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ABC VIERNES 17 6 2005 Nacional 25 tuarios de los guardas de seguridad. A las ocho de la mañana, Apaolaza sale del edificio de la Hacienda Foral de Guipúzcoa y retira 600 euros de un cajero automático. Es a partir de esa hora cuando el vigilante jurado pone en marcha su maquinaria de destrucción, que comienza por los despachos de la décima planta. Las cámaras de seguridad también habrían captado el momento en el que el vigilante accede a los sótanos, donde causa importantes daños en varios coches y provoca un incendio prendiendo papeles apilados en, al menos, cuatro focos. Los de la cuarta y la séptima plantas fueron causados con posterioridad. Esta secuencia se produce hasta las diez de la noche, cuando Apaolaza abandona el inmueble y huye del lugar a bordo de una potente motocicleta propiedad de su jefe. A mediodía del lunes se suicida, sin que se sepa qué es lo que hizo durante todas esas horas. ¿Pero quién era Manuel Apaolaza? No hay muchos datos. Se sabe que te- nía problemas con su jefe por su costumbre de acumular turnos. Más allá de eso, se le retrata como un asiduo al campo de fútbol de Anoeta y, sobre todo, como una persona muy unida a su madre, a la que cuidó hasta su muerte, hace algo más de un año. Era introvertido, pero simpático dicen sus vecinos, que no se explican qué le pudo ocurrir para cometer unos hechos tan terribles. Caracteres opuestos En su casa de la avenida Ategorrieta los agentes de la Ertzaintza encontraron, según informó ayer El Diario Vasco dos bidones con algún tipo de combustible que pudo ser el utilizado como acelerante en el incendio. De ser así, todo apuntaría a que llevaba bastante tiempo tramando su crimen. Pero ¿toda esa violencia por unas simples diferencias laborares con un jefe? Aún no lo ha aclarado la investigación, y tampoco parece que se pueda deducir de las dos cartas que escribió Apaolaza antes de quitarse la vida. Su víctima fue su jefe, un hombre que conocía como nadie la torre de Hacienda. Llevaba diez años encargándose de su seguridad. Florencio Parra, de 41 años, estaba soltero y no tenía hijos ni hermanos. Casi ninguna familia. Su madre murió cuando era niño, y su padre hace varios años. Antes de trabajar en la torre, fue guarda en el campus donostiarra de la UPV. Era un apasionado de las motos- -también arrambló con su Yamaha su verdugo- del Real Madrid y de su trabajo. Sus amigos le advertían de que no se lo tomara tan a pecho, pero su meticulosidad no tenía límite; de ahí que le molestaran las veleidades laborales de su subordinado. ¿Tanta violencia por unas simples diferencias laborales con su jefe? Aún faltan flecos por investigar El comportamiento del guarda parece premeditado. Sus vecinos, no obstante, no se explican el crimen EFE Dos muertos por una explosión de gas en Vitoria ABC. Dos hombres murieron ayer en el incendio de un edificio de viviendas en el casco viejo de Vitoria, ocurrido según las primeras investigaciones por la explosión de gas procedente de una fuga en una bombona de butano. La explosión y el posterior fuego comenzaron hacia las 8.45 horas en la primera planta de un inmueble situado en el número 41 de la calle Nueva Dentro, que quedó prácticamente destruido y tendrá que ser derribado. En el edificio vivían siete personas, cinco de ellas solas y dos en pareja.