayo, siempre en términos interanuales. Además, la diferencia con la inflación en esos meses era de 0,8 puntos, mientras que ahora se ha elevado a 1,3 puntos. En los cinco primeros meses del año los precios de los alquileres han subido una media del 2,3 medio punto por encima de la inflación (1,8 En términos interanuales, los datos por Comunidades autónomas sufren variaciones ostensibles, de forma que el mayor incremento se da en Andalucía, con un encarecimiento de los alquileres del 5,8 frente a una subida de sólo el 2,2 en Navarra. Por encima de la media nacional aparecen comunidades como Extremadura (5,7 La Rioja (5,5 Murcia (5,1 Madrid (4,9 Asturias (4,7 y Cataluña (4,6 JUAN VELARDE FUERTES CIEN DÍAS Y DESPUÉS ¿WATERLOO? uedan, por desgracia, dos siglos después, regustos antifranceses en la sociedad española. La Guerra de la Independencia y los acontecimientos que tuvieron lugar de 1808 a 1814 coinciden con las explosión nacionalista, hija del romanticismo. De ahí que de modo muy poco racional existan españoles que se alegran en esos momentos de la actual mala coyuntura de la economía francesa. Sencillamente es una insensatez. Basta pensar que sólo en el comercio internacional, Francia es la principal compradora de nuestros productos. Entre 1999 y 2003, la firmeza de nuestras ventas a nuestro vecino del norte fue tal, que osciló entre el 19,5 y el 19,2 año tras año. Una crisis económica grave, por esa vía se transmite, de inmediato a nuestro país. Otra de las piezas esenciales de nuestro desarrollo es el turismo. Como recoge The Economist el 4 de junio de 2005 en la información Top tourism destinations y basándose en cifras de la Organización Mundial del Turismo (OMT) se observa que por destinos turísticos, Francia va en cabeza en las estadísticas internacionales con cerca de 80 millones de turistas, y una baja en 2004 del 3 respecto al año 2000, seguida de España, con más de 50 millones y un incremento del 12 en el 2004 sobre el 2000. Después están los Estados Unidos, China e Italia, por este orden. Pues bien, más del 20 de nuestras llegadas de turistas son de franceses, el mayor porcentaje de entradas con diferencia. Creer que una crisis económica gala no iba a repercutir negativamente en nuestra economía, a través de esta línea, carece también de sentido. Pero aun puede ser más grave como consecuencia de nuestro déficit por cuenta corriente, que en cifras absolutas, en los doce meses que concluyen en febrero de 2005, alcanzaba la suma de 55.500 millones de euros, magni- Q Más del 20 de los turistas que nos visitan son franceses. Creer que una crisis económica gala no iba a repercutir negativamente carece también de sentido The Economist cree que la vivienda en España está un 50 sobrevalorada ABC MADRID. El prestigioso semanario británico The Economist estima que los precios de la vivienda en España están sobrevalorados un 50 cifra similar a la de Gran Bretaña y Australia, según un análisis sobre el mercado inmobiliario mundial publicado en su último número y citado por Servimedia. En su informe, The Economist insiste en su tesis de que existe la mayor burbuja inmobiliaria de la historia e invita a prepararse para cuando ésta explote La única esperanza agrega el semanario, es que en un futuro los propietarios tengan que vender por diferentes motivos y esto les haga bajar los precios hasta lograr la venta The Economist ve, además, tres factores que pueden ayudar a una caída de los precios nominales de los pisos: las casas están sobrevaloradas; la inflación es más baja, y mucha más gente ha comprado casas como inversión. Durante los próximos cinco años algunos países tendrán una bajada de los precios de la vivienda, augura la revista británica. tud que supera todos los desequilibrios de las quince naciones industriales más importantes del mundo, salvo, naturalmente de los Estados Unidos. Si, como siempre, somos una economía muy vulnerable a causa del sector exterior, y si en él Francia juega un papel tan esencial, es lógico que, en estos momentos estemos muy atentos a los planteamientos de política económica que ha anunciado Villepin. Podía éste haber planteado un cambio profundo. El Informe Camdessus le hubiera suministrado toda clase de materiales para abordar reformas estructurales, sin las cuales la actual situación puede eternizarse. El signo más alarmante es que la tasa de desempleo se había situado en abril de 2005 en el 10,2 que supera ya el porcentaje español de esa misma fecha, el 10 No llega a los porcentajes alemanes de desempleo- -el 11,8 -y belgas- -el 12,3 también en abril de 2005, pero ha de combinarse con otras cifras asimismo muy preocupantes. El déficit del sector público fue en 2004 de 3,6 y se considera un triunfo el llegar al 3 de déficit en 2005. La tasa de paro de los menores de 23 años alcanza ya el 23,3 y algo se habla de que de ahí se deriva que, como dice en una nota Jean- Francis Pécresse titulada Aller chercher les emplois où ils se trouvent en Les Echos de 9 de junio de 2005, Villepin haya atendido especialmente a los jóvenes, que han votado masivamente no el 29 de mayo al grito de Nuestra economía los necesita lanzada por el primer ministro galo en su intervención en la investidura en la Asamblea Nacional. El IPC francés, se espera que se sitúe en 2005 en torno al 2,1 mientras que el PIB en el primer trimestre de 2005 aumentó sólo un 0,2 según el INSEE. La crisis política provocada por la no ratificación del Tratado Constitucional por los franceses, llevó a Villepin- -un buen estudioso de Napoleón, por cierto- -al importante puesto actual. Su discurso de solicitud de confianza ante la Asamblea Nacional se centró en un solo punto: la salida de esta situación de alto desempleo. Conviene repetirlo, porque esos cien días que en el caso de Bonaparte sirvieron para que de la apacible y mediterránea Isla de Elba pasase, derrotado, a la solitaria y atlántica de Santa Helena, pueden llevar a Villepin al triunfo o, lo que parece más probable, a un sonado fracaso. Se ve que éste asoma al contemplar sus propuestas para curar a esa Francia enferma como la denomina en la metáfora que empleó en su discurso del 8 de junio de 2005. El riesgo procede de no utilizar prácticamente ninguna medida de reforma fundamental. Van a disminuir las cotizaciones patronales pero no se menciona ningún cambio en la seguridad social; únicamente que por eso se retrasa el alivio en el impuesto sobre la renta. A las pequeñas empresas se las va a favorecer con unos contratos de nuevo enrolamiento con un periodo de ensayo de dos años, pero esa flexibilización, que ya ha hecho gruñir a los sindicatos, no va acompañada de otras medidas más claras y generales. Se decide que es lo adecuado una política de obras públicas orientada a la construcción de infraestructuras, pero salvo que se va a actuar en su ejecución con rapidez, eliminando trabas administrativas y de que se van a financiar con la privatización de las autopistas públicas, nada se dice de otras privatizaciones. Es más, se prevé un refuerzo, por ejemplo, de la estatal Electricité de France y, en el fondo, que ni de lejos retrocede el sector público galo. Incluso, aunque es muy fuerte el peso de la burocracia, ni por broma se susurró ningún recorte en ella. El gasto del Estado aumenta- -por ejemplo con ese intento de eliminación del desempleo joven gracias a un refuerzo del servicio militar acompañado de medidas de formación profesional- y no se ve claro, ni mucho menos, cómo se va a frenar un nuevo incremento del déficit del sector público. Para concluir como una especie de señal de que no se piensa alterar nada, se encuentra el mensaje subyacente de que hay que marchar hacia una Europa más proteccionista. También Napoleón fue proteccionista- -recuérdese su bloqueo continental y pactó con Godoy suprimir a Portugal, que se negaba a aceptar tal cosa; dentro de eso surgió nuestro 2 de mayo, y ahí comenzó una parte notable de su derrota.