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24 Nacional VIERNES 17 6 2005 ABC El misterio del devastador incendio del edificio de la Hacienda de Guipúzcoa ha quedado resuelto, en buena parte, por las grabaciones de las cámaras de seguridad, el único de los sistemas de protección que no neutralizó el vigilante La cámara indiscreta TEXTO: S. N. SAN SEBASTIÁN. Cuando a las 22.51 horas del pasado domingo una mujer alertaba a SOS Deiak de que había un incendio en el edificio inteligente que alberga la Hacienda Foral guipuzcoana, el desconcierto se apoderaba no sólo de los responsables del Cuerpo de Bomberos, sino también de los de la Ertzaintza. En esos momentos era imposible dar una explicación razonable al hecho de que se hubiera declarado un fuego en ese inmueble, dotado de impresionantes medidas de seguridad al ser depositario de una información sensible, y que la alerta hubiera llegado porque alguien veía salir humo de la torre. Algo no cuadraba, y por la mente de los jefes policiales pasaba, incluso, el acrónimo maldito: ETA. Los primeros datos sobre el terreno tampoco invitaban, precisamente, a la tranquilidad. Los sistemas de seguridad habían sido neutralizados desde dentro por alguien que conocía perfectamente el edificio, y el autor o autores podían haber tenido tiempo suficiente para apoderarse de documentos confidenciales con fines criminales. Pocas horas después, a las cuatro de la madrugada del lunes, se producía otro hecho inquietante: un vigilante jurado, Florencio Parra, el jefe de los que prestan servicio en el inmueble, aparecía muerto en los vestuarios con un tiro en la nuca. Uno de sus compañeros, Manuel Ignacio Apaolaza, estaba en paradero desconocido. La sombra del Windsor No obstante, en esas primeras horas lo más urgente era sofocar las llamas, que amenazaban con arrasar completamente el edificio y convertirlo en un nuevo Windsor El trabajo de los bomberos era extremadamente difícil por la falta de visibilidad, las altas temperaturas- -hasta mil grados centígrados se alcanzaron en algunas zonas de la torre- -y la violencia del fuego, que además tenía cuatro focos estratégicamente repartidos. Los responsables del Servicio de Extinción aportaban cada poco tiempo datos que hablaban de destrozos cometidos en coches antes de comenzar el siniestro, y también en ordenadores- -más de 300 pantallas dañadas- -y despachos. A las siete de la mañana del lunes el fuego se daba por controlado, después de nueve horas de trabajo sin descanso. Sin embargo, a las diez y media el peligro volvía a hacerse evidente al activarse un nuevo foco en la planta séptima, en la que el diputado foral y los directores generales tienen sus despachos. El resultado: toda esa zona quedó completamente destruida. La causa aparente: la apertura de una puerta, que reavivó unas llamas que provocaron la deflagración de una bolsa de oxígeno. El diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri, cuando ya se da al vigilante desaparecido como el principal sospechoso del desastre, asegura que le es difícil imaginar que tanta destrucción pueda ser provocada por una sola persona. Sin embargo, después de encontrarse a las tres y media de la tarde el cadáver del guarda en la zona de Miramón, con un tiro en el pecho y la pistola reglamentaria a su lado, todo cambia. Incluso aparecen dos notas manuscritas en el que el vigilante confiesa que es el autor de los hechos. Aun así, algunas piezas del puzle seguían sin encajar, por lo que ha habido que esperar a la aparición de unas grabaciones realizadas por las cámaras de seguridad para poder poner en orden la secuencia de los hechos. Esas cámaras indiscretas fueron el único elemento de seguridad que no neutralizó Apaolaza, y resulta muy difícil comprender por qué no lo hizo, cuando se había tomado tantas molestias. Secuencias de una tragedia Edificio de Hacienda 10.30- La apertura de una puerte puede ser la causa de que el fuego se haya reavivado en las plantas 7 y 4 3 7 Planta 4 Planta A las tres de la madrugada Entrada principal El asesinato del primer vigilante se produjo a las siete de la mañana del domingo, según la grabación El criminal guardaba dos bidones de combustible en su casa, que pudo utilizar para acelerar el fuego Sea por la razón que sea, lo cierto es que el análisis de las grabaciones ha demostrado que a las tres de la madrugada del sábaFocos del incendio: do al domingo Manuel Igplantas 1,2 y 3 nacio Apaolaza estaba del sótano y Plantas 4 dentro del inmueble, a pey 7 sar de que al principio las informaciones apuntaban a que había llegado a las tres de la tarde. A las siete de la mañana del domingo, siempre según las imágenes, se procede al cambio de turno de los guardias y se incorpora al trabajo Florencio Parra. A esa hora, según parece, la grabación muestra a Apaolaza disparando en la nuca a su superior con el arma reglamentaria que se intercambiaban y los momen 07.00- Florencio Parra tos posteriores, cuando el es presuntamente asesinado criminal intenta limpiar por Manuel Apaolaza, junto la sangre que había en el a los vestuarios de los vigilantes lugar, cercano a los ves- 2 Entrada de coches al aparcamiento 4 Infografía ABC 1 22.00- El vigilante huye. Su cuerpo es encontrado al día siguiente por unos niños en la zona de Miramón, con un tiro en el pecho 08.00- Apaolaza comienza a destrozar ordenadores y coches, y luego amontona papeles y les prende fuego. Así continúa durante varias horas