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ABC DOMINGO 19 6 2005 La Entrevista 11 PERFIL Hay para mí un antes y un después de aquel juicio. Era imposible seguir siendo el mismo La misión que cambió su vida De siempre pegado a un cigarrillo, Julio César Strassera ha pasado a la historia universal como el fiscal que en 1995 sentó en el banquillo a los comandantes de las Juntas Militares argentinas. Demostró entonces que Videla, Massera, Agosti, Viola, Lambruschini, Graffigna, Galtieri, Anaya y Lami Dozo, aquellos hombres que deshonraban sus uniformes, organizaron un plan sistemático para cometer homicidios. Lo dice la sentencia- -insiste- -y quedó probado porque ocurrió de norte a sur del país, de este a oeste... Abarcó a todas las clases, niños, curas, obreros, intelectuales, hombres, mujeres, ancianos, jóvenes... No había nadie que se salvara A los 52 años, y con veinte de experiencia en el poder judicial, se encontró con la misión que cambiaría su vida para siempre, Hay para mí un antes y un después de aquel juicio. Era imposible seguir siendo el mismo, hasta el punto de que renuncié al poco tiempo El destino le tenía preparada otra tarea: permanecer tres años de embajador en Ginebra. Dimitió al día siguiente de que Carlos Saúl Menem firmara los indultos para los mismos individuos que él había acusado y un tribunal histórico condenado, en su mayoría, a cadena perpetua. A lo largo de las novecientas horas que duraron las audiencias, Strassera escuchó los testimonios de 833 personas. Los documentos de la causa llegaron a pesar tres toneladas, La base exclusiva sobre la que trabajamos fue la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas) pero no pudimos acusarles de desaparición forzada porque está figura no existía entonces ni en la legislación argentina ni en ninguna otra del mundo En un despacho de su casa, con el mismo vigor con el que pronunció aquellas palabras de Ernesto Sábato que resumen el horror: Nunca más Strassera se levanta, consulta un libro, busca la confirmación de un dato olvidado y echa un vistazo a las pocas fotografías que cuelgan en su librería o sobre las paredes. Entre ellas, una de Sandro Pertini, otra con Jorge Luis Borges, inevitable la de Raúl Alfonsín, y a sus espaldas, una distinción de una peña de Toledo. Me la dio Bono dice orgulloso. Strassera recibió a ABC en su despacho, veinte años después de sentar en el banquillo a los comandantes de la dictadura no quiso ver lo qué sucedía? ¿Qué hicieron de 1976 a 1983? -No, no hago reproches. ¿Qué hizo la sociedad alemana del 33 al 39? La pregunta es exactamente la misma. La respuesta la tiene un sociólogo, y no un jurista. -De los presidentes de la democracia, ¿se puede decir que Alfonsín fue el que hizo mayor aporte con el juicio y al mismo tiempo el mayor daño, por las leyes del perdón, en materia de derechos humanos? -No, creo que ha tenido un aporte único. Primero, que adoptó una decisión política sin precedentes en la historia, porque el enjuiciamiento de estos hechos fue una decisión suya. No se puede olvidar que si hubiera ganado el candidato Luder (adversario de Alfonsín en las elecciones del 83) estos juicios no se habrían hecho, porque él decía que la ley de autoamnistía declarada nula de los militares era válida. Estoy de acuerdo con lo que ha escrito Alfonsín, no creo que esas leyes hicieran daño; al contrario, ahora creo que fortalecieron la democracia. ¿Qué habría ocurrido si hubiera habido otro golpe? Porque estos eran golpes de Estado de verdad... -Menem también tuvo levantamientos... -Tuvo uno, que lo pudo sofocar porque a él las Fuerzas Armadas le respondieron. A Raúl Alfonsín, no. ¿Considera peores los indultos de Menem que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida? -Fueron una verdadera inmoralidad. La gente habla de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y se olvida de los indultos. Los indultos no respondieron a ningún estado de necesidad. No los reclamaban ni los militares en actividad, que no daban un peso por los presos, ni la sociedad, y los amplió a los guerrilleros porque no le quedaba más remedio. -Hay otros desaparecidos menos conocidos, los del Gobierno de Isabel Martínez de Perón (cerca de un millar) ¿Están fuera de cualquier modo de justicia? -Se podrían investigar, en tanto en cuanto constituyan crímenes de lesa humanidad. En caso contrario, están prescritos. Recuerdo que lo que más había en esa etapa eran homicidios, aparecían cuerpos en una zanja, acribillados... ¿Cómo se explica que coindieran al mismo tiempo las dictaduras del Cono Sur? (Pasa a la página siguiente) Los GAL fueron una forma de terrorismo de Estado muy grave, pero eso no convierte en inocentes a los de ETA Durante el juicio a las Juntas Militares no pudimos acusarles de desaparición forzada porque esta figura no existía en ninguna legislación