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14 Nacional VIERNES 17 6 2005 ABC elecciones gallegas La campaña El PP, convencido de que el repunte final le deja al borde de lograr la mayoría absoluta Tras una caída el pasado fin de semana, la percepción es compartida en ambientes del PSOE b Los ataques de Zapatero en su mitin de anteayer han sido interpretados por los populares como la confirmación de un nerviosismo de última hora ÁNGEL COLLADO SANTIAGO. Las últimas impresiones internas en la dirección del PP y la agresividad de Rodríguez Zapatero, con ataques personales a Fraga y Rajoy, en su despedida de la campaña electoral gallega el miércoles, han devuelto al PP la esperanza de revalidar la mayoría en los comicios del domingo. Después de que el pasado fin de semana la mayoría de las encuestas privadas y la gubernamental del CIS les colocaran a tres o cuatro escaños de los 38 necesarios para tener el control en la próxima Cámara autonómica, las últimas proyecciones permitidas por ley a principios de semana encargadas por el PP indicaban una tendencia al alza que situaba a la candidatura de Fraga al borde mismo de la mayoría absoluta. Una evolución que también apreciaban los mismos estudios internos del PSdeG- PSOE, los últimos permitidos por la ley electoral, según las fuentes consultadas. En apenas cinco días, populares y socialistas han pasado de la depresión a la ilusión recuperada en el primer caso y de la euforia a la prudencia en el segundo basados en impresiones incomprobables, pero el único sustento para graduar los mensajes de la campaña. Hasta el lunes, en el PSOE empezaban a dar por hecho que Emilio Pérez Touriño podría hacerse con la presidencia de la Xunta con el apoyo de los diputados del BNG, ya que parecía consolidarse la tendencia a la baja de la candidatura de Fraga durante la campaña y ya casi todos los sondeos le pronosticaban quedarse a cierta distancia- -hasta cuatro escaños- -de la mayoría. Además, la subida del PSdG a costa del PP, pero también del Bloque, les permitía después presentarse como vencedores morales al alcanzar hasta ocho diputados más que los 17 logrados en 2001. Cambio y coalición El de ser el único partido que ha subido en apoyo popular bajo la bandera de proponer el cambio sería un recurso necesario para defender después la necesidad de formar una coalición con el tercer y último clasificado para dejar fuera del poder autonómico al partido que, de todas formas, se presenta como favorito para quedar el primero y con gran diferencia. Esos mismos datos sembraron preocupación en las altas esferas del PP, más entre los jefes que entre las bases, El socialista Pérez Touriño, ayer en un acto en Redondela (Pontevedra) que han respondido durante la semana a los augurios con más movilización y entusiasmo en los mítines ante la amenaza cierta para sus intereses y simpatías de que el bipartito PSdGBNG pueda hacerse con el control de la Xunta. Tras el empeño puesto estos días en las provincias de Pontevedra y La Coruña por la dirección de campaña del PP, con Rajoy en persona al frente, las tornas parece que han cambiado. En fuentes populares dicen creer que han dado la vuelta a la tendencia a la baja del arranque de la campaña. Y lo explican por considerar que su mensaje de advertencia sobre los males que traería la coalición socialnacionalista cala en elelectorado propio. En el PSOE se observa por el contrario una mayor reserva sobre sus últimos augurios y percepciones y un giro Quintana ofrece la cara moderada del nacionalismo para gobernar G. L. A. SANTIAGO. Los sondeos no le son propicios al BNG, o sí; depende de cómo se miren. Si se cumplen las pronósticos, perderá la condición de segunda fuerza, pero tocará poder. Y a esto es a lo que está: ¡Desta vai! (esta vez, sí) Su dirección ha concluido que para crecer necesita convertirse en un partido de gobierno y que, si lo logra, sus bases asimilarán una pérdida de escaños. En esa estrategia, su líder, Anxo Quintana, presenta el perfil más moderado del BNG, que en esta campaña ha ocultado a sus representantes más radicales, como Francisco Rodríguez. ¿Y qué fue de Beiras? El tótem del nacionalismo gallego, apeado del liderazgo y de las listas electorales, no participa en la campaña. Pero el martes, en Lu- go, firmaba ejemplares de un libro a cincuenta metros escasos del lugar donde iba hablar su sucesor. Le pusieron un micrófono y disparó contra sus dos dianas preferidas: Fraga y Vázquez. ¿Qué tal ve a Quintana? le preguntaron. ¿Y usted? respondió. Quintana, que no deja de proclamar que yo no soy un radical apela al apoyo de todos los que aman Galicia más allá de la estricta identidad nacionalista, y en su campaña antepone el bienestar de los gallegos a las cuestiones identitarias, aunque el corolario final en su planteamiento sea un vínculo casi indisociable entre aquél y éstas. ¿En qué se diferencia el BNG de ERC o el PNV? Quintana sostiene que Gali- Anxo Quintana saluda a sus simpatizantes en La Coruña EFE