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58 Sociedad MANIFESTACIÓN CONTRA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL DOMINGO 19 6 2005 ABC REACCIONES DEL COLECTIVO GAY Más de 1.600 asociaciones, contra la discriminación del colectivo homosexual R. BARROSO MADRID. No hubo cañonazos de confeti, ni globos, ni se repartieron botellas de agua. Tan sólo unas doscientas personas que, congregadas ante el monumento a la Constitución- -situado en el madrileño paseo de la Castellana- -reivindicaron con su presencia y con la lectura de un manifiesto la igualdad para los homosexuales, horas antes de la manifestación convocada por el Foro de la Familia en contra del matrimonio gay. La familia sí importa, y las nuestras también señalaba Beatriz Gimeno, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgt) para quien la protesta no es más que un revival del nacional catolicismo de una época felizmente superada por todos y una fotografía en blanco y negro en tiempos de color La presidenta de la Felgt mostró su preocupación ante el hecho de que la jerarquía de la Iglesia católica y sobre todo el PP, un partido que representa a millones de ciudadanos se hayan prestado a posar en esa foto. Y color fue precisamente lo que no faltó. Las banderas arcoiris presidieron un acto- -bajo el lema de orgullo ciudadano -en el que hubo hombres y mujeres (parejas o no) familias y también niños (para los que tampoco hubo payasos) El presidente del Colectivo de Lesbianas y Gays de Madrid (Cogam) Arnaldo Gancedo, precisó que la concentración no era una contramanifestación sino para denunciar que la marcha no es a favor de las familias, sino en contra de los gays y lesbianas y en contra de la consecución de sus derechos Muralla contra la intolerancia La actriz Pilar Bardem fue la encargada de leer un manifiesto- -firmado por más de 1.600 asociaciones- -en el que se reclamaba que se acabe con la discriminación legal que sufren las parejas homosexuales y se otorgue a los hijos de éstas la misma protección que al resto de los niños Todos los presentes coincidieron en invitar a los ciudadanos a que secunden la manifestación del día 2 de julio (Día del Orgullo Gay) para que la marea humana que acuda se convierta en una muralla contra la intolerancia Banderas arcoiris se perdían entre la multitud ÁNGEL DE ANTONIO Los sones del carnaval de Carlinhos diluyen la fiesta gay en Castellana S. ALLER MADRID. La marea humana que ayer bailó al ritmo de los sones de Salvador de Bahía dejó claro que el carnaval de Carlinhos era mucho más que una fiesta gay en plena Castellana. Grandes y pequeños, todos siguieron al cantante brasileño en su recorrido trazado a golpe de samba. En los tres kilómetros que separaron el inicio, en plaza de Castilla, del final de trayecto de los camiones- escenario, en Nuevos Ministerios, hubo sitio para todos. Ondearon banderas brasileñas, españolas, cubanas y hasta jamaicanas. También el colectivo gay se dejó ver entre el gentío, pero sus enseñas mul- Lectura del manifiesto, ayer, en el monumento a la Constitución JAIME GARCIA ticolores quedaron al final diluidas entre la enorme caravana. Pese a los mensajes que circularon por muchos teléfonos móviles y que invitaban a contramanifestarse en la cita con el brasileño, el colectivo de gays y lesbianas prefirió mover el esqueleto a ritmo de capoeira y sumarse a la fiesta sin monopolizarla. Sus enseñas con el arco iris, sin embargo, allí estuvieron. En manos de Carlos, por ejemplo, cobraban doble significado. Su hermana, a esas horas, se manifestaba en contra del matrimonio homosexual en el otro extremo de la Castellana. ¿Que si nos llevamos bien? Pues con mucho respeto y tole- rancia lo hemos conseguido. Ella está en contra de que llamemos matrimonio a nuestra unión y también de que podamos adoptar. Respeto su libertad, aunque no la comparto Junto a él, su amigo Paco da palmas y vocifera al paso de la caravana carnavalesca. He venido a pasármelo bien- -dice- -y a reclamar que debajo del arco iris- -señala a su paraguas- -cabemos todos. No vamos a contramanifestarnos por lo que está ocurriendo en Cibeles porque no podríamos arrastrar a toda esta gente que ha venido a ver a Carlinhos. Lo que está claro es que las juventudes de Juan Pablo II se parecen mucho más a esto