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ABC MARTES 14 6 2005 Cultura 65 CLÁSICA Ciclo de la OCNE Atlántida Música: M. de Falla E. Halffter. Poema: J. Verdaguer. Intérpretes: Orquesta y Coros Nacionales, Coro de la Generalitat Valenciana y Escolanía de Nuestra Señora del Recuerdo. Director: Josep Pons. Solistas: O. Sala, M. van Reisen, T. Puig, F. Garrigosa, M. Lanza y J. A. López. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. VERSIÓN MAGNÍFICA DE ATLÁNTIDA Sebastián Junyent EFE ANTONIO IGLESIAS Muere Sebastián Junyent, autor de la obra Hay que deshacer la casa b El dramaturgo y guionista, que había desarrollado últimamente su trabajo fundamentalmente en la televisión, tenía 57 años y falleció de un infarto ABC MADRID. A los cincuenta y siete años, y víctima de un infarto de miocardio, falleció ayer en su casa de Villanueva de la Cañada Sebastián Junyent, dramaturgo y director televisivo. Era precisamente en este medio- -actualmente dirigía el programa de TVE Cine de barrio y fue también guionista y director de diversos espacios- -donde había desarrollado su trabajo en los últimos años, ante la endémica dificultad de los autores españoles para encontrar hueco en nuestros escenarios, pero el teatro ha sido la columna vertebral de la trayectoria de este dramaturgo y guionista. Su obra más popular, Hay que deshacer la casa es uno de los textos más destacados del teatro español de los años ochenta; se estrenó en 1985, con Amparo Rivelles y Lola Cardona como protagonistas, y se ha representado en toda España, además de en países como Argentina, Francia, Canadá, Uruguay, Chile, Brasil, Italia, Venezuela o Estados Unidos. Con esta obra logró el premio Lope de Vega. Nacido en Madrid en 1948, de origen catalán, fue actor infantil en el teatro y la televisión. Licenciado en Arte Dramático por el Real Conservatorio de Madrid, fue actor antes de comenzar su labor creadora. Fue uno de los impulsores del café teatro y del cabaret en los años sesenta. Además de Hay que deshacer la casa (que fue llevada al cine por José Luis García Sánchez en 1986) escribió obras como Él y sus ellas Ella y sus ellos Todo al revés Señora de Gracias, abuela Dios te salve, Maruja Como un enjambre de abejas Amadísimo ladrón Pa siempre y Trato carnal unque tan sólo fuese porque es obra de difícil programación (orquesta grande con dos pianos, dos arpas, celesta y siete percusionistas, además de los timbales; más seis solistas, quince voces para contados soli una de niño, sumando las ciento treinta y tantas de los dos coros) asistir a una escucha de Atlántida obra inconclusa de Manuel de Falla, que hubo de finalizar su discípulo, Ernesto Halffter, supone caracteres de auténtico acontecer musical. La cantata escénica sobre textos de Jacinto Verdaguer, tras no pocas vicisitudes llega a una versión considerada como definitiva, la de Lucerna que es la que nos fue ofrecida en la tarde del sábado ante la brillante afluencia pública en el Auditorio Nacional, que aplaudió y ovacionó a todos al final de la sesión, tras una duración total de muy cerca de la hora y media. Se ha estudiado la gestación de Atlántida con rigor, no en balde se trataba de la última composición de Manuel de Falla, y tardamos mucho en verla en los atriles; sin embargo, recuerdo que en una de las disposiciones publicadas en el BOE, trataron de ella los diarios y se dijo que Ernesto Halffter haría su trabajo tan importante en dos tintas, apra distinguir así lo que A Josep Pons, director de la Orquesta Nacional de España era de uno y otro. Ignoro si se llegó a cumplir este tan importante dato musicológico... No tenemos espacio para más. Los profesores de la Nacional y las voces del coro hermano y de la Generalitat valenciana obtuvieron un magnífico resultado a lo largo de una colosal partitura que abunda en el triunfalismo, pero que cuenta con una contrastante delicadeza que alcanza el rezo y el musitar de la oración. Josep Pons habrá de sentirse legítimamente orgulloso de su excelente trabajo; y lo mismo ca- DANIELG. LÓPEZ be suscribir respecto a la soprano valenciana Ofelia Sala, la mezzo holandesa Margriet van Reisen, el tenor Tomás Puig (excelente la sustitución del enfermo Joan Cabero) el también tenor barcelonés Francesc Garrigosa, con los barítonos cántabro y valenciano Manuel Lanza y José Antonio López. Estupenda la labor de los directores de coros, Francesc Perales (Generalitat valenciana) César Sánchez (Escolanía de Nuestra Señora del Buen Recuerdo) y Lorenzo Ramos (Nacional) Éxito grande, muy merecido. TEATRO El Quijote para torpes Autor y director: Juan Manuel Cifuentes. Escenografía: Ana del Castillo Archiaga. Vestuario: Gabriela Salaverri. Iluminación: Víctor Fernández Guerra. Intérpretes: Esperanza Pedreño, Nacho Rubio e Israel Ruiz. Lugar: Pequeño Teatro Gran Vía. Madrid. QUIJOTITIS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN ivimos tiempos de inevitable sobresaturación quijotesca, pues por estas tierras parece que somos bastante partidarios del centenariazo, del arreón entusiasta puntual y luego, a otra cosa, mariposa. El cuarto centenario de la publicación de la primera parte de las aventuras del Ingenioso Hidalgo es, nadie lo duda, una ocasión inmejorable para dedicar especial atención a la formidable V novela de Cervantes. Al hilo de la celebración y al amparo de la generosidad oficial en toda la escala de mando en bolsa, de la estatal a la municipal, surgen por doquier propuestas cervantinas; una parte considerable de la programación del próximo Festival de Teatro Clásico de Almagro, por ejemplo- -y sólo lo señalo sin ánimo de censurar la iniciativa- está compuesta por espectáculos relacionados de alguna forma con la efeméride. Así las cosas, no resulta extraño que pueda detectarse en el ambiente cierta quijotitis. Por eso resulta tan higiénico un montaje como El Quijote para torpes concebido para espantar la sobredosis de solemnidad impostada que afecta a no pocas de esas bienintencionadas y sin duda encomiables manifestaciones de fervor cervantino. Lo ha concebido y dirigido Juan Manuel Cifuentes, que se ha metido en la piel del inmortal escudero de don Alonso Quijano en un par de ocasiones: en el musical El hombre de La Mancha y en Defensa de Sancho Panza de Fernando Fernán- Gómez. Cifuentes conoce el terreno que pisa y ha urdido un espectáculo simpático y sencillo que se pone el mundo por bacía. Tres actores en estado de vertiginosa inspiración nos cuentan El Quijote casi capítulo a capítulo, dan la vuelta a los dobladillos del tópico, meten alusiones políticas, se ríen del lucero del alba, satirizan el frenesí quijotesco que vivimos y se meten al público en el bolsillo con esta pieza gamberra e irregular, con ocurrencias estupendas y otras de trazo grueso. Un revoltillo que tiene el vigor irreverente, frescachón y sin complicaciones de una función de fin de curso presidida por la imaginación, la comicidad y un buen puñado de saludable mala uva. Nacho Rubio e Israel Ruiz realizan un agotador trabajo, aunque me van a permitir que haga una mención especial a Esperanza Pedreño, una actriz vivaracha que es capaz de poner caras de china, japonesa, coreana y filipina ¡y son diferentes, se lo aseguro!