Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
56 Sociedad MANIFESTACIÓN CONTRA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL REACCIONES DOMINGO 19 6 2005 ABC El arzobispo de Toledo, CHEMA BARROSO Antonio Cañizares, al inicio de la marcha DANIEL G. LÓPEZ El obispo de Castellón, Juan A. Reig, aclamado por su fieles Luis Carbonell, presidente de la CONCAPA (a la derecha) en la manifestación EFE Angel Acebes y Federico Trillo, en el grueso de la manifestación CHEMA BARROSO Los obispos de Huesca (en el centro) y de Tarazona (a la derecha) EFE Zapatero tiene que respetarnos; ahora no puede ignorar a miles de ciudadanos El Foro de la Familia reclama una reunión con el presidente del Gobierno b Acebes afirmó que el Gobierno ha pretendido desarrollar una estrategia para decir que era una protesta contra los homosexuales. Nada más lejos de la verdad G. ZANZA MADRID. Defensa de la familia, de la vida, de los niños y de la libertad de la enseñanza fueron los ejes en los que se sustentaron las reclamaciones de la manifestación. El eje por el que discurrió se convirtió en un foro ciudadano, matizado por la presencia de la dirección del PP (casi al completo, a excepción de Rajoy, quien sólo acude a actos contra el terrorismo) y la de una veintena de obispos. Desde el Foro Español de la Familia, organizador de la marcha, se consideró un éxito la movilización. Su presidente, José Gabaldón, mantuvo que ha superado todas las expectativas. La familia es la esperanza de la sociedad y el elemento vertebrador del Estado Al vicepresidente del foro, Benigno Blanco, le correspondió la parte más política: exigir a Zapatero una reunión. Esto es una fiesta, pero reivindicativa, estamos aquí para exigir que se nos respete aseguró Blanco desde el escenario donde se leyó el manifiesto. Antes de volverse a oír el omnipresente Zapatero dimisión Blanco reclamó al presidente me- tes del PP: Acebes, Zaplana, Pastor, Astarloa, Martínez Pujalte, Mayor Oreja, Cañete y Trillo. Este último lo tenía claro, cuando fue cuestionado por si la manifestación evidenciaba un nuevo fracaso en las políticas sociales: Más que un fracaso demuestra que la sociedad estáviva y quieredefenderlainstituciónbásica del matrimonio, pero en modo alguno se quieren denegar derechos a los homosexuales, sino defender a la familia Veinte obispos Mientras los ciudadanos pedían ¡que bote, que bote la familia los políticos no se alteraban. Como los casi veinte obispos situados, sin formar grupo, tras las primeras filas de la pancarta que abría la marcha. Allí estaban los arzobispos de Toledo y Madrid, Antonio Cañizares y Antonio María Rouco. El cardenal madrileño optó por dejar todo el éxito de la movilización a los organizadores y no realizó declaraciones para no quitarles protagonismo El arzobispo de Burgos, Francisco Gil, indicó que no deben hacerse experiencias al margen de la Constitución y comparó el proyecto de ley de matrimonio entre homosexuales con poner en circulación una moneda falsa El obispo de Granada, Javier Martínez, acusó al Ejecutivo de vender el bien sagrado del matrimonio por unos miles de votos Mientras, José Gea, obispo de Mondoñedo- Ferrol, advir- Kiko Argüello, en el centro, fundador del Camino Neocatecumenal didas políticas y fiscales para apoyar a la familia y que retire del Parlamento los proyectos de ley que equiparan las uniones homosexuales con el matrimonio y los que vanalizan el matrimonio con separaciones a los tres meses Una de las consignas estratégicas de la movilización era que ésta defendía la familia sin atacar a nadie. En este mensaje se centró el secretario general del PP, Ángel Acebes. El Gobierno ha pretendido desarrollar una estrategia para pretender decir que es una marcha en contra de los homosexuales y nada más CHEMA BARROSO alejado de la verdad dijo. Y lanzó un mensaje más, también refrendado por los organizadores: El Gobierno no puede seguir ignorando a los miles de ciudadanos que salen a la calle Previamente, el presidente de los populares, Rajoy, dijo en Toledo que el Ejecutivo intenta acusar al PP de estar en contra de los homosexuale y es una enorme mentira El presidente del PP siguió la marcha por televisión desde su domicilio, tras permanecer diez días en Galicia. Tras la segunda pancarta de la movilizaciónsesituaron los principalesdirigen-