Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión DOMINGO 19 6 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES A TAPAR LA CALLE... IENE este fin de semana un aire excesivo de fin de curso. Es igual, como antes de que la pasión intervencionista llegara a la reglamentación de las rebajas comerciales, que aquellas tiendas que, por inventario liquidaban el género para dejar libres sus estanterías antes del otoño. Quizás sea un efecto de la calor, pero así parece. Ayer, por ejemplo, mientras los gallegos discurrían si, a estas alturas, Manuel Fraga merece la cachaba del reconocimiento o el cetro del poder, en Madrid se movilizaban, obispos incluidos, unos cuantos cientos de miles de ciudadanos para contestar al Gobierno por su proyecto de bodas gays. No deja de ser chocanM. MARTÍN te que, siendo tantos y FERRAND tan graves los asuntos pendientes en la vida española, el de las uniones homosexuales excite tanto el ánimo ciudadano. Según parece, en España el porcentaje de homosexuales entre la población adulta alcanza entre un cinco y un siete por ciento del total. Estamos hablando de un millón de personas. ¿Todos quieren casarse? Y, aunque así fuera, ¿existe una mayoría entre ellos que considere fundamental, para su pleno desarrollo y total reconocimiento, que su unión de pareja se llame, precisamente, matrimonio Un millón de personas no alcanzan el peso específico suficiente para que toda la nación- -que por el momento sigue siendo una e indivisible- -vibre con una anécdota menor entre sus inquietudes mayores. Alguna razón tendrá José Luis Rodríguez Zapatero, tan sonriente como inescrutable, para poner el asunto en el primer plano de la relevancia y la urgencia patrias, y, simultáneamente, no será escaso el motivo que le lleve a Mariano Rajoy a confrontarse con el Gobierno, precisamente, con un asunto que, en otras condiciones, sería menor y marginal. Una manifestación grande para un asunto que no lo es tanto y que encierra la nuez de sus problemas en criterios semánticos, una proclama de los homosexuales para reclamar un derecho que nadie les discute y, por añadidura, una inmensa caravana de ritmo y tambores adueñándose del Paseo de la Castellana son el síntoma, evidentemente difícil de utilizar para un diagnóstico solvente, de la capital de un Estado que padece riesgos de desintegración en un momento en que los armazones supranacionales, como la UE, atraviesan la realidad de su languidecimiento. Todo ello, unido al muestrario de decadencias que se encuadernan bajo el rótulo de España, es algo tan inquietante que debiera producir otros estímulos, en el Gobierno y en la oposición, distintos a los presentes. Porque, ¡cuidado! aquí sólo tenemos derecho a la tranquilidad quienes ya no esperamos mucho- ¿nada? -de la realidad local, autonómica, nacional y continental en la que nos ha situado el destino. O, quizá, nuestra propia incapacidad para la fuga. PEDRAZ L Mal consiste en meter setenta y siete subsaharianos en una balsa neumática para que se ahoguen y, en la confusión, pasar de matute una remesa de magrebíes. El Mal se palpa en el bandido camboyano que asesina a una niña de tres años porque llora. En la mayor parte del planeta, el sentido común de la justicia exige quitar la vida a los autores de crímenes como éstos. Aquí no lo hacemos, porque los europeos decidimos superar el sentido común de la justicia en aras de una sacralización de la vida humana. Que tal decisión estuviera fundamentada en valores evidentes e indiscutibles, eso es otro cantar. En el mundo sin valores del progresismo, ni siquiera la vida humana constituye un valor. Si le conferimos en su día un estatuto sagrado, separándola del ámbito jurídico de las responsabilidades, fue porque la necesitábamos como pretexto para la devaluación de todos los valores, incluido, por supuesto, el de la vida misma, y así se da la aparente paradoja de que se le JON retire la sonda al abuelo apelando a la JUARISTI dignidad de la vida humana. En el trasfondo de esta catástrofe moral no está la moral judeocristiana. Es cierto que en el judaísmo y en el cristianismo la vida del prójimo (no la vida humana en general) es sagrada y su preservación nos incumbe hasta el punto de estar obligados a dar la nuestra por la suya, pero como siempre hay un tercero (el prójimo de mi prójimo) para el cual yo soy el prójimo, la única forma de gestionar el conflicto de las incumbencias radicales (estoy obligado a dar mi vida por otro que debe a su vez dar la suya por un tercero que tendría que darla por mí) pasa por establecer una ley para todos. Pese a su mala fama, la del talión era bastante razonable. Retaliar, en contra de lo que se suele suponer, no es lo mismo que vengarse. Por el contrario, el talión establece una equivalencia aritmética entre crimen y castigo (la venganza implica un incremento de T E violencia en este último) e interrumpe la cadena de represalias privadas. Detrás de la perversión del sentido común de la justicia no está la Biblia, sino Rousseau, un bobo que pensaba que todo el mundo es bueno y que, al que se tuerce, basta con liberarle de las fuerzas sociales que lo oprimen y arrimarle al rodrigón de la pedagogía para que vuelva a su rectitud natural. Los americanos nunca transigieron con estas frivolidades. Como el fascismo que tanto le debe, Rousseau es una especialidad europea. La supresión de la pena de muerte sólo se compadece con el sentido común de la justicia si arraiga en el ánimo de los ciudadanos la convicción de que una pena inferior puede parangonarse, en magnitud de sufrimiento expiatorio, a la del daño criminalmente infligido. Es decir, si la mayoría percibe la pena impuesta como una muerte en vida Contra lo que sostiene la sinrazón progresista, la función más importante de un sistema penal no estriba en la reinserción social del delincuente, sino en la punición de la culpa, y ésta debe ser, por lo menos, la mínima necesaria para no ofender el sentido común de la justicia, que no es sólo el de las víctimas y sus allegados. Que, por ejemplo, una mujer queme vivo al violador de su hija mientras éste disfruta de un tercer grado merendando en una cafetería no denota otra cosa que el trastorno de la agresora. Pero el silencio aprobatorio (o incluso la ausencia de reprobación) de la calle resulta un índice fidedigno del disgusto público ante la lenidad judicial. La inminente excarcelación del terrorista José Ignacio de Juana Chaos plantea un problema del mismo tipo, aunque más escandaloso. Dado lo cruento de sus delitos y probada su voluntad de seguir vinculado a ETA, su puesta en libertad resulta sencillamente insoportable para el sentido común de la justicia y constituye una incitación compulsiva a la venganza, que, mucho me temo, levantaría en este caso una ovación clamorosa en toda España. Permítame que no le vea la gracia, Señoría. PALABRAS CRUZADAS ¿Habrá cooperaciones reforzadas en la Unión Europea? NO CON ESTE LIDERAZGO STO de las cooperaciones reforzadas de las que se ha hablado en Bruselas este fin de semana es lo que toda la vida hemos llamado Europa a dos velocidades Esa fue la Europa que creó el espacio Schengen o el Euro. Una Europa de la que Francia y Alemania eran la columna vertebral antes de convertirse en una sociedad de socorros mutuos bajo Chirac y Schröder. Ninguno de estos dos tiene ya la auctoritas necesaria para liderar Europa. Y si, como parece, Angela Merkel es la nueva canciller alemana dentro de tres meses, es altamente improbable que se apoye en Francia. Entre otras cosas, porque Merkel es una RAMÓN firme creyente en la necesidad de intePÉREZ- MAURA grar plenamente a los nuevos países de la Unión, esos a los que Chirac mandó estarse callados en 2003. Esos a los que Donald Rumsfeld llamó, no por casualidad, la nueva Europa Conviene darse por enterados: vivimos en otra Europa, en la que los más dinámicos son los estados de tamaño medio. Y el dirigente con más autoridad, Tony Blair, no va a dar grandes pasos está fuera de Schengen y el Euro- Aplíquese la teoría de que el menú a la carta está muy bien para los restaurantes, pero no para construir Europa. Hay que trabajar en equipo. En uno de veinticinco. MERKEL NO ES UN MODELO DE SEX APPEAL E N O nos gustan los vaticinios. Pero ocurrirá una de estas dos cosas: Europa se deshará; o habrá cooperaciones reforzadas. Posiblemente no ocurrirá lo primero, sino lo segundo. El euro es un ejemplo de cooperación reforzada, hoy con doce países sobre veinticinco. ¿Eje germano- francés? Veremos. Gerhard Schröder está tocado, pero la señora Merkel no es precisamente un modelo de sex appeal político. Cualquier error será aprovechado por el actual canciller, siempre capaz de dar sorpresas. Chirac tiene un panorama peor; aunque Francia ha producido buenos líderes en momentos difíciles. Alemania, Francia, Benelux, España, Portugal, adeDARÍO más de Italia si gana Prodi... ¿Geometrías VALCÁRCEL variables? Serán difíciles de evitar. Los nórdicos, socios indispensables, apoyarán en política exterior común, investigación, medio ambiente, cooperación. Aunque Bush y Aznar no entren en esto, América sentiría vértigo si Europa se detuviera. Nuestros lectores deberían leer despacio la entrevista de Eneko Landaburu publicada anteayer en ABC. Las cooperaciones reforzadas han empezado ya. Serán una parte, quizá muy relevante, en la construcción de Europa. La defensa y la política exterior común pasarán a primera fila. Es necesario defender la Europa del euro con la fuerza militar. De lo contrario... ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate