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8 Opinión MIÉRCOLES 15 6 2005 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a las mismas. PARAR EL RELOJ SIN PARAR EUROPA RAS reunirse con Jacques Chirac, Tony Blair ha revelado que existe un fortísimo desacuerdo en torno a los presupuestos comunitarios que se negociarán en el Consejo Europeo que comienza mañana y que sus diferencias con el presidente francés son muy difíciles de superar. También ha hecho público que es posible y muy sensato que se acuerde una LUIS IGNACIO pausa en el PARADA proceso de ratificación del Tratado Constitucional Europeo. Así que ya está el lío armado. Porque la estrategia del primer ministro británico tras ganar unas elecciones por tercera vez va a descabalar las maniobras de Chirac y Schröder para no perder las suyas en Francia y Alemania. De una sola tacada, Blair ha hecho una carambola política que haría las delicias de cualquier jugador de ventaja: seguir cobrando el cheque británico a cambio de no paralizar los nuevos presupuestos y para dar satisfacción a Estados Unidos, su aliado y principal beneficiario de la paralización de una Unión Europea más fuerte. La revisión de la devolución anual al Reino Unido de una parte de su aportación a los presupuestos comunitarios es obligada: la obtuvo en 1984 como compensación por el menor beneficio que recibe de la Política Agrícola Común. Pero en aquella fecha la PAC se llevaba el 60 por ciento de los gastos, y ahora sólo el 40. Chirac dice que no va a transigir. Lógico, porque los agricultores franceses son los primeros beneficiados y porque ceder supondría su caída, prácticamente descontada, y la pérdida del poder para su partido. Pero una cosa es lo que está obligado a decir antes de negociar y otra lo que se verá obligado a hacer. Porque Blair, con el visto bueno de Schröder, va a meter en el mismo paquete el mantenimiento del cheque y la asunción de la responsabilidad de parar el reloj algo que técnicamente ya se ha hecho alguna vez sin que se caigan los palos del sombrajo. Lo malo es que parando el reloj de la ratificación lo que se para es cómo se toman las decisiones en Europa a partir de 2007. Colega humorista No se extrañen si digo que, como humorista, se nos fue otro colega humorista Jaime Campmany, para mí don Jaime el que nos hacía reír todas las mañanas. Sé que lo mismo dirán los poetas y novelistas y también quienes dominan la pluma con fuerza y equilibrio, pero como humorista fue el mejor. Abría con su ingenio el camino para que muchos humoristas sacáramos partido de su maravilloso ingenio; seguiremos leyendo ABC, pero extrañaremos en el margen derecho de su página su columna. Don Jaime, descanse en paz y sepa que un poquito de usted está enterrado en nuestras almas para siempre. Bigote Arrocet. Edmundo Arrocet von Lohse. Madrid. Un maestro murciano La desaparición del periodista y escritor murciano Jaime Campmany deja desangelado y huérfano no sólo al periodismo en general y al periodismo murciano en particular, sino también a los amantes de la lengua y la escritura. Maestro e inspirador de muchos compañeros y lectores, entre los que me incluyo, que sentíamos cada mañana envidia sana al leer sus certeras líneas de análisis político y social, siempre con una sabrosa pizca de ironía, inteligencia y socarronería. A estas horas, se han dicho y destacado ya muchas de las virtudes que Jaime Campmany tenía. De entre todas, prefiero acordarme de su sabio empleo del lenguaje y la frecuencia con que recurría a expresiones de origen murciano para enriquecer, como si fuera necesario, sus textos con la sabiduría ancestral de dichos regionales, que tanto le gustaban. Cuando quería dejar claro que la gente de la calle no iba a entender a los políticos, escenificaba una conversación irreal con su suegra o su santa que, desesperadas por no comprender nada, acababan por darle la razón. Jaime Campmany encarnó el orgullo de ser de una tierra, Murcia, sin ofender a nadie. Supo defender el patrimonio cultural de su región, como la imaginería de su admirado Francisco Salzillo. Y quiso recordar a gentes que trató o de las que oyó andanzas, como de mi antepasado Juan El Mañicas. Y ahora se ha ido como fue. Educado en las formas, contundente en el fondo. Fiel a la cita con sus lectores hasta el último día. Y se ha ido como los grandes escritores, dejando una obra maestra. Por encima de tintes políticos o de refriegas personales, seguro que le hubiese gustado ser recordado como periodista, escritor, amigo y murciano. Discípulos podrá tener muchos y muy buenos. Pero ninguno podrá sustituirle. Ricardo Tomás de Lucas. Madrid. T y sobre el periodista, pero querría añadir que las mañanas no serán lo mismo. Nos faltarán sus buenos días. Montserrat Navarro. Barcelona. Premio Campmany Para perpetuar al maestro Campmany, uno de los mejores periodistas del último siglo y el que más artículos ha escrito en ABC, es preciso crear un premio que lleve su nombre, que tantas y tan brillantes horas ha dado a esa Casa de ABC, que se una al Luca de Tena, Mariano de Cavia y Mingote. José Ignacio Palacios Zuasti. Pamplona. Gran pérdida Soy suscriptora y lectora de ABC y acabo de perder la entrañable referencia familiar, matutina, inexcusable, de la magistral columna de don Jaime Campmany. Acabo de perder sus estocadas floridas e incruentas blandiendo el español. No erraba el blanco cuando hostigaba jayanes o siquiera malandrines menores, pese a que derramara vino festivo en lugar de sangre y jocosidad y facundia en lugar de amargura y de hieles. Acabo de perder, en mis dedos, la resonancia epigramática de la lengua española cuando cerraba, ritualmente, cada mañana, ABC. Pero, por lo que no me he perdido, gracias, don Jaime. Elisa Hurtado. Madrid. ¡Campmany, amigo! Hoy lunes 13 de junio de 2005, cuando todavía no eran las 8 de la mañana, me llega la fatídica y sorprendente noticia de la muerte de Campmany. Me he sentido acongojada. Siento que he perdido a un amigo. Después de tantos años, en los que buscando un hueco entre mis múltiples ocupaciones he leído con ilusión su columna, que tantas veces me ha hecho sonreír, creo que nos va a costar mucho ocupar este vacío que nos queda a tantos incondicionales suyos. Me gustaría que llegara a manos de su viuda y sus familiares, para demostrarles mi condolencia, el cariño que mi marido y yo le hemos tenido tantos años. M Luisa López San José. Arroyo de la Miel (Málaga) rando su pérdida y sintiéndome solo. Descansa en paz, amigo Campmany. Juan Carlos González. Namibia. Discrepo Jaime no ha desaparecido; Jaime continúa en cada uno de los lectores de ABC, los que nos emocionábamos con su toma nísperos los que abríamos el periódico e íbamos directos a reírnos con las ocurrencias de Jaime, los que, en definitiva, desayunábamos con la opinión de quien vivió hasta su último día el periodismo con mayúsculas, ABC. Siempre en mi recuerdo, con cariño para toda su familia. Héctor de Ayala. Madrid. Hola, tristeza Quisiera hacer llegar mi más sentido pésame a la familia de Campmany, a la plantilla de ABC y a todos los que, como yo, lo primero que hacíamos al abrir el diario era leer su columna. Ya sé que se ha escrito todo sobre la persona Conmoción Sinceramente conmovido por la inesperada muerte del maestro Campmany, ruego acepte y haga llegar a la familia de este querido y admirado escritor y periodista mi más sentido pésame. Santiago del Arco Fiz. Valencia. Me puse el traje Sí, hoy me puse el traje, el de las ceremonias oficiales, el mejor y más serio de los trajes, pero el día de hoy era mi despedida al amigo, compañero, gemelo de pensamientos e ideas, al maestro. He acudido como cada mañana a mi cita temprana con su artículo, del que a partir de hoy me sentiré huérfano. Las horas del día me verán en la oficina, en mi deber diario con el trabajo, mientras mi mente y mi alma estarán acompañando al amigo que nos ha dejado. Allí estaré velando su cuerpo en su último día, con mi mejor traje, llo- Su tribuna Hago llegar a ésa que ha sido su tribuna y mansión literaria durante tanto tiempo el más sentido pésame por la pérdida del certero escritor y gran español que fue don Jaime. Sus lectores experimentamos un gran pesar. España no puede menos que llorar a uno de los hijos que la amaron. Enrique Fernández Melero. Madrid.