Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 17 6 2005 Opinión 5 HOMENAJE A JAIME CAMPMANY MÍNIMA ELEGÍA A CAMPMANY N un acto en ABC en mayo vi por última vez a Campmany. Está a mi lado en la foto. Nunca se sabe cuál es la última foto. Los de mi edad, cada vez flotamos más entre muertos. Queridos muertos, queridas muertas. Cual los troyanos naufragados en su huida hacia Italia somos rari nantes in gurgite vasto, raros nadadores en el vórtice vasto. Los lectores de Campmany me entienden. Era de los últimos escritores archicultos, casi greco- latinos, mixtura de Garcilaso, de Góngora y Quevedo. ¿Juvenal? Barroco y directo. Iba de frente, rebosaba pasión. E ironía. Si uno alguna vez se pasa, mejor esto que FRANCISCO no llegar nunca. RODRÍGUEZ ¡Qué barroquismo en ADRADOS la adjetivación, en la ironía! ¡Qué saltos entre lo trágico y lo cómico! Y todo unido a un saber milimétrico de nuestra literatura y nuestra historia. La de verdad. Era un periodista de raza, yo solo ocasional: pero algo he aprendido. El periodismo sirve para dar salida a algunos retazos de pasión: por el mundo español, el mundo todo. Es un esfuerzo para llegar a la gente. Cuando alguien me dice le leo, le sigo ya sé que habla de ABC, no de El verbo indoeuropeo (tampoco reniego) Pues bien: él llegaba. Se vengaba así del silencio que ha envuelto, envuelve, a nuestra generación: la que no hizo la guerra (pero la sufrió y sigue sufriéndola) y se quedó en España. Es la generación silenciada. No tenemos coros heroicos ni mitos ni turiferarios, más bien lo contrario; hemos chapoteado malamente, cada uno a su estilo, entre problemas y rivalidades sin cuento. Pero hemos trabajado duramente para sacar a flote a España, es lo único que sabíamos (y sabemos) hacer. A veces gritábamos un poco, para compensar: así Campmany. Éramos o intentábamos ser amigos de todos. Esto era lo que nos unía, por encima y por debajo de mil cosas. Al final, por largos y varios caminos nos hemos encontrado defendiendo lo mismo: lo que queda de España. Campmany lo hacía con especial vigor, recreando casi un antiguo género: aquel que los cínicos llamaron (disculpen el terminacho) spudaiogéloion, serio y riente. Fustigando, riendo. Decir riendo la verdad ahora cito a Horacio. Así era Campmany. Era refrescante en un ambiente, a veces, de asfixia. Lo hacía con generosidad, no había malevolencia en su sátira, tantas veces justa. Y la mezclaba con su lírica. Y lo de la Academia, todos (y todas) lo mencionan. A mí no me miren. Recuerden al doctor Occhipinti. Tres candidatos (excelentes, pienso) a los que propuse, los tres fracasaron. Lo dejé. Falta de constancia, quizá. También yo lo lamento. Querido amigo, descansa en paz. Debió de ser dura, bajo la risa, tu travesía. E CON LO BUENO QUE ES EL SEÑOR MINISTRO... O, si respeto lo merece todo. Si afecto se le tiene desde hace años. Pero es que, a veces, se le va la mano. Quiere parecer el amigo perpetuo que siempre llama a la puerta con un pak de latas de cervezas en aquellos momentos en los que necesitas compañía y no percibe bien los límites que separan la adhesión amistosa con la visita inoportuna. Dicho desde el cariño, claro. José Bono no calculó bien la diferencia de ser un presidente de autonomía simpática con pertenecer a un gobierno de políticas antipáticas. Y se presentó en el territorio de los que piensan que el ofrecimiento preventivo de negociación del Gobierno a una banda terrorista es poco menos que un ultraje. Creía que iba a recibir las caricias de aquellos que le han aplaudido sus declaraciones asomado a su balcón de Toledo y se encontró con el cabreo sonoro de los que se sitúan frente por frente a la voluntad dialogante del Gobierno de la nación. Y en CARLOS llegando a este punto me parece irreleHERRERA vante que le empujaran o no, que le zarandearan o no: ni me gusta ni lo considero justo, pero la mejor manera de haber evitado una situación así era haberse situado en su lugar correspondiente. Menos pueblo y más poblado, en una palabra. El esperpento de la detención de dos militantes del PP a cuenta del supuesto ataque a la persona del ministro ha sido el estallido final de la traca y ha puesto a los gestores de la crisis en el brete de tener que justificar la intervención policial a posteriori: el mismo celo que demostraron los hoy procesados por llevar a Comisaría a dos sujetos que no tenían nada que ver con el acoso- -no se ha visto nada en una sola de las imágenes- -podía haberse mostrado cuando hubo de elegir escenario para su gloria particular. Los jueces, curiosamente, no han querido entrar a juzgar los zarandeos N al ministro y sí han querido, en cambio, preguntarse por cómo es posible que se detenga a dos sujetos así por que sí: a ver, ustedes dos, los papeles en la boca que voy a preguntar, ¿qué es eso de vociferar junto a este bendito? El fiscal Conde- Pumpido, no contento con haber sonrojado a los que le conocieron cuando en su pasado profesional, en San Sebastián, tan garantista resultaba, ha contribuido a que se tenga por buena la sospecha de que el celo policial es excitable según sea la sensibilidad del atacado y, desde luego, su pertenencia al Gobierno del talante. Resulta ridícula su contumaz insistencia en justificar su entrega a la causa: que ahora decida iniciar investigaciones para satisfacer a Carod- Rovira ante la irritación de éste por un par de pancartas estúpidas en Salamanca es difícilmente calificable. Con todo lo que le han dicho a Aznar en los últimos dos años, este fiscal, por lo visto, habría metido en la cárcel a medio país. Imagine el señor ministro qué hubiese ocurrido de haber sido dos militantes del PSOE los que hubieran resultado detenidos después de haberse manifestado vociferantes en los alrededores de un miembro del Gobierno Aznar. ¡Lo que hubiese dicho el mismísimo señor Bono, por ejemplo! no quiero ni pensarlo, qué horror, estado policial, la libertad amenazada, la derecha maldita, la guerra civil, los muertos de por aquí o de por allí, esto nos pasa por tener un gobierno facha, patatín y patatán... Ha sido al revés: con lo bueno que es el ministro, mecachis, y van dos energúmenos y se cabrean con él. Que hubieran tomado nota de la corrección con la que se manifiestan los jóvenes cachorros de ERC, los independentistas vascos, los contrarios a la guerra de Iraq, los del Prestige Me parece que esta vez, en una palabra, no vale el truco de regalar relojes. Tomen nota, pues. www. carloshererra. com