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ABC SÁBADO 18 6 2005 Opinión 7 tas islamistas constituye nuestra principal amenaza. Y cuando seamos capaces de encontrar proyectos políticos en la Unión y para la Unión, seamos tenaces y perseverantes, no los dejemos al albur de la conveniencia de un gobernante o los intereses de una nación. No son los ejes de unas naciones u otras los que pueden construir el futuro de la Unión; son los proyectos políticos europeos los únicos que pueden edificar el futuro de Europa. El frenazo en la aplicación del Pacto de Estabilidad y de la Agenda de Reformas de Lisboa constituye un ejemplo de falta de tenacidad europea en un tema tan esencial para el futuro de la Unión como nuestra capacidad para competir en un mundo globalizado. Ordenemos la rectificación. LA ESPUMA DE LOS DÍAS SOLBES, COMO JOB E negocian en Bruselas las llamadas Perspectivas Financieras 2007- 2013 y todo indica que perderemos no menos de 23.000 millones de euros respecto al septenio anterior, aunque ya el ministro de Economía y Hacienda nos tranquiliza. Escucho a Solbes transformar la evidente reducción de los fondos en una medalla al mérito de los deberes hechos o en un justo retorno a la normalidad tras una pedrea de subvenciones transitorias; o sea, que no se pierde, sino que se deja de cobrar. Así que, como Job, entona el ministro aquella expresión de fidelidad y paciencia tan hermosa: Yavé lo dio, Yavé lo ha quitado. ¡Bendito sea el nombre de YaMANUEL vé! Sólo que aquí quien ÁNGEL MARTÍN quita y pone es el desenlace de un duro combate a cara de perro entre los que defienden sin resignación su cheque, su agricultura, sus fondos de cohesión y estructurales, y sus aportaciones al presupuesto comunitario. No tiene malicia que Solbes vea el vaso medio lleno en vez de vaciándose, aunque no parece que esta actitud providencialista sea la mejor para afrontar una negociación, no ya entre mercaderes, sino entre burócratas y políticos que se juegan menos dinero que votos en sus ámbitos nacionales. Sin embargo, reconozcamos que esta forma de poner el parche antes de la desaparición de nuestro saldo financiero neto con la UE se integra con dignidad suficiente en el variopinto argumentario utilizado por el Gobierno para transformar los chascos en victorias y en último caso echarle la culpa al espectro político de Aznar. Hasta el último confín, y a través de un eficaz sistema de creación y transmisión de consignas, llegará el mensaje de que no se ha perdido un euro, sino que se ha dejado de ganar; él me lo dio, él me lo quitó. Sin embargo, no puede ocultarse que si la idea de que somos más ricos es inteligible y euforizante, ya lo es menos que la ampliación del club de 15 a 25 nos penalice. Tampoco lo es que los más ricos riquísimos quieran reducir sus aportaciones olvidando los positivos saldos de sus balanzas comerciales causados por nuestras alegrías importadoras. Habiendo en conjunto mejorado, un buen número de indicadores señalan que aún estamos lejos de conseguir la convergencia real, y uno espera medidas internas de política económica que vengan a compensar las adversidades europeas sobrevenidas al santo Job. No parece que Zapatero esté por la labor. Mientras el presupuesto aguante y la recaudación se mantenga, nada de acometer reformas estructurales, ni de reformar los impuestos, ni de racionalizar el gasto público. Sólo se permiten los globos sonda el wait and see y el optimismo antropológico. Finalmente, Yavé bendijo las postrimerías de Job más que sus principios, y llegó a poseer Job catorce mil ovejas Siempre nos quedará la providencia. S CARLOS KILLIAN comprendidos por una sociedad. Por ejemplo, en el espacio de interior, seguridad y justicia hay dos cuestiones que sobresalen por encima de las demás, y que deben constituir dos proyectos políticos señeros de la Unión: la inmigración y el terrorismo. Pero ¿es que acaso no hay dos proyectos políticos en esta materia? Mi respuesta es inequívoca: no los hay. Hablamos de inmigración y terrorismo pero no tenemos un proyecto político de la Unión para estas cuestiones. Ni siquiera estamos de acuerdo en si la inmigración debe ser una competencia esencial de la Unión, o en si el terrorismo de grupos fundamentalis- Cada Institución, el Consejo, la Comisión, el Parlamento, debe programar y desarrollar su propia y necesaria rectificación. Parte esencial de esta tarea de rectificación radica en el papel de los partidos políticos europeos. No habrá Unión si no hay partidos que contribuyan a la vertebración las instituciones europeas. Vuelve a surgir una serie de preguntas sencillas, pero si las respondiéramos con claridad quienes tenemos alguna experiencia europea el resultado sería esclarecedor. ¿Cuánto tiempo se dedica, por ejemplo, desde las direcciones nacionales de todos los Partidos Populares a un partido por decisivo y determinante en el proyecto de la Unión como el Partido Popular Europeo? ¿Qué importancia real tienen los partidos europeos en la doctrina política a seguir sobre las grandes cuestiones europeas? ¿Cuáles son los acentos, los proyectos políticos identificables y reconocibles de los grupos políticos a nivel europeo? ¿Es que acaso se puede hablar de grupos políticos europeos en términos de cohesión y de proyecto? ¿Cómo vamos a vertebrar correcta y adecuadamente las instituciones europeas sin el protagonismo de esos partidos? La única manera de dar un salto de la crisis a la oportunidad es hacer de la rectificación del actual estado de cosas la principal seña de identidad europea. Paso a paso esa fue la consigna de aquellos hombres ejemplares que tuvieron la ilusión europea en su corazón y en su inteligencia. Hoy el paso necesario es tener la capacidad de elevar nuestra visión de Europa. No consiste tanto en salvar la Constitución europea como en que los europeos aprecien y valoren pronto ese esfuerzo de rectificación que nos exigen. PALABRAS CRUZADAS ¿Ha hecho Manuel Fraga una buena campaña electoral en Galicia? A VUELTAS CON LA CORBATA MENOS MAL QUE ESTABA RAJOY... E L cabreo fue por la corbata, hasta cinco veces se la colocó el asesor, y Fraga dijo basta como él sabe, con la cólera. La oposición creyó encontrar el filón de la minoría absoluta e hizo llegar las imágenes al mundo mundial, pero el tiro le ha salido por la culata porque este fin de semana los populares expresaban su satisfacción por haber reencontrado al Fraga de siempre. Nada que ver con la imagen del viejo decrépito, sin fuerza y sin garra, que le colocan sus adversarios. Genio y figura, saca genio y saca el verbo bronco cuando intentan llevarle por la senda del bien. O la senda que otros consideran del bien. No ha hecho mala campaña, aunque ha tenido meteduras de pata que harán PILAR historia, porque Fraga no acierta nunca CERNUA con los ejemplos y acaba metiendo el dedo en el ojo ajeno, esta vez en el de las mujeres, a las que ha pedido disculpas a continuación. Pero ha cumplido su objetivo de presentarse ante los gallegos como hombre que mantiene la cabeza en orden- -en su orden, claro- -y que sigue siendo capaz de meterse kilómetros y comidas varias entre pecho y espalda, además de cifras, fechas, nombres, sucedidos e historias. Que consiga mantenerse en la Xunta es cosa que no se sabe, pero desde luego no ha hecho la campaña de un hombre anciano y en las últimas. M ENOS mal que Mariano Rajoy ha acudido a todas las citas, omnipresente. Tiene que haber sufrido bastante Rajoy con esta campaña de Manuel Fraga, venga a repetir que su fracaso sería el de Mariano, que su éxito será el propio. Siento decirlo, pero me parece que esta última campaña de don Manuel ha sido una de las peores que le recuerdo: indisciplinado, mendaz en su cartel electoral (bueno, esto sin duda no es su culpa, no solamente suya al menos) faltón con las señoras, maleducado con el colaborador, agresivo, como si estuviese comenzando, con el rival. He acompañado, de lejos, algo del recorrido tremendo de un don Manuel FERNANDO empeñado en hacer, como siempre, kiJÁUREGUI lómetros tantas veces innecesarios, en ningunear a sus estupendos posibles sucesores, en decir cosas distintas que los mandamases de Génova, en mostrar su (mal) genio. Y allí estaba Rajoy, sólido, sonriente, con esa sonrisa de procesión que va por dentro, al que sentaban junto a Cuiña, como si aquí no pasase nada. Si Fraga merece ganar, será porque tenía a Rajoy a su lado: la buena campaña ha sido de Mariano, discreto y sufridor, que para mí ha aumentado estatura. El PP es él, ni Fraga ni Aznar. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate