Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional MIÉRCOLES 15 6 2005 ABC EL BLANQUEO DE MICHAEL JACKSON ou are free to go Al cabo de un proceso que atrajo a más de 2.000 periodistas y ha llenado portadas durante semanas, Michael Jackson ha sido declarado inocente. De todo. De agresión sexual, de suministrar alcohol a un menor y hasta de secuestro. El jurado, que deliberó siete días a puerta cerrada, no encontró pruebas sólidas contra el cantante y decidió que éste podía marcharse con viento fresco. En España, como pasa siempre, rara es la tertulia radiofónica en ALFONSO la que no se ha despotriROJO cado contra la Justicia norteamericana. El argumento central, que nos hartaremos de oír en los próximos días, es que en Estados Unidos los ricos tienen muchas más probabilidades que los pobres de eludir el peso de la ley. Es algo obvio, pero también pasa en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña, en Italia e incluso aquí. Viene después lo del jurado y a uno, que estudió el bachillerato antiguo y para quien el primer contacto oficial con dicha institución fue la lectura de aquel pasaje evangélico donde Poncio Pilatos pregunta a la multitud si prefiere a Jesús o a Barrabás, le tienta sumarse a los críticos. Es evidente que la exoneración de Michael Jackson, como en su día la de O. J. Simpson, tiene mucho que ver con sus respectivos jurados. A la hora de la verdad, no son las fisuras de la ley o los huecos de la instrucción policial lo que determina el destino del acusado. La clave, lo que separa irse de rositas de que te metan entre rejas, es la habilidad de tu abogado en la selección de esos doce hombres y mujeres sin piedad que deciden si eres culpable o no. Thomas Mesereau, el abogado del cantante, cobra 600 dólares por cada hora que dedica a un asunto y da la impresión de ganarse el sueldo. Partía de muy abajo en este caso, porque sobre Michael Jackson pesaba como una losa su aparición en 2003 en un documental de televisión, agarradito de la mano de un adolescente llamado Gavin Arvizo y diciendo lindezas como que le encantaba meter a dormir en su cama a niños. El maquiavélico Mesereau se las arregló para convencer al jurado de que lo único que buscaba la familia de Gavin era dinero y que el fiscal es un personaje cegado por el afán de venganza, porque ya hace quince años había intentado sin éxito colocar a Michael por pederasta. Michael Jackson puede no haber cometido delito alguno, pero es culpable de metidas de pata monumentales. Y además, es un tipo muy raro. No sólo porque se empeñe en imitar a Peter Pan y gaste fortunas en blanquearse la piel y el aspecto. Lleva más de 40 años por los escenarios y yo debo confesar que todavía no se de qué va. Y Mohamed Jatamí, el presidente saliente, visitó ayer el centro electoral en el Ministerio del Interior, en Teherán AP El régimen iraní teme una elevada abstención en las presidenciales Amplio desencanto popular por los candidatos para suceder a Jatamí Rafsanjani, perteneciente al alto clero chií, y el ex ministro de Educación Moin concurren como máximos aspirantes a suceder a Jatamí FRANCISCO DE ANDRÉS ENVIADO ESPECIAL TEHERÁN. A sólo tres días de las elecciones presidenciales en Irán, el mínimo entusiasmo popular por una cita con las urnas que se considera amañada de antemano por el núcleo duro del régimen ha disparado la alarma de las autoridades, que se vuelcan con todos los medios a su alcance para animar a que la población acuda el viernes a las urnas. Los sondeos oficiales, muy poco fiables, estiman que la participación rozaría hoy la barrera psicológica del 50 por ciento, lejos del 80 por ciento que arropó al presidente saliente, Mohamed Jatamí, en 1999 y 2001 con sendas victorias inapelables. Los dos candidatos favoritos, de los ocho finalmente aceptados por el organismo censor del régimen, el ex presidente Rafsanjani, perteneciente al alto clero chií al igual que Jatamí, y el ex ministro de Educación Moin, jugaron ayer sus cartas en Teherán. Y al hacerlo se retrataron. Rafsanjani, un viejo zorro de los bastidores del régimen, congregó a la prensa y a un puñado de fieles en el Ministerio del Trabajo para redorar su imagen de solución de compromiso entre los radicales y b El ex presidente los reformistas. Moin, en cambio, convocó a los estudiantes en el estadio de fútbol de la Universidad de Teherán, con capacidad para 40.000 hinchas, mucho más entregados hoy a la selección nacional de fútbol- -que acaba de clasificarse para el Mundial de 2006- -que a la causa de la reforma interna del régimen jomeinista después de la honda decepción dejada por el presidente Jatamí. Descartado y finalmente aceptado Moin juega con el handicap de su viejo patrón. Y con las acusaciones de quienes le consideran ya como un juguete en las manos del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, que preferiría a otro reformista dócil y timorato al frente del Gobierno antes que al astuto Rafsanjani. La candidatura de Moin fue descartada en su momento, junto a la de otros mil reformistas con tibias credenciales islámicas por el Consejo de los Guardianes, pero fue el dedo de Jamenei el que dictó un día después que el ex ministro de Jatamí debía poder concursar en las elecciones. Si Moin logra arrastrar este viernes a las urnas a un segmento signi- Rafsanjani es partidario de un acercamiento a EE. UU. y de negociar el programa nuclear ficativo de los estudiantes y de las mujeres, hoy dispuestos en masa a la deserción, logrará su objetivo de forzar una segunda vuelta de las presidenciales a principios de julio, con Rafsanjani como seguro contendiente. Una huida en masa de los electores en la primera vuelta significaría la victoria clara del ex presidente, que tiene 70 años de edad y cuenta con tristes credenciales en Irán desde su periodo en el poder entre 1989 y 1997. ¿Un regreso al pasado? No exactamente, o al menos en eso coinciden gran parte de los analistas. Rafsanjani tiene personalidad propia, y podría imponer a Jamenei una agenda de contactos con Occidente- -siempre de fondo la recuperación de relaciones con EE. UU. el odiado objeto de amor de los persas- -que ningún otro político en Irán está en condiciones hoy de ofrecer. Rafsanjani ha dado también a entender su disposición a llegar a un acuerdo para poner fin al peligroso juego de la reanudación del programa para obtener el arma nuclear. En el terreno social, los ocho años de presencia reformista en el Gobierno y en el Parlamento han cambiado no sólo el decorado- -menos chador y más velos multicolores- sino además el lenguaje político, también de los candidatos integristas. Hoy en Irán todos hablan, a su modo, de democracia y reforma. Prácticamente ninguno- -se quejaba amargamente estos días un ayatolá- -menciona en su discurso el Islam