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ABC MIÉRCOLES 15 6 2005 Internacional 31 Dov Weisglass manda casi como el primer ministro israelí. Es su consejero; su abogado personal; su interlocutor con EE. UU. y su ariete para salir de Gaza, que no de Cisjordania Cara a cara con la sombra de Sharón POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Apenas asoma su prominente calva y su afilada barbilla. No gusta de mezclarse con los medios de comunicación, menos si son foráneos. Tiene las ideas tan asentadas como su amigo Arik Concede escasas entrevistas pero cuando lo hace revoluciona el patio, como cuando dijo en octubre en las páginas del diario Haaretz que la evacuación de Gaza tenía como objetivo paralizar la salida de los colonos de Cisjordania y congelar diez años el proceso político con los palestinos. Ayer, en uno de sus raros cara a cara con periodistas extranjeros (se reunió a primera hora de la tarde con un grupo escogido de medios internacionales) Dov Weisglass volvió a dibujar un perfil duro, sin concesiones, fiel a sí mismo, propio de un hombre que está tan cerca de Ariel Sharón, del que fue jefe de Gabinete entre 2002 y 2004, que a veces se confunde con él. El primer ministro hebreo no habla con George W. Bush sin que antes Weisglass lo haya hecho con Condoleezza Rice; no se cita con Mahmud Abbas (se verán las caras el próximo martes) sin que antes le dé el visto bueno su mano derecha; no ordena la contada liberación de prisioneros palestinos o el levantamiento de algunos controles de carretera sin que arquee las cejas este hombre convencido de que hace lo correcto aunque eso suponga, ahí están sus palabras en el rotativo de Tel Aviv, aparcar hasta la eternidad la creación de un Estado palestino viable, la solución justa a un conflicto de 104 años, la salida de un túnel que de nuevo, como estaba más que anunciado, se ha quedado sin luz y encara cuesta abajo el precipicio más cercano. Weisglass habla despacio. No mira a su interlocutor cuando lo hace. Se estira la camisa, como si no le llegara al cuello cuando lo hace de sobra. Sus palabras, en un inglés tan rotundo como el que utiliza cuando se reúne con sus contrapartes palestinas, nunca suenan a hueco. Y todas voltean en el aire, dan rodeos a diestro y siniestro, emprenden caminos paralelos, para, a la postre, llegar a un mismo, único y obsesivo destino: seguridad, seguridad, seguridad. Dov Weisglass, de pie, cubriendo las espaldas a Ariel Sharón en una reunión AP Cualquier avance del proyecto político palestino está condicionado a una obsesión: la seguridad Todo atrapado, en efecto, en el círculo vicioso de la seguridad. La misma que impide aplicar al pie de la letra la Hoja de Ruta en la que no cree, y así lo ha dicho en más de una ocasión; la misma que se le exige a Mahmud Abbas, que sí es un socio válido para hablar de paz, algo que no era ni por asomo el desaparecido Yaser Arafat; la misma que aparca sine die cuestiones tan importantes y decisivas para una posible solución definitiva y justa al conflicto como la división de Jerusalén, las fronteras, los asentamientos de Cisjordania; la misma que obliga a mantenerse firme y determinado en la guerra sin cuartel contra el terrorismo, en la que si se dieran las circunstancias podrían combatir como aliados las fuerzas de seguridad israelíes y palestinas... Calidad de vida por seguridad Weisglass sólo le pide a Mahmud Abbas, en efecto, tres cosas: seguridad, seguridad y seguridad. A cambio, este veterano político ofrece mejorar, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, las condiciones de vida de los palestinos de a pie, de esos que cada día confían menos en Abbas y nada en Sharón; de aquellos que están más que hartos del caos, la inseguridad, las crisis internas, las bandas de mafiosos armados que campan por sus calles sin respeto y que se convierten en rivales descarados de una ocupación que la sombra de Sharón prevé alargada en el tiempo y el espacio. La razón de ser de un país Todo gira en torno a la seguridad. El aeropuerto de Gaza; el puerto de la Franja, el paso de las mercancías por los pasos fronterizos. El tráfico de armas (desde julio de 2004 a febrero de 2005: 400.000 balas; 3.000 rifles automáticos; 600 kilogramos de explosivos; 400 pistolas; 180 cohetes anticarro; 5 misiles antiaéreos) la evacuación que debe comenzar el 15 de agosto y que pierde adeptos día a día por cuestiones emotivas y sentimentales, que no políticas.