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12 Opinión MARTES 14 6 2005 ABC En la muerte de Jaime Campmany Alfonso Ussía Periodista Era un sumo sacerdote del artículo periodístico y un gran poeta y novelista. Será muy difícil, por no decir imposible, llenar su hueco Vicente Verdú Periodista Tenía una facultad para la imaginación, el humor y el juego tan poderosa y flexible que le convirtió en un constante seductor de sus lectores Alfonso Basallo Periodista Campmany marcó un hito en el periodismo de análisis e investigación fundando la revista Época Además de su prosa y su estilo, admiraba su ironía Federico Jiménez Losantos Periodista Firmaba ahora por morirme como él a los 80 años y con el último de sus artículos ya escrito. Quería incorporarlo a un programa para que contara en verso la Historia de España SE FUE MIENTRAS ARDE EL MONARIO RDE el monario es la frase coloquial que me trae desde hace años como puta por rastrojo filológico. Si me ayudas en algo en esa búsqueda o en otra, gracias desde el alma. Abrazos. Jaime. Eso decía un correo que el maestro Campmany me envió hace años. No pude responder con la precisión que su confianza merecía. Aunque sólo fuera para recibir, como en otra ocasión, un generoso Gracias por la merienda LUIS IGNACIO de negros No la PARADA había encontrado en ningún repertorio de dichos y frases hechas. Un abrazo, Jaime. De algún político escribió: Organiza cada castillo de fuegos artificiales que arde el monario. Por cierto, ¿sabe alguien lo que es el monario? Le contesté: Querido Jaime, acabo de encontrar Se joroba el monario Aparece en el Bando 1.872 de la Villa de Arraya de Oca cuya copia te acompaño. Ese texto comienza diciendo: Don Casiano de la Peña y Gutiérrez del Morral, Alcalde constitucional de mi tierra, hago saber que en el mío poder la vara de la justicia, voy a introducir a todos los vecinos deste pueblo u pedanía, unos cuantos articulicos u leyes pa que respeten y obedezcan en too y por too lo que el Sr. Alcalde va ordenar. En su artículo quinto dice así: Los gúeyes de vosotros que los llevais sueltos cuando vais a darles agua, los llevareis bien atadicos, porque alomejor arremeten a las mujeres y arman un regúllicio que se joroba el monario. Luego fui enviándole otras referencias sobre un fuego en las jaulas de los monos de un circo y sobre temblar el monario y venirse abajo todo el monario No se quedó satisfecho. Me contestó: No sé, no sé. (Ahora que España está que arde el monario, aunque no sepamos exactamente qué significa, Jaime nos deja. De él aprendimos, que la sátira es esa lujuria de la literatura que, cuando va acompañada de ingenio se convierte en diversión de dioses Seguro que él lo seguirá haciendo. Cantó a los poetas golfos del Madrid de posguerra. Sus epigramas, ovillejos y sonetos fueron látigo de sátrapas periféricos, filipianos, calamidades logsianas o la cosa política. España le debe su Historia en Romance. Y el mus, una imbatible pareja galáctica que formó con su hija Laura A Jaime I, el versificador TEXTO: A. ASTORGA MADRID. Decíamos ayer que en el parnaso literario Jaime Campmany se encontrará con César González- Ruano. Y allí pedirá una silla para sentarse al lado de Cela y Quevedo. Desde el principio del verbo, a Campmany le maravilló el dominio del idioma de don Camilo, Nobel y gran amigo. Leía a Quevedo, porque cuando llega uno a una determinada edad se resiste a conocer cosas nuevas. En cierto sentido, el periodismo cura esa falta de curiosidad De Cela y Quevedo heredó el magisterio de la novela y el relato, que primero trazó en Jinojito, el lila (1977) y dos décadas después en una impecable trilogía formada por El pecado de los dioses (1998) La mitad de una mariposa (1999) y El abrazo del agua (2000) Se trata de un estupendo tratado sobre el dolor, la muerte, la venganza y el amor; un desgarrador y magistral relato sobre las pasiones- -bajas, altas y medias- -del ser humano tratadas desde la poesía y la profundidad Jaime Campmany y su hija Laura, contra Antonio Mingote y Alfonso Ussía, en una partida de Mus, celebrada en ABC en 1995 ra- -desde ayer, mutilado huérfano de hermano- -rescató fray Josepho un delicioso epigrama sobre la imposible relación entre Vallé- Inclán y Echegaray: En Bombay dicen que hay brotes de peste bubónica y aquí Urrecha hace la crónica de un drama de Echegaray ¡Mejor están en Bombay! El doctor Francisco Loredo, ilustre otorrino, también poeta, se unió en cierta ocasión a la tertulia del hacedor de diabluras rimadas don Juan Pérez Creus, quien analizó su obra y le espetó: Pon Paco a tus musas coto abandona la poesía y dedícate a la oto rrinolaringología Contaba Campmany que otro CHEMA BARROSO Dueño de la sátira Epigramista eximio, Campmany prologó la Ópera Herética de un fraile deslenguado, lenguaraz y malvado pero que dominaba la sátira divinamente. Así, glosaba el fraile naciones ficticias y sátrapas periféricos. Y de ellos- -sostenía Josepho- -Arzalluz (us) es el que más se prestó a su verso. Pese a las dificultades rimadoras, fray Josepho le daba una andanada de esta guisa: Javier Arzalluz, aunque dé grima, no tiene rima, no tiene, no. Por esa causa mi afán se trunca y con él nunca me meto yo. Si de él escribo y lo hago en prosa, fluye copiosa mi inspiración; más con el -alluz (con ese o ceta) no halla el poeta consonación. Como al micrófono este individuo es más asiduo que a su mujer, pues no hay semana que se remate sin disparate de don Javier. ¡Ay, si no fuera por apellido tan rejodido en su final! ¿Ay, qué cabreo, qué mala leche! Porque Ibarreche... pues no es igual Josepho es un frailecico malagueño que enseña a la vieja usanza Gramática, Historia, Geografía... y no segmentos de ocio En la tierra de don Manuel Alcánta- clásico del Madrid literario de posguerra, Manuel Fernández Sanz, Manolito el Pollero se destapó como poeta en un homenaje a Cela al proclamar: Voy a hablar aquí porque yo vendo pollos, así que también vivo de la pluma El romance de la Historia de España Romanceó Campmany la Historia de España- -De Atapuerca a los Reyes Católicos- -y estaba ilusionado en culminar su cantar de gesta. Le faltaban dos volúmenes: Uno, de los Reyes Católicos a los Borbones; el otro llegará al siglo XXI, a Pepiño Blanco decía. Narrar la Historia sin hacer una ficción poética y hacer mester de juglaría relatando episodios históricos sin inventarlos ni tergiversarlos fue su objetivo. 121 romances. 700 páginas y 25.000 versos contiene su Romancero de la Historia de España. Don Jaime I, el versificador, fue un hombre polifacético, que cultivó todos los géneros, incluido el mus, en donde formó pareja galácticoimbatible junto a su hija Laura. Como botón de su versificación, he aquí este órdago sobre humanidades y otras yerbas, de fray Josepho, de plena actualidad. Toma nísperos: De sus admirados Quevedo y Cela heredó el magisterio de la sátira y la novela, que desarrolló en su trilogía El pecado de los dioses La mitad de una mariposa y El abrazo del agua