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ABC MARTES 14 6 2005 Opinión 13 En la muerte de Jaime Campmany Francisco Giménez Alemán Periodista Fue un maestro de periodistas y el gran maestro de la columna del siglo XX. Su artículo César o nada con el que logró el Cavia, es uno de los mejores que he leído nunca Manuel Alcántara Periodista Para mí, lo de menos es que fuera un portentoso articulista, un gran escritor. Me he quedado huérfano de hermano. Su desaparición equivale a una mutilación Pedro J. Ramírez Periodista Firmo poder morirme como él, con las botas puestas; nadie como él dominaba la prosa, era un excepcional amigo de sus amigos, y se va de forma elegante Pablo Sebastián Periodista Hemos perdido a un magnífico periodista y escritor, y uno de los grandes ausentes en la Academia Española. Tocó todos los géneros, incluso el rap LA COLUMNA O escribía una columna, sino la columna. Ayer, la última terrena y mundana. Hoy, quizá la primera desde la más elevada e inmortal de las tribunas. ¿O acaso en el cielo no hay periódicos? Sólo las obras del espíritu permanecen. Cuando la mayoría de las construidas con letras se hayan convertido en polvo y ceniza, o sólo quede de ellas poco más que la ágil voluta de un ruinoso capitel o una idea certera bien expresada, las columnas de Campmany seguirán perfectas y erguidas. Queda aún por saberaquésabránlos días sin su artículo. JaimeCampmany llevaba décadas, casi toda su vida, las últimas desde estas páginas de ABC, cumpliendo su más proI. SÁNCHEZ fundo imperativo CÁMARA moral, pues la moral no consiste sino en el cumplimiento del deber que cada día trae consigo. Y el suyo tenía la forma de una columna vacía que él llenaba de palabras, humor, crítica política y social, y literatura. Mas se equivocaría quien confundiera el humor con la burla, cuando aquél es la forma más generosa que puede revestir la crítica. La burla es otra cosa. La crítica de Campmany, a veces despiadada y demoledora, se sustentaba siempre en las convicciones, nunca en la arbitrariedad. Ellas salvaban lo que de otro modo hubiera podido ser atribuido a acidez y crueldad. Eran unas convicciones a las que fue siempre fiel, sin el oportunismo de quienes ponen su pluma al servicio de los poderosos o de lo que tienen aún más poder que todos ellos juntos: la corrección política, esa forma perezosa de indigencia intelectual. Y, junto a las convicciones, la literatura. Pues, acaso a algunos lectores, los árboles del comentario político, la sátira y el ingenio, les dificultaran la contemplación del bosque literario, uno de los más frondosos de la Prensa española de estos tiempos. No quiso morir sin antes enviar su artículo al ABC, donde su palabra era adorno y fundamento, ornamento y pilar. No busques, lector, hoy su columna. Es un mal día para leer periódicos. Y lo peor es que esta vez no se trata de una breve ausencia pasajera. Sin embargo, estoy seguro de que ha llegado a tiempopara enviar su primeracolumna desde la otra orilla, donde la vida no termina, y donde los niños franquistas y los republicanos juegan al mismo juego y en el mismo cielo. N De humanidades y otras yerbas POR FRAY JOSEPHO Dicen que va en retroceso la enseñanza de la E. S. O. Comprobarlo un padre quiso y asaltó, sin previo aviso, a su hija de quince años, que, con modales huraños, con evidente impaciencia, con tono de displicencia y prostibulario atuendo, así le fue respondiendo: ¿Cuándo vivió Alfonso Sexto? -No está en mi libro de texto. ¿Y está Felipe Segundo? -A ese siempre lo confundo. ¿Y doña Juana la Loca? -En este curso no toca. -Dí algún monarca absoluto. -No se da eso en mi instituto. ¿Y cuándo se perdió Cuba? -Esta... ¡tiene mala uva! -Pues dí un pintor español. -Eso no entra en el control. ¿No sabes quién fue Picasso? -No. De esas cosas, yo paso. ¿Cuándo acabó la Edad Media? -Pues vendrá en la Enciclopedia. ¿Y las Navas de Tolosa? ¡Me preguntas cada cosa... ¿Y qué fue la Reconquista? -Si me dieras una pista... ¿A qué equivalen mil gramos? ¡Pero si eso no lo damos! ¿Qué son los número primos? -Eso tampoco lo dimos. ¿La ecuación de primer grado? -Pues tampoco la hemos dado. ¿Y sabes mucho latín? ¡Lo dices con retintín... -Y tampoco darás griego- Se escribe raro, me niego. ¿Quién fue Ortega y Gasset? -Lo miraré en internet. ¿No estudias filosofía? ¡Para qué me serviría! ¿Y has dado Literatura? -No sé... No estoy muy segura. ¿Quién compuso La Odisea -No tengo ni zorra idea. ¿En qué obra sale Calisto? -No, papá, eso no lo he visto. ¿Y Gonzalo de Berceo? -No viene en el libro, creo. ¿Y Calderón de la Barca? ¡Huy, papi, no me seas carca! ¿Clarín, Baroja, Unamuno... -Pues no me suena ninguno. ¿Algún autor del Barroco? -De eso sé bastante poco. ¿Quién fue el Manco de Lepanto? -Papá, no preguntes tanto. -Pero, ¿no leéis a Cervantes? ¡A ese lo leerías antes... -Lo tuyo, hija, es deplorable... -Pues he sacado notable. -Y de ciencias, ¿sabes algo? -Me voy, que esta noche salgo. -Pero, entonces, tú ¿qué sabes? ¡No me esperéis; tengo llaves! Y el padre quedó perplejo: al mirarse en el espejo se notó cara de idiota. Musitó una palabrota y fue a meterse en la cama. Así acaba este epigrama.