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34 Internacional VIERNES 17 6 2005 ABC Señores de la guerra aliados a sus antiguos enemigos; antisirios junto a fieles damasquinos; cristianos con chiíes mezclados con suníes y drusos... Todos con todos, todos contra todos en Líbano POR JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. La Revolución del Cedro se ha quedado sin hojas. La unidad, el patriotismo, la esperanza de un futuro distinto desde un pasado dramático, que ha vivido sus penúltimos episodios con los asesinatos del ex primer ministro suní Rafic Hariri- -desde ayer, y durante un periodo de tres meses, investigará el atentado una misión enviada por la ONU- -y del influyente periodista Samir Kassir se diluyen como un azucarillo en un té con menta de los que se beben en Beirut. La retirada de las tropas sirias supuso la apertura de una puerta cerrada durante casi tres décadas. Una puerta que apenas cuatro meses después de aquel fatídico 14 de febrero en el que Hariri voló por los aires contaminados de la capital, se cierra de nuevo poco a poco, dejando en su interior las ilusiones de una población ansiosa, en su mayor parte, de bajar banderas religiosas, sectarias, étnicas, propias del ayer, e izar la roja y blanca, con el Ce- dro verde en el centro, del mañana. Las elecciones legislativas que comenzaron el 29 de mayo en Beirut y se cierran este domingo en el norte del Líbano tras dejar atrás el sur y el centro del país han devuelto a la realidad a los libaneses. Todo tipo de pancartas adornan el Trípoli libanés ante las elecciones Extrañas alianzas Los pilares del confesionalismo asientan sus cimientos en extrañas alianzas de todos con todos, en familiares guerras de todos contra todos. Las mismas alianzas que han sembrado de discordia durante décadas los distintos feudos de este país imposible; las mismas guerras de guerrillas que nunca han cesado del todo y que ahora muchos temen se recrudezcan una vez las tropas sirias, que no los agentes secretos, han abandonado, o casi, este país. Alianzas y guerras protagonizadas por antiguos enemigos quizá irreconciliables antes pero hoy alineados en las mismas listas electorales, como el general Aoun, jefe de la guerra contra la ocupación siria, y el cristiano prosirio, Soleimán Frangie. Cócteles de difícil digestión en los que se mezclan y se agitan los chiíes de Hizbolá con el patriarca maronita, Nasrala Sfeir, contrarios a la dimisión del presidente Emile Lahud, exigida por el frente antisirio pero también por Aoun, quien tras su baño de masas del pasado domingo se perfila como principal candidato a su sucesión. Oposición unida en su afán de cortar las cadenas con Damasco que salta hecha añicos tras la retirada de las tropas sirias cuando debería ser todo lo AP contrario. Lo escribió el 6 de mayo Samir Kassir, casi tres meses después del asesinato de Hariri, un mes antes del suyo propio: Para preservar los logros del levantamiento popular por la independencia y acabar con el régimen policial instaurado por Damasco hay que evitar aislar a Michel Aoun para que no se eche en los brazos equivocados y, a su vez, el general cristiano no debería comportarse como el jefe de la oposición antisiria Ambas cosas han sucedido. Y la Revolución del Cedro, la intifada pacífica, la primavera libanesa se han perdido por las alcantarillas electorales.