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72 Los domingos DOMINGO 19 6 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI CONSTANTINO MÉNDEZ Delegado del Gobierno en Madrid El PSOE le encargó la seguridad en Madrid poco después de que firmara un informe muy crítico contra el PP por el Prestige El caso Bono le coloca ahora en un chapapote muy diferente INJUSTO PERO LEGAL na mujer le ha prendido fuego al violador de su hija, quien disfrutando de un permiso carcelario fue a desayunar al bar donde se encontraban sus víctimas. No está bien que alguien se tome la justicia por su propia mano, pero tampoco está bien que los ciudadanos perciban que la justicia no existe aunque todo sea muy legal. Es decir, que una alimaña viola a una niña de trece años y, después de arruinarle la vida, apenas es condenado a nueve años de cárcel que ni siquiera se cumplen. Sin embargo, no puedo aprobar esa agresión flagrantemente ilegal, aunque se trate de una madre justamente indignada. ¿Por qué las víctimas de ETA- -por ejemplo- -no han tratado de tomarse la justicia por su propia mano? Porque los gobiernos de los últimos veinte años han mantenido hasta ahora una política inflexible contra los presos de la banda terrorista y sus secuaces. Es decir, que existía tanto una persuasión como una sensación de justicia, que le garantizaba a las víctimas que todo el peso de la ley caería sobre los asesinos. El problema es que nuestra ley resultó peso pluma y por eso quiero desahogarme, porque no entiendo cómo una rata como el etarra José Ignacio de Juana Chaos puede salir libre tras cumplir solamente dieciocho años de una condena de treinta siglos. A estas alturas todos sabemos que De Juana Chaos asesinó a más de veinte personas, que brindó con cava por el asesinato de Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión García, que está deseando volver a la lucha armada y que se refocila con el llanto de las viudas y los huérfanos. También a estas alturas sabemos que en ciertos ayuntamientos del País Vasco será declarado hijo predilecto que le harán diversos homenajes en numerosas herrikotabernas, que tal vez Esquerra Republicana lo invite al parlamento catalán y que lo más seguro es que el gobierno vasco le asigne una subvención mensual por cada año que haya estado preso. Es decir, que mientras las familias de sus víctimas han perdido a sus seres queridos para siempre, esta inmunda sabandija sólo ha perdido dieciocho años de su miserable vida. Sus crímenes ni siquiera le han costado un año de cárcel por cada ser humano asesinado. Todo muy injusto, pero absolutamente legal. Por eso lamento que este artículo sea un desahogo, porque siento que hoy existe más rencor y desaprobación hacia los fumadores y los delincuentes de guante blanco, que hacia los asesinos etarras como De Juana Chaos. Su excarcelación no sólo es un disparate legal, sino un nuevo disparo en la nuca de sus víctimas. Siento decirlo, pero nuestra democracia les ha fallado a las víctimas y a sus familias. ¿De qué sirven las medallas, los discursos oficiales y las fotos con los presidentes, cuando los asesinos se ríen de nuestro dolor y encima brindan por la desgracia de los huérfanos? Pienso en las viudas de guardias civiles que perdieron a sus maridos porque los asesinaron mientras quitaban una ikurriña ¿Qué pensarán cuando las ven flamear mansamente en cualquier acontecimientodeportivo? Puestropezarsecon los asesinos de un hijo, un padre o un marido tiene que ser infinitamente peor. Y más todavía si la persuasión y lasensación de justicia han desaparecidodeltodo. No me extrañaría que la madre que le prendió fuego al violador de su hija de trece años acabe pasando más tiempo en la cárcel que el miserable De Juana Chaos. www. fernandoiwasaki. com Manchas de alquitrán ndo Constantino Méndez llegó a la Delegación del Gobierno en Madrid, en abril de 2004, muchos vieron en él el talante hecho persona. Quizá porque sustituía a un hombre, Francisco Javier Ansuátegui, que tenía fama de tener todo lo contrario a las buenas maneras. O más bien porque desde el primer momento mostró unas formas de político moderado, con gesto amable incluido. El caso Bono sin embargo, ha terminado de desmontar esa imagen, ya dañada por sus pésimas y crispadísimas relaciones con el Gobierno regional de Madrid. Méndez, natural de Puentecesures (Pontevedra) entró en la Delegación de la mano de José Blanco, con quien comparte su galleguismo y también alguna estrategia política reciente que resultó muy eficaz contra el Gobierno de José María Aznar. No en vano fue el director, en calidad de experto en gestión pública, del Libro Blanco sobre la catástrofe del Prestige elaborado en agosto de 2003 por el Gobierno asturiano y la Fundación Alternativas, y que más tarde el PSOE incorporaría a su programa electoral. Méndez criticó la decisión equivocada, precipitada, desacertada y absurda de alejar el buque de las costas gallegas y acusó al Ejecutivo de Aznar de esconder y manipular la información. Apenas ocho meses después, este gallego de 54 años se hacía cargo de la Delegación del Gobierno por designación directa de la dirección federal del PSOE, que no consultó al partido en Madrid (PSM) con Rafael Simancas a la cabeza, a diferencia de lo que suele ocurrir en otras comunidades. Méndez, licenciado en Derecho, había sido director del Instituto Social de la Marina y del Instituto Nacional de la Seguridad Social antes de que en 1994 fuera elegido diputado del PSOE por Pontevedra. Apenas un año después dejó el Congreso para ponerse al frente de la Secretaría de Estado para la Administración Pública, donde permaneció doce meses. En el año 2000 ocupó el puesto de director general de Fundosa Social Consulting, integrado en la Fundación ONCE. A su paso por las Cortes pudo comprobar que lo suyo no era la Cua POR MARIANO CALLEJA U política de primera línea, como más tarde reconocería. De ahí que cuando su nombre sonó semanas atrás dentro de su partido en Madrid como uno de los posibles candidatos a las elecciones de esta Comunidad, él rechazara de plano la idea. Sencillamente, no le interesa. Él prefiere el trabajo de gestor, más institucional y con menos presencia pública. Más gris, en definitiva. Ahora, el caso Bono el de la presunta detención ilegal de dos militantes del PP de Las Rozas tras participar en una manifestación convocada por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) le ha metido de lleno en otro chapapote como máxima autoridad y responsable político de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Madrid, que inevitablemente le ha dejado manchas de alquitrán Méndez ha tratado de desvincularse de toda decisión policial sobre la detención de Antonia Cruz, presidenta de Unicef en Las Rozas, e Isidoro Barrios, fontanero jubilado, que acudieron a la manifestación del 22 de enero para apoyar a las víctimas y acabaron detenidos en la comisaría de Moratalaz por aparecer en una fotografía cerca del ministro de Defensa, después de que éste asegurara que alguien le había agredido, pese a que nadie, ni siquiera los escoltas y policías, lo vio. En Madrid a Méndez se le empezó a conocer muy poco después de llegar a la calle de Miguel Ángel, sede de la Delegación. Su primer enfrentamiento con Esperanza Aguirre, por el proyecto de seguridad del PP, fue de lo más sonado de la temporada. El delegado ha mostrado el mayor de los desprecios por las propuestas de la presidenta madrileña para que la Comunidad- -sin competencias en seguridad- -pueda involucrarse más en la lucha contra la criminalidad, que es uno de los principales problemas de Madrid. Su proyecto es un circo sentenció. El delegado, ajeno a la vida interna del PSM, ha montado un equipo con militantes de su partido conocedores de lo que es esta región, y en concreto los problemas de inseguridad que padece. Se declara más partidario de aplicar políticas sociales contra la delincuencia que de la mano dura. Y trabajo, desde luego, no le falta.