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ABC MIÉRCOLES 15 6 2005 Nacional 13 La campaña elecciones gallegas Touriño anuncia que Rajoy dejará tirado a Fraga J. L. JIMÉNEZ VIVEIRO. Emilio Pérez Touriño dice verse ya como presidente y ayer dejó de lado a Fraga para tirar por elevación contra Mariano Rajoy, al que criticó que esté viniendo a Galicia más que durante los ocho años de gobierno de Aznar En Viveiro, ante más de medio millar de entregados simpatizantes, Pérez Touriño felicitó a Rajoy por venir a Galicia porque Fraga lo necesita y recordó que sus dos grandes aportaciones a la Comunidad fueron los hilillos de plastilina del Prestige y la privatización de la autopista del Atlántico para asegurar, finalmente, que viene a subir a rueda a su candidato porque está asfixiado aunque aclaró que el final de la historia es que dejará tirado a Fraga como hizo con Galicia El socialista Touriño saluda a unos simpatizantes ayer al inicio de su mitin en la localidad lucense de Viveiro EFE El PP esgrime el factor Carod como antídoto para neutralizar el efecto ZP Inquietud entre los populares, que piden un voto de gratitud a Fraga b La sombra de la disputa por la sucesión del presidente gallego y del impacto que una derrota tendría en el liderazgo de Rajoy planea sobre la campaña del PP GONZALO LÓPEZ ALBA SANTIAGO. Las otras tres elecciones se hacían solas, pero en éstas los otros están movilizados y utilizan todos los medios Esta confesión pública de Manuel Fraga es reveladora de la inquietud con que el PP vive la confrontación electoral en Galicia. Hasta mediados de la semana pasada existía una relativa tranquilidad porque sus trackings electorales les situaban en el listón de los 38 escaños que representan la mayoría absoluta, pero desde entonces les dejan al borde y el borde es una mayoría electoral insuficiente para conservar el gobierno frente a la suma de PSdG y BNG. Sería, por tanto, una derrota, y además de marcado carácter simbólico para el PP porque fue en Galicia donde se puso la primera piedra del andamiaje que llevaría a José María Aznar al poder. A medida que se desciende en el escalafón dirigente, el reconocimiento de esa preocupación es más abierto. Así, Agustín Baamonde, número tres por Lugo, decía el lunes que estas elecciones son bien complejas y difíciles y equiparaba la disputa con la que se libró en 1989, cuando el PP recurrió a Fraga como la solución para derrotar al tripartito formado por PSdG, BNG y Centristas de Galicia. Pero si entonces el responsable de que el PP estuviera en la oposición era un tránsfuga de sus propias filas- -José Luis Barreiro- -y Fraga se bastaba solo para ganarles a todos, ahora los populares llevan dieciséis años ininterrumpidos al frente de la Xunta patroneados por el fundador del partido y, como les ha ocurrido a tantos otros líderes carismáticos, el paso del tiempo le ha convertido en la solución y el problema Sobre la campaña de los populares se proyectan las alargadas sombras de la sucesión- -dificultada porque el pro- Viaje al troco No es usual ver a un octogenario en una discoteca al filo de la medianoche, pero ahí es donde estaba Fraga en la noche del lunes. Algunos dicen que soy viejo, pero todavía le gano un pulso a cualquiera, al dominó o en un discurso político afirmó, tan emocionado ante sus paisanos de Villalba que él mismo acabó diciendo que no podía seguir hablando. Lo más curioso de la escena es que la discoteca se llama Troco (Cambio) el leit- motiv de la campaña de sus adversarios. Nunca se arredró Fraga, como él mismo ilustró con anécdotas de su pasado. Genio y figura hasta la sepultura. pio Fraga se ha ocupado de ir relegando a los que apuntaban como delfines -y del impacto que la pérdida de este bastión tendría en las expectativas de Mariano Rajoy de recuperar el Gobierno central en las próximas generales- -su continuidad como candidato no ofrece dudas, pase lo que pase- Sólo esta concatenación de circunstancias explica que el PP tenga en estas elecciones dos caravanas la de Fraga y la de Rajoy, aunque ambos coincidan todos los días en el acto central. Aunque a priori esta agrupación de fuerzas debería producir un efecto de suma, el resultado es un solapamiento de la campaña autonómica de Fraga con la nacional de Rajoy, que, como telonero de aquel, a quien nadie discute su condición de patrón en Galicia, se afana en buscar el cuerpo a cuerpo con Zapatero. Agilizar inversiones El nexo de unión entre ambas campañas es el recurso sistemático al factor Carod- Rovira como antídoto contra el efecto ZP es decir, contra el viento a favor que prima al partido hegemónico en el conjunto de España y tiene a su disposición la palanca para mover voluntades que representa el Consejo de Ministros, que desde que comenzó la precampaña no ha dejado pasar un viernes sin aprobar alguna medida relacionada con Galicia, aunque sea tan retórica como la reserva legal del espacio para construir el puerto exterior de La Coruña. He dado órdenes de agilizar las inversiones en Galicia decla- raba esta semana el presidente del Gobierno a un diario regional. Obligados a llevar todos los votos a las urnas, el PP apela a la heroica de Santiago y cierra España con el argumento de que si el día 19 pasa en Galicia lo que pasó en Cataluña, España dejará de ser lo que queremos que sea España en palabras de uno de los hombres fuertes del partido, José Manuel Barreiro. El problema es que, planteadas las elecciones en esos términos, buena parte de la factura de una derrota se le endosaría a Rajoy. De ahí que, en el tramo final de la campaña, el PP conjugue la insistencia en los peligros de la alianza PSdGBNG- -Fraga ha llegado a decir que pondría a Galicia en riesgo de sufrir el terrorismo y ha rescatado el recuerdo del Exercito do Pobo Galego que dinamitó su casa de Villalba- -con la apelación al voto emocional como último recurso para movilizar al electorado. Hay que pagarle a don Manuel la deuda de gratitud que todos los gallegos tenemos con un hombre que entregó su vida por Galicia. Fraga se lo merece y Galicia lo necesita dicen los teloneros del candidato a la reelección, alguno de los cuales proclama sin empacho que Fraga es Galicia Incluso el propio Fraga pide encarecidamente a sus seguidores que busquen los votos hasta debajo de las piedras Pero por debajo de la muralla que él encarna se agitan las aguas subterráneas de su sucesión, un problema interno que los electores acostumbran a castigar y que en plena campaña ha aflorado su otrora delfín José Cuiña al postularse públicamente para, con el apoyo del sector rural del partido, tomar el relevo. El de Cuiña es un movimiento que sacude el tablero y obliga a otros dirigentes a distraer esfuerzos para recordar que, para ganar las elecciones, es necesario que todos rememos y que rememos en la misma dirección