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70 SÁBADO 18 6 2005 ABC FIRMAS EN ABC ENRIQUE ROJAS CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE. F. DE PSICOLOGÍA CAMPUS VILLANUEVA LA MADUREZ AFECTIVA Mantenerse enamorado significa que, a pesar del paso del tiempo, el otro es valioso, fuerte, sólido y merece la pena... rá. Debe arrancar de estar enamorado de esa otra persona y eso significa dos cosas importantes: decirle no entiendo la vida sin ti y quiero compartir contigo nuestra existencia. Si existen otros sentimientos de menor profundidad, eso a la larga no funcionará y me refiero a esa gama de afectos positivos pero insuficientes: amistad, cariño, trato durante años, querer, etc. 3. No divinizar el amor. El amor conyugal no puede ser exaltado como algo extraordinario y maravilloso, sin analizar mas. Puede serlo, pero como consecuencia de una tarea esforzada de mejora personal, mediante la cual se pulen y liman y corrijen defectos, fallos, errores y matices negativos de la conducta que afectan al otro. Es fácil enamorarse y difícil mantenerse enamorado. 4. No hacer de la otra persona un absoluto. Es lógico que durante los primeros impactos del enamoramiento esa otra persona brille con luz propia en el panorama personal. Eso que llamaba Ortega la enfermedad de la atención Stendhal la cristalización y Alberoni el estado naciente El otro es relativo y lo es porque lo mas difícil que existe es la convivencia diaria, ahí sale la verdad de cada uno, sin trampa ni cartón. 5. Los sentimientos no son algo estático sino dinámico. Son perfectibles y defectibles. El amor recíproco es la forma suprema de compañía, pero eso hay que cuidarlo con esmero. Quiero hacer una observación que me parece pertinente llegados a este punto: una cosa es desear y otra querer. Desear es pretender algo que apetece, que emerge ante nosotros y que lleva a un dejarse arrastrar por la supremacía de los estímulos gratificantes que se ponen delante de nosotros sin predecir las consecuencias. Por el contrario, querer es pretender algo mediante una elección y conocimiento. 6. Saber dar y recibir amor. Los sentimientos son un camino de ida y vuelta. Intercambio fisico (sexual) psicológico (afectivo e intelectual) cultural (la cul- E L término madurez ofrece de entrada unos ciertos equívocos y se presta a una serie de confusiones por su ambigüedad. Es anfibio, indeterminado, equívoco, poliédrico, poco preciso. Se emplea en muchos terrenos y lo encontramos en todas las lenguas (muturity, maturité, madureza, Reife) Está muy extendido y yo me resisto muchas veces a emplearlo por el abuso que se hace de él en el lenguaje de la calle. La gente dice para descalificar la conducta de una persona: es un inmaduro y con eso está dicho todo; sin matizar. ¿Qué es la madurez en el campo psicológico, que significa en el ámbito de la vida afectiva? Madurez es aquel estado de conocimiento, buen juicio, prudencia y saber que se ha ido alcanzando y que lleva a gestionar de la manera mas positiva la trayectoria sentimental. Es una palabra dirigir y gobernar los sentimientos de tal manera que produzcan los frutos adecuados. El sol madura las uvas. El tiempo nos abre los ojos y nos va enseñando lo que es la vida. La vida es la gran maestra, sus lecciones proceden de la experiencia de haber vivido. Madurez es plenitud para reflexionar sobre la afectividad y capacidad para trazar un proyecto amoroso común, que sea atractivo, coherente, positivo y duradero. La madurez no puede ser entendida nunca como un destino definitivo al que uno llega y se instala en él de por vida y puede decir que de ahí uno ya no se mueve. Hay que verlo de un modo distinto. La maduración es un camino que siempre es mejorable, proceso de conocimiento e independencia gradual, progresivo, sumativo, que va mejorando y puliéndose con el paso de los años y las vivencias. Por eso debemos hablar de grados de madurez. Hay una cierta madurez en el adolescente con buenos principios en su educación, aunque tenga pocos años y lo decimos así: este chico, para su edad, está bastante maduro. Hay una madurez en la primera juventud, entre los 20 y los 30 años. Grados de discernimiento y lucidez sobre lo que es vivir, entendiendo sus etapas y avatares. Madurez es crecimiento, desarrollo, proceso escalonado de organización de los grandes argumentos afectivos. La madurez afectiva es una parte de la madurez psicológica. La cual puede quedar resumida en el siguiente esquema: aprendizaje adecuado para gobernar la conducta, sus impulsos, deseos y emociones, ordenadas por la razón y la voluntad. ¿Cuáles son los principales ingredientes de la madurez afectiva? Voy a tratar de resumirlos en los siguientes apartados: l. Saber qué es el mundo sentimental. En los últimos años se ha producido un gran cambio en este sentido. Hay una evidente psicologización de la sociedad: a todo el mundo le interesa conocerse mejor, saber como es su personalidad y cómo puede mejorarse. Esto se hace extensivo también al campo emocional. Amor y conocimiento. Saber es sabiduría, ilustración, información inteligente que es capaz de distinguir los accesorio de lo fundamental, tino para discernir en esa selva de hechos e intenciones y abrirse paso hacia lo mejor. 2. Edificar la vida sentimental sobre una base sólida y coherente. Cuando el amor está hecho con materiales de derribo y su base es endeble, sin criterio ni firmeza, aquello nace ya herido de muerte y antes ó después se desvanece- MANUEL VILAS ESCRITOR LOS AMIGOS DE BAUDELAIRE N los anales de la recepción y comprensión modernas de Baudelaire en España, hay un libro a mi juicio imprescindible (y un libro además recientísimo) porque modifica nuestra visión del poeta francés. Ese libro es el que escribió Charles Asselineau sobre Baudelaire y que acaba de editar y traducir al español el poeta catalán Pere Rovira en la editorial PreTextos. La edición de este libro clásico sobre Baudelaire es un gran acontecimiento, que no debe pasar desapercibi- E do para los admiradores españoles del poeta de Las flores del mal Asselineau, como nos relata Rovira en el prólogo del libro, fue amigo íntimo de Baudelaire. Quizá lo más llamativo del libro radica allí: Baudelaire tuvo un círculo de amistades envidiable, de gentes que se preocupaban por él, no sólo porque supieron advertir al genio sino porque Baudelaire era un ser humano estupendo. Y la imagen que transmite Asselineau de Baudelaire para nada es la del tópico del poeta maldito, llagado y des- truido, sino la del hombre vital, ingenioso, alegre, lleno de vigor creativo, la del hombre radiante con quien nadie se aburría, la del hombre entregado a sus amigos, gozando de la vida y disfrutando de la poesía y de la inteligencia como se disfruta de los bienes materiales. Baudelaire fue un poeta demasiado inteligente como para creerse tocado por ningún hálito infernal. Esa es la novedad de este libro, novedad que Pere Rovira, ese baudeleriano de lujo que tienen en Cataluña, ha sabido buscar, editar y traducir con rigor literario e histórico. Quien quiera un Baudelaire real, alejado de las deformaciones del malditismo, de ese lastre que además impide una lectura fiable del poeta francés, que lea este libro de Charles Assselineau, que lea esta confesión de amistad, este ejercicio de lealtad perturbadora. tura es una pirueta que nos eleva de nivel) y espiritual (el amor nos hace mas humanos y mas espirituales) Esta tetralogía se abre y ramifica en diversas vertientes, que enriquecen el paisaje emocional. Entrega, donación, amistad, correspondencia. La felicidad está más en dar que en recibir: el que no entienda esto le queda mucho trecho por recorrer. La puerta de la felicidad se abre hacia fuera; los poco maduros, abren esa puerta hacia dentro, la cierran y después pierden la llave. 7. Tener un proyecto común. Que cada uno tenga su propio programa de vida, pero que se cruza y ensambla y atraviesa con el del otro. Amar es proyectarse en la misma dirección. Vivir y sentir las cosas de la otra persona como propias, ahí residen vivencias de enorme calado. 8. Es necesario mantener un crecimiento equilibrado de la pareja. Si no ocurre esto, se va produciendo un desarrollo desigual, que a medio y largo plazo va a ocasionar un distanciamiento progresivo que conduce a ser personas que viven en dos mundos distintos, en donde cada vez hay menos cosas en común. Es el caso del hombre que trabaja demasiado y que su mujer se va quedando atrás en todos los sentidos, participando cada vez menos en las cosas de su marido, pudiendo llegar a ser dos extraños. No perder de vista que el amor es alquimia y magia y códigos secretos y complicidad, química y hechicería, arte y oficio, prestidigitación e ilusionismo, artesanía de lo pequeño. 9. Mantenerse enamorado con el paso de los años implica tres cosas: seguir admirando a la otra persona; comprensión y diálogo: ponerse en el lugar del otro y se capaces de establecer una comunicación fluida, abierta, de confianza y respeto; y en tercer lugar, complicidad: compañerismo, vínculos de compenetración, sentido del humor, juego donde hay seriedad y diversión; y también, secreto y misterio y lenguajes sobreentendidos... que cada uno tenga del otro las llaves del tesoro escondido. Mantenerse enamorado significa que, a pesar del paso del tiempo, de la rutina y de la erosión de la convivencia, el otro es valioso, fuerte, sólido y merece la pena seguir con él. 10. ¿Cómo se pueden gobernar los sentimientos? Algunos piensan que los sentimientos son como un viento impetuoso que va y que viene y que es difícil tener el timón de ellos. Y no es cierto. ¿Cómo va a quedar esta parcela tan decisiva de la vida a merced de los vaivenes de los vientos exteriores? Las personas poco maduras en la afectividad están condenadas a la tiranía del capricho. No saben decir que no ante nuevos afectos que desordenan el equilibrio de la pareja y se adhieren al hedonismo y a la permisividad, que a la larga le enajenan y le acarrean desastres en cadena, al verse presionados por tendencias arbitrarias, antojadizas, momentáneas. En la mitología griega, el amor, Eros, es hijos de Penia y de Poros, de la pobreza y de la riqueza. El amor nos hace libres y esclavos. Las pasiones son los viajes intensos del corazón, que se suavizan con la madurez de una cabeza serena y ordenada.