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68 Los domingos DOMINGO 19 6 2005 ABC CINISMO Y MELANCOLÍA Réquiem por Fleet Street La histórica calle de la Prensa británica se ha quedado sin sus tradicionales inquilinos. Esta semana, la agencia Reuters era el último gran medio en dejar el centro de Londres para marchar a Canary Wharf, un barrio nuevo donde ahora corre la tinta POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES labado sea el Dios de la verdad Algunas sonrisas irónicas acogieron esa proclamación en el servicio religioso oficiado en la iglesia de Saint Bride, la parroquia de Fleet Street, cuando esta semana representantes de los principales medios de comunicación acudieron al acto de cierre de uno de los mitos más internacionales del periodismo. La calle que en su día fue la sede de la mayoría de grandes medios londinenses ha dicho adiós a su pasado- lo mejor y lo peor del periodismo británico según el director general de Reuters, Tom Glocer- -con una función religiosa que tuvo mucho de réquiem. La agencia Reuters, que acaba de cerrar sus oficinas en Fleet Street, era el último gran nombre que seguía adornando uno de los edificios de esta calle, donde fachadas con inmensos relojes que sobresalen sobre la acera delatan el uso histórico que tuvo esta vía y sus alrededores, especialmente en los dos últimos siglos. Aquí se habían instalado también las delegaciones de agencias extranjeras como UPI y AP y tenían sus oficinas corresponsales de todo el mundo. A El cartel de la agencia Reuters en el 85 de Fleet Street, el último vestigio de la prensa en el centro de la City media, citó unas palabras del Eclesiástico: Alabemos ahora a los hombres principales y a nuestros nuestros padres que nos engendraron En un mundo de rencillas entre los distintos editores, por la competencia y las distintas maneras de enfocar la práctica empresarial, la frase de Murdoch ha tenido lecturas malévolas. La ceremonia ha sido la comidilla de los periodistas londinenses en los últimos días. Mark Lawson ha escrito en The Guardian que cuando Murdoch pasó junto a un viejo periodista, éste comentó: Cristo, estoy suficientemente cerca como para matarle Y que cuando el rabino invitado a la ceremonia leyó grande es la verdad, la verdad perdura y es fuerte para siempre, alabado sea el Dios de la verdad las sonrisas se extendieron entre la congregación. Julius Reuters fundó su agencia de noticias en 1850 y en 1939 la instaló en el número 85 de Fleet Street. En la despedida, Reuters se veía como el capitán de un barco, que no lo abandona hasta que todo el pasaje ya lo ha hecho. La solemnidad de la comparación contrasta con la rutina que en el fondo tuvo la ceremonia del adiós: se convocó a las 4.30 de la tarde, hora poco habitual para un servicio religioso, porque parte de los asistentes tenían que marchar después a sus medios para dar el carpetazo final a sus competidoras ediciones. Comienza la desbandada En los años ochenta comenzó a producirse la gran desbandada de la mano del magnate de origen australiano Rupert Murdoch, que tras adquirir títulos como The Times The Sun y sus respectivas ediciones dominicales, The Sunday Times y News of the World se enfrentó a una batalla con los sindicatos que le llevó a buscar nuevas instalaciones donde imprimir sus periódicos. Una versión más simpática del progresivo exilio dice que los editores estaban hartos de la promiscuidad informativa entre los redactores de los diferentes periódicos, que se pasaban exclusivas en los pubs de la zona a cambio de dos o tres pintas de cerveza. Dice la tradición que en los bares incluso se hacía sonar una campana para advertir a los bebedores de que se apresuraran con su última copa porque era la hora del cierre informativo en sus redacciones. Murdoch trasladó su imperio a la zona de Wapping, fuera de la City, pero han sido los antiguos muelles de Canary Wharf, donde desde no hace mucho se ha levantado un distrito de rascacielos, los que han tomado el testigo de Fleet Rupert Murdoch (segundo por la izquierda) no quiso perderse el oficio religioso de la verdad Cuando el rabino, en el último adiós a la calle del periodismo, leyó grande es la verdad las sonrisas se extendieron entre la congregación Street, con las sedes de las redacciones de The Daily Telegraph Daily Mirror The Independent y sus versiones del domingo. La prensa, sin embargo, no impregna el negocio de Canary Wharf y su actividad queda diluida entre los miles de ejecutivos que acuden diariamente al segundo centro financiero de la ciudad. Las redacciones, distantes ahora de sus plantas de impresión, ubicadas en polígonos industriales, ya no tienen edificios propios, sino que comparten los pisos de altas torres de oficinas. Con la llegada también de Reuters, Canary Wharf se consolida como nueva plaza periodística, aunque fueran quedan el grupo de Murdoch, la sociedad del Daily Mail y Evening Standard las cabeceras de Richard Des- mond Daily Express OK y otras publicaciones) The Economist Financial Times y The Guardian repartidos por distintos lugares de Londres. En Fleet Street ya sólo queda The Beano una revista de humor, con apenas una quincena de redactores. La oración de Murdoch El cierre a cuatro siglos de historia, desde que en el siglo XVI los sucesores de William Caxton, pionero de la imprenta en Inglaterra, trasladaron su actividad a la parte trasera de la iglesia de Sain Bride, lo echó curiosamente Murdoch, a quien correspondió el discurso en el acto religioso. El magnate, al que acompañan en los asientos del coro de la iglesia los directores de todas su cabeceras y otros directivos de su grupo multi-