Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 18 6 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC UNA INSTITUCIÓN MILENARIA POR JOSÉ GABALDÓN PRESIDENTE DEL FORO ESPAÑOL DE LA FAMILIA No en vano se ha escrito que el matrimonio es la institución más refinada inventada por el derecho, para proteger el orden de las generaciones. Esta institución que se va creando a través del tiempo nace y sirve también para otorgar estabilidad y seguridad jurídica a la familia... H OY, los ciudadanos están convocados en las calles de Madrid para manifestarse a favor de la familia y en defensa del matrimonio y la infancia. Es la primera vez que en la historia reciente de nuestro país los ciudadanos se congregan públicamente por este motivo. Decían los clásicos que malos tiempos corren cuando hay que explicar lo evidente. La familia SÍ importa. Efectivamente, algo ocurre cuando hay necesidad de acudir a defender los derechos de la institución más elemental de la sociedad. Paradójicamente, la defensa de la familia emerge en estos comienzos del siglo XXI, cuando parecía que habíamos llegado a unos altísimos niveles de desarrollo en todos los ámbitos, incluso el de la estabilidad social. Se trata quizá de una vuelta a las raíces, a lo básico e irrenunciable, a lo que nos configura. En la familia venimos al mundo y somos acogidos con gratuidad infinita. Allí se da la experiencia de la paternidad y la maternidad, el complemento que nutre nuestro desarrollo integral y nuestra maduración, desde la infancia y la juventud hasta la vida adulta. La libertad y la responsabilidad de las personas pasan con ello a un segundo plano, para convertirse en una cifra, un dato estadístico, una tendencia cultural, o una institución cosificada y sustituible dentro del sistema. Si olvidamos la causa primera, partimos desde una perspectiva equivocada. Hoy será una jornada importante para la defensa del Estado de Derecho. Creemos que la ley ha de proteger y promocionar aquello que es más importante para la sociedad. Por eso, desde el objeto del derecho, la familia es importante. En este sentido, la manifestación de hoy se enmarca dentro de la iniciativa legislativa popular que han puesto en marcha las asociaciones familiares, y tiene por objeto fecundar el debate social respecto de un proyecto de ley en trámite parlamentario, y que trata de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, hombre con hombre, o mujer con mujer. En una sociedad regida por modelos culturales tendentes hacia actitudes relativistas, es difícil explicar el valor del matrimonio y la familia. Los argumentos superficiales no se sostienen ante la realidad antropológica más profunda y evidente, pero encuentran acogida en grandes audiencias, acompañadas de aplauso y acaso de beneficio político, que no les es ajeno. Así, con el intento de transmutar el matrimonio entre hombre y mujer en el matrimonio de personas del mismo sexo, simplemente para posibilitar la unión matrimonial a los homosexuales, dándoles incluso mucho más de lo exigible. La libre decisión y el consentimiento hacia la donación mutua, la generosidad y el sacrificio llegan a parecer extraños en un mundo que gira alrededor del éxito, la eficacia y el dominio. Tampoco es fácil hablar de amor. En ese contexto, curiosamente, se legisla en nombre de un amor biológicamente estéril, y del que poco espera la continuidad de la especie, cuando el interés general radica, por el contrario, en el amor abierto a nuevas vidas. No es usual ahora encontrar en la opinión pública comentarios favorables hacia el vínculo que, en el fondo, da sentido a nuestra vida. Tendemos a justificar en exceso la institución que nace del matrimonio en sus aspectos sociológico y económico, como si de una realidad mercantil y cuantificable se tratara. Esto es una degradación de una institución milenaria que vertebra la sociedad. No en vano se ha escrito que el matrimonio es la institución más refinada inventada por el derecho, para proteger el orden de las generaciones. Esta institución que se va creando a través del tiempo nace y sirve también ahora para otorgar estabilidad y seguridad jurídica a la familia. Más de medio millón de firmas de ciudadanos recogidas a lo largo de seis meses se entregaron el pasado mes de abril en las Cortes, y otras doscientas mil se encuentran esperando recibir el sello de registro de entrada. Un hecho de estas dimensiones no puede pasar desapercibido en el Parlamento por los grupos políticos ni por los legisladores. Afirmar que la familia SÍ importa es recordar al Gobierno que no puede legislar de espaldas a la sociedad; es hacer un llamamiento a la responsabilidad hacia las próximas generaciones, que esperan recibir de nosotros una sociedad más justa y libre. Las asociaciones familiares no han encontrado espacio ni tiempo para el Ejecutivo, a más de un año de asumir sus obligaciones. El presidente del Gobierno no ha recibido a la agrupación de entidades familiares más importante de España, y que representa a centenares de miles de familias. Sin embargo, ha tenido a bien reunirse con colectivos a favor de la equiparación de uniones del mismo sexo al matrimonio, todos ellos de escasísima representación. Tampoco se han tenido en cuenta las conclusiones de los informes de órganos consultivos como el Consejo de Estado o del Consejo General del Poder Judicial. La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación ha emitido asimismo un informe concluyente en esta dirección. Y para quienes gustan de desfigurar el concepto de matrimonio con terminología contaminada de ideología, la Real Academia Española se ha expresado con contundencia, limpiando y dando esplendor a lo que se entiende por matrimonio, es decir, la unión del hombre y la mujer. Se legisla para las personas, en vista del interés general. El niño tiene derecho a un padre y a una madre, y tal es el contenido protector que la adopción debe otorgarle, porque no es el niño un muñeco de feria para satisfacer deseos, por muy nobles que sean. Se trata de ofrecerle un espacio de acogida y crecimiento conforme a nuestra naturaleza. Y eso se llama paternidad y maternidad. La iniciativa legislativa popular desea fortalecer este aspecto concreto, haciéndolo más efectivo. La familia SÍ importa significa que el legislador debe actuar con responsabilidad. Las cifras de la natalidad sitúan a España en la última posición del ranking mundial. Los datos de rupturas matrimoniales difundidos recientemente por la opinión pública en tono de alarma deben hacernos reflexionar. Son necesarias y urgentes políticas trasversales y planes integrales de apoyo, en su dimensión fiscal, educativa, laboral, política y social. Soluciones habitacionales reales, efectivas y sin complejos son las que deben giran alrededor de la familia, sea joven o numerosa. Si gana la familia, ganamos todos. A esto estamos invitando a todos los ciudadanos.