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ABC JUEVES 16 6 2005 Nacional 19 La campaña elecciones gallegas tiva, reflejo de temores por el desgaste de Fraga, pero también para que quede claro que el presidente del PP echa el resto porque se la juega. Rajoy sabe que, de cualquier forma, sus adversarios le pasarán factura si el presidente de la Xunta se queda sin mayoría absoluta. Por eso se moja y se multiplica. Hace veinte años, en el otoño de 1985, la doble campaña, con Gerardo Fernández Albor de candidato y Fraga de apoyo en clave nacional, le sirvió al PP para alcanzar su primer gran triunfo electoral en Galicia. Ahora Fraga lidia con su retiro, Rajoy dilucida parte de sus opciones para aspirar al triunfo en las generales y Zapatero intenta ampliar su frente con los nacionalistas para consolidar su Gobierno. El PP ha diseñado una doble campaña para Rajoy con la que intenta complementar el posible desgaste de Fraga. Se aplica con un mensaje nacional, pero con el mismo método que el presidente de la Xunta: puerta a puerta Mariano hace de Don Manuel TEXTO: ÁNGEL COLLADO PONTEVEDRA. El presidente del PP se faja en las elecciones autonómicas gallegas como si le fuera la carrera política en el empeño, que en parte le va. Al igual que hace casi veinte años el hoy presidente de la Xunta intentaba consolidar el primer feudo del PP, entonces AP, Rajoy hace campaña pueblo a pueblo, mercado a mercado, de televisión local en televisión local- -esta es la novedad- por si puede arrancar el apoyo de algún votante inclinado hacia el Partido Popular que no acabe de estar convencido con la continuidad de Fraga. Doble caravana, campaña bicéfala que desemboca, ya entrada la noche, en mítines conjuntos, fuera ya de cualquier cobertura informativa nacional de televisiones y radios en horas de máxima audiencia. Rajoy se aplica al método Fraga pedir el voto en persona a todas horas, en cualquier lugar, puerta a puerta, y escuchar las palabras de ánimo o queja del abordado. Son los gallegos los llamados a las urnas y el resto del electorado del PP, por muy motivado o indignado que pueda estar con la gestión del Gobierno de Zapatero poco puede hacer para ayudarle a pasar la prueba de tener que ganar unas elecciones por mayoría absoluta sin ser candidato. el PP y, sobre todo, para parar los pies a Zapatero. Sin disimulo, cuando le piden que bote en los mítines, recuerda que su misión es botar al presidente del Gobierno de La Moncloa. Y ya pide ayuda, no sólo a los partidarios, sino a los ciudadanos que el 14- M apoyaron al PSOE y ahora pueden estar preocupados con lo que Zapatero está haciendo con España, con el Pacto Antiterrorista y con el Plan Galicia Campaña complementaria o alterna- Paisano y político Le voy a pedir un favor, que hable con Don Manuel para que la Xunta se gaste algún dinero en mejorar el mercado Rajoy, después de aguantar a primera hora una regañina en directo de un programa de radio de alcance nacional- -con posteriores disculpas, que es lo que se lleva entre la gubernamentalidad mediática- -y atender a TeleVigo, escucha en el mercado de Redondela (Pontevedra) a una pescadera quejosa con los servicios municipales. Puesto a puesto, el jefe de la oposición reparte propaganda y saluda a tenderos y compradores. Recibido como paisano además de político en campaña al uso. El Rajoy que parece tímido en Madrid se mueve con soltura en su tierra. Y ahora vamos a entrar en la peluquería le advierte a sus colaboradores un poco cansados de tanto ímpetu saludador. Y Rajoy se pone a charlar con el dueño y el único cliente de la peluquería Pazos de Redondela, luego se pasa por la juguetería Mendiño y sigue camino hasta Chapela y Marín para repetir el programa que ayer le llevaba por su circunscripción de Pontevedra. El día anterior pasó media tarde en Orense capital, también en la calle y de tienda en tienda. Aprovechó para entrar en un local especializado en moda infantil. Espera para este mismo mes la llegada de su segundo hijo, un hermano para Marianito como llama siempre a su primogénito. Rajoy pide el voto para Fraga, para