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52 DOMINGO 19 6 2005 ABC Sociedad Cientos de miles de personas exigen que no se cambie el concepto de matrimonio Políticos del PP y obispos se unieron a la multitud en una marcha histórica vez desde hace varias décadas, los obispos se unieron a los políticos y a los ciudadanos en una manifestación sin precedentes JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Y van tres. Tres toques de atención, tres regañinas, tres clamores, tres rapapolvos seguidos. Cientos de miles de personas (un millón y medio según los organizadores, 166.000 según las cifras de la Policía) salieron ayer a la calle por tercera vez en menos de veinte días para decirle al Gobierno que no está haciendo las cosas bien. Primero fue contra la negociab Por primera ción con ETA; después contra el traslado a Cataluña de parte de los archivos de la Guerra Civil de Salamanca. Y ayer fue en defensa de la familia y en contra del proyecto de modificación legal del matrimonio para que la figura incluya, también, a las parejas homosexuales. A diferencia de las dos primeras protestas, sin embargo, la de ayer fue la única que consiguió aunar las voluntades (a veces tan dispares) de los simples ciudadanos de a pie con la de políticos y (aquí está la novedad) con la de muchos de los principales líderes religiosos de nuestro país. Habría que remontarse a los años de la transición para encontrar grupos de obispos encabezando una protesta callejera. Y ayer, hecho histórico donde los haya, una veintena de ellos marchó en primera fila para apoyar el lema de La familia sí importa No estuvo Ricardo Blázquez, el presidente de la Conferencia Episcopal, es cierto. Pero sí que estuvieron el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el arzobispo de Toledo y vicepresidente del episcopado, Antonio Cañizares; y los obispos de Granada, de Burgos, de Tarazona, de Teruel, de Huesca, de Mondoñedo, de Castellón... y así hasta diecinueve prelados. La parte política estuvo protagonizada por un buen número de líderes del PP. Y aunque tampoco estuvo su presidente, Mariano Rajoy, sí que acudieron el secretario general del partido, Angel Acebes, así como el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, además de Ana Pastor, Federico Trillo, Miguel Arias Cañete, Vicente Martínez Pujalte y numerosos diputados. Igual que para los religiosos, la asistencia de los políticos se dejó a una elección personal. Dos horas antes de lo previsto Y después está la gente. A pesar del calor, que superaba los treinta y cinco grados a pleno sol, los manifestantes empezaron a llegar desde las cuatro de la tarde, dos horas antes de la hora prevista para el comienzo de la marcha. Venían de toda España, pero los primeros que llegaron a Cibeles eran valencianos. La familia que mira p alante y el Zerolo que mira p atrás cantaba un grupo de un centenar de jóvenes nada más bajar de los autobuses. Los primeros carteles Matrimonio padre madre en medio de una plaza aún vacía no permitían, aún, adivinar lo que vendría poco después. Benigno Blanco, vicepresidente del Foro de la Familia, la organización que convocó la manifestación, también llegó temprano. Junto a un nutrido grupo de organizadores, se le veía poco después de las cuatro dando las últimas instrucciones. Poco a poco, casi de manera imperceptible, la gente fue llegando hasta la céntrica plaza madrileña. En autobuses, en coche, a pie... en pequeños o grandes grupos, en familia o entre amigos. Desde Alcalá, desde el Paseo del Prado... Todas las vías de alrededor empezaron a vomitar gente. Y de pronto, como una mano que cierra sus dedos, las calles se cerraron en un puño hasta que en Cibeles ya no cabía nadie. A las cinco de la tarde, una hora antes de lo previsto, los manifestantes ya empezaban a llenar la distancia que va desde Un aspecto de la multitudinaria marcha de ayer EFE Ricardo Blázquez, el gran ausente JESÚS BASTANTE MADRID. El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, fue el gran ausente de la manifestación convocada por el Foro de la Familia. Fuentes del obispado comunicaron hace dos días que Blázquez no tenía en principio intención de asistir a la protesta, que fue respaldada por el Episcopado. Según pudo saber ABC, el obispo de Bilbao tenía previsto permanecer ayer en esa ciudad. Normalmente, los sábados en los que no tiene actos oficiales, Blázquez aprovecha para hacer visitas privadas a los sacerdotes enfermos de la diócesis, a familias necesitadas y, en más de una ocasión, a víctimas del terrorismo. Hoy, como es habitual, presidirá la eucaristía en la Catedral de Santiago de la capital vizcaína. Durante este fin de semana, Blázquez se encuentra preparando el que será su primer discurso oficial para la Comisión Permanente del Episcopado, cuyos trabajos comienzan el martes próximo. Cibeles hasta la puerta de Alcalá... Por esa misma arteria, pero hacia el otro lado, hacia Sol, destino final de la marcha, la Policía y el servicio de orden lo preparaban todo para la triple cabecera de la manifestación: la primera para los obispos, la segunda para los políticos y la tercera para las numerosas asociaciones civiles que quisieron dejar ayer su testimonio. Por el derecho a tener un padre y una madre rezaban muchos carteles. Familia, unida, jamás será vencida decía una pancarta que transportaban seis niños. El que ataca a la familia no sabe lo que hace porque no sabe lo que deshace se leía en una tercera. El eslogan oficial, La familia sí que importa se mezclaba con cientos de otros, caseros casi todos, que trufaban de carteles y de color la auténtica marea humana que ya ocupaba toda la calle, hasta donde alcanzaba la vista. Zapatero, multiplícate por cero podía leerse en un cartel en el que también había un dibujo de Bart Simpson. Y junto a las Resultaron sorprendentes dos cosas: la gran cantidad de niños que acudieron junto a sus padres y la absoluta falta de insultos o descalificaciones