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ABC VIERNES 17 6 2005 Espectáculos 65 Madagascar el disparatado regreso a la selva de una amistosa pandilla de animales ABC MADRID. Jeffrey Katzenberg, presidente, fundador y socio de Spielberg en DreamWorks- -la productora responsable de Madagascar -explica que con la actual animación por ordenador se puede hacer todo lo que se quiera: crear cosas no reales pero exageradas, caricaturas de la vida que se desarrollan en un mundo creíble y verosímil. Eso convierte este trabajo en algo mágico. El límite ahora lo pone tu imaginación, pero con Madagascar quisimos rendir un homenaje a la historia que la animación tiene a sus espaldas desde las dos dimensiones No nos interesaba saber en qué lugar se encuentran mejor los personajes de la historia, lo verdaderamente importante es que están bien juntos. Es una película sobre la amistad con personajes muy distintos entre sí, que son buenos amigos comenta Katzenberg. Y opina que con los dibujos animados puedes hacer de la manera más imaginativa y fantasiosa una historia sobre nosotros mismos, aunque a través de otras criaturas. En realidad, Madagascar es una película sobre nosotros, sobre las decisiones del ser humano. Usamos el mundo de la naturaleza para contar una alegoría Los actores que han doblado la película han aportado la forma en que se expresan esos personajes. Tienen que transmitir su personalidad al papel que les corresponde en la historia animada. Elegimos el reparto en todo el mundo por sus personalidades, no sólo por ser cómicos populares. Ayudan a crear el personaje, así que escogemos sus nombres, sus cerebros y sus ideas. Son famosos, porque son los mejores profesionales. Su celebridad viene de eso. Su nombre no es la razón, sino la consecuencia de su trabajo Ben Stiller es, en la versión original, la voz de Álex el león, el protagonista, un ser extraordinario. Vive en el zoo y actúa para el público cuatro veces al día. Su felicidad son los aplausos del público que acude a ver su show al estilo de los de Las Vegas. Pero hay vida detrás de los muros del zoo y Álex, como el resto de sus compañeros, querrá descubrirla. Según Stiller, me impliqué en el proyecto desde el principio, hace cuatro años, cuando sólo había un bosquejo de la producción. No me enseñaron ningún guión. Me convocó Katzenberg y, cuando él te llama, acudes. Había una idea, unas páginas con indicaciones y, durante todo un largo proceso, probamos cosas y descartamos otras. Más que colaborar en el guión, ha sido crear una historia entre todos, y si es buena puedo adaptar mejor mi personalidad, con más facilidad. He estado encantado siendo el rey del zoo Versión española En la versión española también se ha recurrido a nombres populares para dar voces a los personajes: Alexis Valdés, Gonzalo de Castro y Belén Rueda, quien explica cómo el director de doblaje les dio unas directrices muy claras: No quiero nada extraordinario, sólo necesito que no cambiéis vuestra voz También aparecen los presentadores del programa de televisión Caiga quien caiga Arturo Valls, Manel Fuentes y Eduardo Aldán, que interpretan a tres pingüinos (el cuarto no habla) y que reconocen haberse inspirado en las voces originales, en la materia prima Madagascar El cómic de la selva FEDERICO MARÍN BELLÓN Madagascar cuenta la fuga de cuatro animales salvajes venidos a menos. Liderados por un cuarteto de intrépidos pingüinos, las bestias huyen de la rutina de un zoo de Manhattan y arriban a otra isla no tan turística, la africana del título. Es pronto para decir que la animación por ordenador ha tocado techo (o fondo) pero la técnica no basta, nunca lo hizo, para atar a la butaca al espectador de estos productos, por lo general pequeño y escurridizo. La idea de agarrar a cuatro animales más o menos domesticados y soltarlos en medio de la jungla es digna del mejor libreto. El contrapunto de los elegantes animales de negro permite además llevar la acción (y a las bes- tias) allá donde desean los guionistas. El dibujo, menos acartonado por el realismo y más acartunado por un estilismo de cómic, es perfecto para transmitir emociones. Al fondo, la jungla de asfalto tranquila, pero opresora de un Nueva York de cine negro, contrasta con la selva libre y salvaje. Tampoco se prescinde de las habituales voces familiares, en el original y en la versión doblada. ¿Qué falta, pues? Obviamente, un guión más redondo. El interés de Madagascar desfallece a ratos. Ni el león se desmelena cuando haría falta. Se echan de menos también segundas lecturas, más allá de los homenajes cinéfilos a títulos como American Beauty y Carros de fue- Dirección: Eric Darnell y Tom Nacionalidad: Estados Unidos, 2005 Duración: 80 minutos Calificación: go Y los pingüinos, rescatados por DreamWorks de otro proyecto, van a su bola, aunque ellos tiren del marcador durante buena parte del partido ante la desidia del cuarteto titular. Queda el hallazgo de los lémures, con su rey loco y marchoso, heredero directo del Louie que quería ser como tú (o como Mowgli, por lo menos) Cualquiera diría, por último, que las escenas de masas están dirigidas por un Cecil B. DeMille ayudado por Carlinhos Brown, y la isla parece sacada de un cuadro de Rousseau. Quizás el problema sea ese, que apenas hay nada que parezca propio. También puede que, antes de criticar un nuevo título así, haya que resolver el dilema anual: ¿es el nivel medio de estas películas tan elevado que les pedimos demasiado o su aspecto es tan aparente que incluso las peores reciben críticas benevolentes? Pero esto no es salto de altura, con el listón en su sitio y los jueces sin pestañear. Aquí influyen los despertares tanto como los sueños y hay que echar mano de las comparaciones, cuanto más odiosas mejor. Como en el viejo chiste machista, Madagascar está... según con qué la compares.