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36 Internacional LUNES 20 6 2005 ABC La UE, por un cambio de la ley electoral J. C. TRÍPOLI. Ciento veinte pares de ojos europeos para cuatro semanas de elecciones libanesas. Dirigidos por los españoles Ignacio Salafranca, del PP, como jefe de la misión de la UE, y por Carlos Carnero, del PSOE, al frente de la delegación del Parlamento Europeo, los 120 observadores que han seguido los comicios dan una nota positiva a sus examinados. Esta tarde presentan su balance, con críticas por las denuncias de compra de votos; la desigualdad de trato en los medios de comunicación, y el asesinato del periodista antisirio Samir Kassir. Pero, según fuentes diplomáticas, la principal conclusión será recomendar al Parlamento que trabaje a fondo para modificar la ley electoral, sin lo cual será complicada una verdadera democratización. Partidarios de la candidata Strida Geagea se manifestaban ayer, en plena jornada electoral, en la ciudad norteña de Zghorta EPA Trípoli, en el norte del Líbano, se volcó ayer en la última y decisiva vuelta de las elecciones legislativas. En juego, el futuro del país del Cedro, de su régimen, de sus instituciones, de su independencia Hariri canta victoria a cara de perro POR JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL TRÍPOLI. Nada que ver el ambiente de Trípoli ayer con el de Beirut el 29 de mayo. Nada que ver la pasión, el entusiasmo electoral de cada barrio, cada calle, cada esquina de la segunda ciudad del país con la frialdad y la apatía de la capital hace tres domingos. La septentrional Trípoli, sin el lujo de Beirut, ni sus edificios recién construidos que maquillan las heridas de la guerra civil aún sin cicatrizar, echó ayer toda la carne en el asador electoral para decidir en cada urna, con la elección de los últimos 28 escaños, el futuro del país del Cedro. Un futuro que pasa, sobre todo, por la batalla que se abrirá en el nuevo Parlamento libanés para forzar la dimisión del presidente cristiano prosirio, Emile Lahoud, quien vio ampliado su mandato hasta el año 2007. La oposición del Bristol (el hotel donde se lanzó hace un año la campaña contra Lahoud) no conseguirá suficientes escaños para sumar los tres cuartos necesarios para enmendar la Constitución y mandar a casa al jefe del Estado. Pese a ello, el escrutinio de Trípoli y Zghorta era crucial. Con la mayoría absoluta, el suní Saad Hariri, el druso Walid Yumblatt, el cristiano Samir Frangie y sus otros aliados podrían formar Gobierno y presionar un día sí y otro también, con la ayuda de la comunidad internacional, a un presidente que pese al apoyo sirio, de los cristianos del renacido Michel Aoun, de los chiíes de Hizbolá y Amal, se vería acosado. Los primeros resultados apuntaban alto para la lista de esa oposición antisiria reforzada tras el asesinato de Rafic al- Hariri el 14 de febrero. Sus miembros, a falta de los resultados oficiales, proclamaban su victoria y los votos suficientes para esa imprescindible mayoría absoluta. Horas antes, en la costera Trípoli, sin el parque móvil, ni las tiendas de ropa de marca, ni los restaurantes de tres tenedores que sobran en Beirut, y en la vecina Zghorta se habían volcado con cada uno de sus candidatos familiares, de sus bloques confesionales, de sus clanes partidistas. La participación rondó el 50 por ciento, cifra más que respetable en la historia electoral libanesa. Desde primeras horas de la mañana, bajo un sol de esa justicia que no sobra por estos lares, entre extraordinarias medidas de seguridad, caravanas de vehículos con las fotos de los suyos, las mismas que colgaban de las casas, las farolas, las señales de tráfico; con banderas multicolores asomando por las ventanillas, surcaban las calles atasca- das de Trípoli y Zghorta, feudo éste de la familia cristiana Frangie; de Suleimán, candidato prosirio aliado de Michel Aoun, y de Samir, su primo, cabeza sobresaliente del bloque de los petrodólares saudíes de Hariri y Yumblatt. Familia que en sí misma, por su división, sus diferencias políticas, sus intereses y ambiciones personales, sus alianzas contracorriente, es un símbolo de este enrevesado mosaico condenado a romperse a cada intento en los 18 pedazos de sus distintas confesiones oficiales. Todo a una carta Nos lo jugamos todo a una carta. Se trata de acabar con la presencia siria; de avanzar hacia un nuevo Estado; de estrechar lazos con la comunidad internacional; de desarmar pacíficamente a Hizbolá. Si no tenemos la fuerza suficiente en el Parlamento para hacerlo entraremos en una crisis muy peligrosa reconocía en su casa Samir Frangie, rodeado de los suyos, todos vestidos de rojo, como de blanco iban los seguidores de su primo; o de naranja, los de Aoun. No podemos vivir en una guerra fría permanente tras 15 años de guerra caliente. Necesitamos recuperar el espíritu del 14 de marzo, unir a cristianos y musulmanes, y sólo nuestro bloque puede conseguirlo sentenciaba este veterano líder libanés dispuesto a librar todavía batallas incruentas. No lejos de esta residencia, su primo Suleimán, venerado en Zghorta como el papá de los pobres deposita su papeleta en una urna diseñada en Damasco, poco antes de que lo hiciera llevada en volandas Bahia Yaitani, una anciana de 100 años. Nunca ha ocultado Suleimán Frangie su amistad con la familia Al- Assad. Pero lo que muy pocos se imaginaban es que haría migas a estas alturas de la historia con el general Aoun. Cosas veredes en este país imposible.