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42 Madrid EL CARNAVAL DE CARLINHOS BROWN TOMA LA CASTELLANA DOMINGO 19 6 2005 ABC (Viene de la página anterior) de casa, lencería más o menos fina, biquinis, pantalones cortos, pantalones más cortos, niños, niñas, en fin, el desfile de los cuerpos vivientes. Corrientes y molientes, pero vivientes. Buen talante, o mejor, buen rollo, que queda como un poco más popular, más como se habla por los Madriles. El líquido, vaya elemento Litros de Solan de Cabras corrían por mis venas, mujer, y litros de muchas otras cosas líquidas y sólidas, minerales y vegetales, corrían por las venas de la tropa alzada en armas (carnavalescas) El agua fue más que nunca un elemento, un pedazo de elemento, el líquido elemento. Por eso, mientras cantando, bailando y gozando el desfile avanzaba, por decir algo, el personal se las ingeniaba para descubrir los más curiosos, variopintos e incluso eficaces sistemas de riego y aspersión. Desde pistolas de agua hasta regaderas, desde sprays caseros hasta el descubrimiento del día. Vean. Se coge un botellín de agua mineral sin estrenar. Se hacen cunos cuantos agujeros en el tapón, se aprieta, y el agua sale como si fuera una miniducha, en plan chorrillo. A patentar. Tanto como el detalle de algunos vecinos (pocos, es verdad, éste es una barrio muy serio, aquí las fiestas siempre son privadas) que rociaron al cortejo con cubos de agua y hasta con el grifo de una ducha. Un sobresaliente para los solidarios vecinos de los números 164 y 166 del Paseo de la Castellana. Tampoco faltó quien, además de las ganas de diversión, se llevó la percusión puesta desde su propia casa Zapatero almorzó con Carlinhos El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su mujer, Sonsoles Espinosa, almorzaron ayer con el músico brasileño Carlinhos Brown, el cineasta Fernando Trueba y sus respectivas esposas, en La Moncloa. El almuerzo, un encuentro privado al que acudió también la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, responde a una iniciativa del músico de Salvador de Bahía, ya que España participa en el proyecto solidario en el barrio de Candeal. Diferencia sexual (y sesual) Total, que sin quererlo (ya será menos) ni beberlo (yo no digo nada) aquello empezaba a parecer un concurso de camisetas mojadas, y perdonen el machismo, pero cada uno se fija en lo que se fija, cosas de la diferencia y la excepcionalidad sexual (y sesual) Lo de los diez aficionados del recién ascendido Cádiz que había por allí tampoco se lo contaremos porque éste es un periódico amante de la urbanidad y de las buenas (buenísimas) costumbres. Pero llevaban una goleada encima importante, una goleada de calimocho, evidentemente. Los carriles centrales del Paseo de la Castellana pronto se quedaron pequeños, muy pequeños, y se tomaron los laterales al asalto, mientras por todas las calles adyacentes llegaba y llegaba más gente. Otros intentaban hacer sus necesidades (las primarias, las otras Llovió a gusto de todos. No desde el cielo, sino desde las mangueras de los bomberos es de suponer que llegarían con la noche) en los pocos bares de la zona, y en lugares que tampoco parece oportuno reseñar aquí. Cuatro horas de fiesta, de solidarida, de sudor, de cahondeo, de sonrisas, de carne nada trémula, de chicha y de limoná. Cuatro horas de sensualidad y de optimismo. Cuatro horas de alegría. Cuatro horas de alegría por la cara. Cuatro horas en las que no valió el ...y tú más... cuatro horas de música popular, de verbena popular, de magia ciudadana. Cuatro horas en una gigan- tesca escuela de calor con un maestro como Carlinhos Brown, y una lección, o medio millón: como dice el clásico Azcona, nos gusta la gente, aunque lo del prójimo ya sea otro cantar. Gran hechicero Carlinhos Brown. Y extraordinario conjuro el suyo. Que nos es broma poner a más de medio millón de madrileños en las calles y que no sea para ir en contra de nada ni de nadie. Sólo por el placer de vivir. Pues eso, que nos dejen ser felices. Tampoco es pedir mucho. ¿O sí?