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ABC MIÉRCOLES 15 6 2005 Opinión 7 boa empujado por los Gobiernos de España y del Reino Unido. También va siendo hora que reconozcamos que la PAC es indefendible y que ha pasado la hora de los retoques cosméticos. El hecho de que el 42 por ciento del presupuesto de la Unión- -con perspectivas de que se amplíe al 46 por ciento- -se gaste en un sector que sólo supone un 4 por ciento de su PIB es absurdo. Peor aún es un impuesto regresivo sobre los consumidores europeos. ¡Qué impulso se daría a las economías europeas si la renta disponible de cada familia se aumentara al no tener que pagar por encima de los precios mundiales! ¡Qué empujón sería para las economías iberoamericanas la desmantelación progresiva de la PAC y de las barreras tarifarias que la protegen! Dentro del capítulo cosmético está el llamado cheque británico No es tal cosa sino un reembolso después del cual el Reino Unido sigue siendo el segundo contribuyente a la Unión, sólo por detrás de Alemania. Irrita un poco el que el señor Junkers (primer ministro de Luxemburgo- -país no muy pobre- -y que desde la fundación de la Unión Europea ha sido beneficiario neto de los fondos europeos) proponga que el Reino Unido pase a ser, con gran diferencia, el mayor contribuyente. No es negociable. LA ESPUMA DE LOS DÍAS HABLAR DE MURCIA cada día le basta con su periódico. Le bastaba incluso con la columna de Campmany. Son horas muy tristes para la gente de ABC. Ayer, en la prensa de Madrid, muchas y buenas páginas en el adiós al maestro. Otros callan: para ellos, no hay mejor respuesta que el silencio. Todos al fin sumidos en ese miedo al vacío que nutre sin remedio la condición humana. ¿Hablar de Murcia? Algún lector se sorprende, quizá. Extraño país el nuestro. No hay que dar explicaciones cuando se trata una y mil veces acerca de Cataluña y el País Vasco. ¿Somos iguales los españoles? Algún especialista debería medir en términos cuantitatiBENIGNO vos la presencia de las PENDÁS distintas Comunidades Autónomas en los medios de alcance nacional. Por supuesto, el esfuerzo de los mejores está siempre ocupado en discutir sobre esencias identitarias y egoísmos insolidarios. Naciones o comunidades nacionales o nacionalidades... Las regiones, a la cola. A veces se refieren a ellas con desprecio. Con un matiz: si se habla de regiones transfronterizas o de órganos de apariencia supranacional (Comité de las Regiones, por ejemplo) los líderes nacionalistas dejan de lado sus remilgos terminológicos. Es preciso, aquí y ahora, reivindicar los derechos de quienes sólo quieren ser parte integrante de la patria común: nada menos... Configuran un mapa hermoso y variopinto, muchas formas confluyentes de ser españoles. Tenemos que hablar de ellas con frecuencia y con afecto. Nunca se debe minusvalorar su condición. He aquí un capítulo pendiente, como tantos otros, de la batalla de las ideas. Murcia es una región próspera, creativa, bien gestionada. Cuando aprieta la sequía, reclama con dignidad esa agua que merece. El derecho al agua es un serio candidato a encabezar la próxima generación de derechos fundamentales. Vienen malos tiempos y vamos a echar de menos los planes hidrológicos mal anulados. Murcia sabe de Universidad: por allí pasaron muchos maestros, como Rodrigo Fernández- Carvajal o Antonio Truyol, entre los más cercanos a mi materia. Sabe de cultura, desde la poesía y los monumentos hasta el arte contemporáneo, como prueba ese atractivo museo de Cristóbal Gabarrón inaugurado hace unos días. Sabe más que nadie de la huerta, de la playa y de la mina, sustento de una peculiar estructura social y económica. Contempla las cosas desde una óptica doble, en la capital y en su otro yo cartagenero. Practica la templanza y el hedonismo natural. Esconde la fórmula para ser original y no hacer el ridículo, ese secreto encanto de la vida como decía Azorín, otro levantino ilustre de esta Casa centenaria. En Murcia descansa desde ayer Jaime Campmany, una vez cumplida fielmente la tarea de enviar al periódico la columna del último día. A CARLOS KILLIAN competitividad ante los Estados Unidos, China, India, y demás países orientales. Todo ello además de nuestra obligación de aceptar productos agrícolas y manufacturados de países emergentes, como los de Iberoamérica. No conozco a nadie que no esté a favor de una Europa social. Pero, por lo que se ve, quedan algunos que sí que creen que los beneficios sociales caen milagrosamente del cielo. Touche pas a ma sécu reza un eslogan del Partido Comunista francés. Pues, como no tengan cuidado, los chinos no solamente se lo van a tocar, sino que se lo van a arrancar de las manos. La hoja de ruta está sobre la mesa: es el proceso de Lis- El mayor error del Tratado fue mencionar la palabra Constitución De lo que se trataba era de un Tratado internacional entre países soberanos, documento necesariamente complejo. La palabra Constitución hubiera creado especial dificultad para los británicos, que ni siquiera tienen una propia. Además, condujo a una ambición desmesurada por parte de algunos entusiastas mientras daba cancha a los euroescépticos para compararla con la Constitución de los EE. UU. -admirable documento que refleja los principios fundamentales de un Estado unitario- precisamente lo que la Unión Europea no es, ni debe ser. Hubo quien predijo que un rechazo del Tratado prácticamente sería el fin del mundo. No ha sido así. Al día siguiente del no francés los ciudadanos europeos salieron a trabajar como cualquier otro día. ¡Vaya impertinencia! Sí, hubo algún recorte en la cotización del euro. Pero el mercado de bonos a plazo ni se inmutó. Y así debemos reaccionar ahora. Salir a trabajar. Salvar lo salvable del Tratado. Enfrentarnos con el reto de competitividad y la creación de empleo. El no francés bien puede ser lo que los ingleses llaman una bendición disfrazada. Aún ahora, desde el exilio staëliano temporal, los amigos de Francia podemos decir Vive la France- quant même! PALABRAS CRUZADAS ¿Acierta el PP al apoyar la manifestación contra el matrimonio homosexual? MORAL FRENTE A CIUDADANÍA O dudo. Porque el PP asume una bandera moral y religiosa que puede ser defendida por las organizaciones cívicas y la Iglesia, pero no por la derecha política, que debería jugar en el campo de la ciudadanía. Dejemos a un lado el debate sobre el derecho y la oportunidad del PP de hacerse pancartera. Tiene el derecho, y, además, ha aprendido muy rápido de las estrategias eficaces de la izquierda. Pero veamos el contenido de la pancarta. Y la pancarta es religiosa y moral. El PP ha afirmado que no se trata de una manifestación contra los homosexuales, sino contra la ley de matrimonios homosexuales. Pero no nos engañemos. El motor de esa manifestación es el EDURNE rechazo, o la incomodidad, no sólo hacia URIARTE la sexualidad homosexual, sino hacia el amor homosexual, que, al igual que el heterosexual, aspira a la conversión en familia, es decir, en matrimonio reconocido y respetado por la sociedad. Si toleramos las uniones entre homosexuales, ¿en nombre de qué les negamos el derecho a ser matrimonio y familia, sobre todo cuando una parte significativa de las nuevas familias heterosexuales renuncian a tener hijos? Creo que no existen respuestas políticas aceptables a esa cuestión. Son religiosas y morales, y el PP puede coincidir con ellas, pero no debe convertirlas en banderas políticas. APOYO OBLIGADO L N O soy entusiasta de las manifestaciones ni de los procedimientos políticos de acción directa. Lo importante es defender las propias convicciones y convencer. Aun así, el PP hace muy bien en apoyar la manifestación del próximo sábado en defensa de la familia y en contra de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Se trata de una causa justa, pues están en juego la institución familiar y el matrimonio. No estamos ante una extensión de derechos ni ante una exigencia del principio de igualdad, sino ante la desnaturalización de la familia, al dictado de los intereses de grupos minoritarios. I. SÁNCHEZ Una pareja estable del mismo sexo CÁMARA merece respeto y la producción de efectos civiles, pero no la consideración de matrimonio, que es la unión estable entre un hombre y una mujer. La familia está naturalmente vinculada a la procreación y a la educación de los hijos. Toda persona tiene un padre y una madre. Al respaldar la manifestación no sólo defiende el PP sus convicciones, sino que además apoya a sus bases, recuerda que la calle no es patrimonio de la izquierda, abandona complejos y, además, defiende los principios y valores constitucionales. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate