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62 Sociedad SÁBADO 18 6 2005 ABC Religión El Vaticano negocia diplomáticamente con el Estado de Israel para resolver cuestiones jurídicas y fiscales La reconciliación con los judíos se abrió con las visitas de Juan Pablo II a la sinagoga de Roma y al Muro de Jerusalén ordenadas en la Torah, pero se abren a una fe personal en Jesús, Mesías y Salvador El Papa aprecia ese diálogo, que practica personalmente, pues invitó a su misa de Inicio de Pontificado al rabino jefe de Roma y dirigió en la homilía un saludo especial a los hermanos del pueblo judío, al que nos une un gran patrimonio espiritual común, que hunde sus raíces en las promesas irrevocables de Dios Desde aquel día, Benedicto XVI ha multiplicado los gestos de amistad. Visita a la sinagoga de Colonia Benedicto XVI con el rabino de Israel, Singer, en una reunión en el Vaticano la semana pasada AFP El Papa incluye a los judíos mesiánicos en su línea de amistad con todas las corrientes del judaísmo Ratzinger promueve desde hace años una apertura a la teología rabínica b Representantes de los judíos que reconocen a Jesús y miembros de movimientos carismáticos católicos se reúnen en Bari, en otro paso más hacia la armonía teológica JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Benedicto XVI trabaja discretamente, pero con visión a largo plazo. Aunque prefiere ser menos televisivo que Juan Pablo II- -a quien todavía suele referirse en privado como el Santo Padre pues le cuesta acostumbrarse a serlo él- el nuevo Papa está impulsando operaciones de gran envergadura en muchos frentes, incluido el de la reconciliación con los judíos, abierto por Juan Pablo II con sus visitas a la sinagoga de Roma y al Muro de Jerusalén. Desde hace años, Joseph Ratzinger promueve discretamente un objetivo que va mucho más allá de la mera amistad: se trata de restablecer la armonía teológica entre dos de las tres grandes religiones monoteístas. El encuentro que este fin de semana celebran en Bari representantes de judíos mesiánicos- -que conservan la ley de Moisés pero reconocen a Jesús como el Mesías esperado- -y miembros de movimientos carismáticos ca- tólicos es otra pieza más de un mosaico variopinto, pues el Vaticano dialoga con las diversas corrientes del judaísmo y, a la vez, negocia diplomáticamente con el Estado de Israel para resolver cuestiones jurídicas y fiscales sobre su actividad en Tierra Santa, todavía pendientes desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas hace once años. La devolución del Cenáculo, propiedad del Estado israelí, podría sellar el entendimiento definitivo. En Bari, la ciudad del Adriático que es también punto de encuentro con los ortodoxos por la devoción común a San Nicolás, se darán cita rabinos mesiánicos como el neoyorquino Benjamin Berger o el musicólogo Paul Wilbur, quien invita a los judíos a reconciliarse con Jesús, el Mesías y Santo de Israel. Según Matteo Calisi, líder de la comunidad carismática católica que acoge la reunión, el Dios misericordioso con su pueblo elegido está iluminando a muchísimos judíos sobre la identidad de Jesús de Nazaret. Permanecen como judíos observantes, mantienen todas las tradiciones y fiestas En su primer saludo al embajador de Israel ante la Santa Sede, el nuevo Papa adelantó a Oded Ben Hur que piensa visitar la sinagoga de Colonia el próximo mes de agosto cuando acuda a la Jornada Mundial de la Juventud. Será la segunda visita de un Papa a una sinagoga, y la primera de un Papa alemán en el escenario del Holocausto a manos de un régimen que era a la vez antisemita y anticristiano. El pasado 25 de mayo, Benedicto XVI invitó a un encuentro en el Vaticano a medio centenar de rabinos que habían acudido a la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro, una verdadera novedad en cuanto a lugares que suelen frecuentar los rabinos. La pasada semana, el Papa recibió a los líderes del Comité Internacional Judío de Consultas Interreligiosas, a quienes animó a continuar en su trabajo de facilitar el entendimiento mutuo y la superación de prejuicios de los retardatarios por ambas partes. Israel Singer, uno de los principales líderes judíos, salió del Vaticano convencido de que se acercan tiempos mucho mejores para el bien de ambas religiones. Y quizá también para la paz en el mundo. Los cristianos pueden aprender mucho de la exégesis judía Entre los documentos más revolucionarios y a la vez más desconocidos de la Congregación para la Doctrina de la Fe en los 23 años del ahora Papa Joseph Ratzinger, figuran dos grandes textos de la Pontificia Comisión Bíblica: La Interpretación de la Biblia en la Iglesia de 1993, y El Pueblo Judío y sus Escrituras del 24 de mayo del año 2001, ambos disponibles en la página de internet del Vaticano. El segundo afirma que la interpretación judía de la Biblia es una lectura posible, y análoga a la lectura cristiana que se desarrolló paralelamente Por ese motivo, el prólogo del cardenal Ratzinger señala que los cristianos pueden aprender mucho de la exégesis judía, practicada durante dos mil años La persecución de los primeros apóstoles levantó una barrera que luego perpetuaron algunos comentarios antijudíos en los Evangelios, pero esos reproches no son ni más frecuentes ni más ásperos que las acusaciones contra Israel en la ley y los profetas. Pertenecen al lenguaje profético del Antiguo Testamento Ya en su autobiografía de 1997, el cardenal Ratzinger afirmaba que el judaísmo y la fe cristiana son dos modos de incorporar las Sagradas Escrituras de Israel. Tan sólo después de la Segunda Guerra Mundial hemos comenzado a entender que la interpretación judía tiene una específica misión teológica después de Cristo