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ABC VIERNES 17 6 2005 27 El Congreso de EE. UU. rechaza que el FBI indague en bibliotecas y librerías los hábitos de lectura de la población Una niña canadiense muere en la operación policial para liberar una escuela secuestrada en Camboya Rumanía y Bulgaria temen que se aplace su ingreso, y Turquía se aleja de Europa La UE insiste en que quiere mantener sus compromisos con todos los candidatos b El proceso de ratificación de los dos países que ya han firmado sus tratados de adhesión aparece ahora lleno de obstáculos a la vista de la crisis política E. SERBETO BRUSELAS. Los países candidatos se pueden encontrar en una situación extremadamente delicada después de esta cumbre, azotados por los efectos políticos del maremoto del referéndum francés. La posibilidad de que se interrumpa el proceso de integración de Bulgaria y Rumanía, que ya han firmado sus respectivos tratados de adhesión, ha aparecido sobre la mesa con toda claridad y, si no se arreglan las cosas, la amenaza podría convertirse en realidad. En cuanto a las negociaciones con Turquía, las perspectivas se han vuelto repentinamente sombrías. Seguramente se trataba de una anécdota provocada por razones técnicas, pero ayer por la tarde había desaparecido la bandera de Turquía, que la víspera había sido puesta junto a las otras 27 en el patio del edificio del Consejo Europeo. Esta vez no estaba invitado el gobierno turco como observador, y es normal que no haya aparecido la bandera roja con el creciente y la estrella blancos, pero a muchos no les ha pasado desapercibido este detalle que podría resultar premonitorio sobre el futuro que le espera al proceso de negociaciones, que debería empezar el 3 de octubre próximo. Las conclusiones finales de la cumbre incluyen un párrafo en el que se recuerda que la UE mantiene los compromisos adquiridos en materia de ampliación con terceros países. Salvo en un apartado específico dedicado a los Balcanes, no se menciona ningún caso concreto, pero es evidente que se refiere muy precisamente a Turquía, más aun que a Bulgaria y Rumanía. El párrafo pretendía lanzar un mensaje tranquilizador, pero no es fácil tomarse a la ligera esta situación en la que las cosas que parecían seguras han pasado a archivarse en el cajón de las incertidumbres. En efecto, aunque tanto Bulgaria como Rumanía han firmado ya sus respectivos tratados de adhesión para convertirse en miembros de pleno derecho el 1 de enero de 2007, esos documentos deben ser ratificados por los actuales veinticinco miembros, lo cual, visto lo que ha sucedido con el Tratado constitucional, deja abiertas todas las puertas. Luchas partidistas En principio, todos los instrumentos de ratificación deberían estar depositados en el Consejo antes del 1 de diciembre de 2006, pero ahora nadie se atreve a darlo por hecho. En octubre de este año, la Comisión debe hacer un informe sobre el cumplimiento de los criterios de adhesión para los dos países, que se calcula que será bastante duro con Bulgaria y aun más crítico con Rumanía. ¿A quien le extrañaría que tal como están las cosas ese informe sea utilizado por algún partido político en el momento de la votación? se preguntaba ayer una fuente diplomática europea. Turquía también es consciente de que todas sus aspiraciones están más que nunca en el alero. Con las elecciones alemanas a la vuelta de la esquina, casi todos los análisis sobre lo que debe hacerse piden que la UE defina sus fronteras es decir, que se ponga coto a su expansión. AFP que no, pero tampoco se da por consumado el fracaso. Ningún país ha dicho que se deba suspender el proceso de ratificación definitivamente, ni tampoco ha habido ninguno que resuelva cómo se va a superar el hecho de que Francia y Holanda han dicho no a un texto que no se quiere cambiar. Para el primer ministro británico, Tony Blair, que ya ha suspendido unilateralmente la organización del referéndum en Gran Bretaña, también están abiertas todas las posibilidades, pero con un orden muy distinto al que proponen algunos de sus colegas. No se sabe si muchos de ellos creyeron que Blair era sincero cuando dijo que el fracaso de los referéndum en Francia y Holanda no es un consuelo para nadie ya que está claro que para su Gobierno es un alivio librarse de es- te compromiso. Pero, de todos modos, la tesis del premier se ha escuchado con mucha atención, porque le corresponde tomar el relevo a Luxemburgo en la presidencia rotatoria de la UE. Primero se necesita una acción decidida y firme en tres áreas vitales- -afirmó Blair- Hacer que la economía se adapte a las necesidades de competitividad de la globalización y preserve el modelo social europeo; resolver los desafíos de seguridad que plantean el terrorismo y el narcotráfico; y, finalmente, situar a Europa como un gran actor en la escena internacional. Cuando hayamos resuelto estos problemas, nos podremos ocupar de la Constitución Parece que Blair no se ha librado todavía de tener que convocar, él también, un referéndum que no le resulta nada cómodo.