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ABC LUNES 13 6 2005 65 Toros MONUMENTAL DE LAS VENTAS A los toros de Sepúlveda, como a todo lo de Atanasio, no se les ve ningún futuro Monumental de las Ventas. Domingo, 12 de junio de 2005. Un cuarto de entrada. Toros de Sepúlveda, mansos, descastados y paradísimos; un sobrero de Ramón Flores (1 bis) deslucido. Antonio Barrera, de azul marino y oro. Pinchazo y estocada entera que escupe. Aviso (silencio) En el cuarto, dos pinchazos, entera y dos descabellos (silencio) Iván Vicente, de corinto y oro. Pinchazo, estocada y dos descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, dos pinchazos y el toro se echa (silencio) Leandro Marcos, de caña y oro. Pinchazo y el toro se echa (silencio) En el sexto, tres pinchazos y tres descabellos (silencio) Raúl Martí gana el certamen de novilleros en Valencia FRANCISCO PICÓ VALENCIA. Ha terminado el cuarto concurso llamado Valencia busca un torero y lo cierto es que la búsqueda sigue en vigor. Han salido por la puerta de toriles veinticuatro novillos y de ellos, al menos, veinte eran para cortarles las orejas. Los de Ángel Sánchez, los del El Capea, los de Yerbabuena y ayer los de Nazario Ibañez, si bien estos últimos con menos méritos que los anteriores, de claro triunfo. En el último festejo del certamen, los de Ibáñez salieron noblotes, pero sosos, El sexto se inutilizó tras una vara y fue sustituido por otro de José Cruz, manso, pero noble y de buen juego. Pues bien, Raúl Martí, que había cortado una oreja en el tercero por un faena valentona y decidida, no fue capaz de repetir el triunfo en el sexto. El público se le entregó al de Foyos, al llevar largo al burel cerca de tablas, pero no supo medir el metraje, ni ver cuando el astado le pedía la muerte, y claro luego el animal no se dejaba, gazapeaba, y acabó avisado. Adiós oreja y adiós Puerta Grande. Aunque al final ha sido el vencedor, por dictamen del jurado, del certamen. Sergio Marín en el primero no pasó de mecánico y rutinario en una labor falta de interés. Estocada corta y saludos. En el cuarto, dejó entrever algunos buenos muletazos, pero en otros se dejó tropezar la franela. Volvió a saludar tras un aviso. Álvaro Justo anduvo muy entonado en el segundo al que mató de buena estocada y cortó una oreja. En el quinto no tuvo opción y se silenció su labor. JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. La corrida no pudo ser más plúmbea. Los toros de Sepúlveda no dieron ninguna opción a los toreros. Huidos, cobardones, paradísimos... parecían marmóreos, de piedra, como los toros de Guisando. Desde luego, se ve que todos los productos provenientes de Atanasio están en total crisis. El primero de la tarde no tenía muchas fuerzas, y, por dos cruentas varas, esta flojedad se incrementó. Fue devuelto a los corrales. El suplente, de Ramón Flores, se quedaba debajo del capote. Antonio Barrera, con la muleta, se dobló bien e instrumentó dos series con la derecha con cierta holgura y recorrido. Todo acabó allí. Con el toro apagado, bajó el toreo al natural y luego, de vuelta a la otra mano, alargó la labor hasta hacerse sombría. Otro toro paradote fue el cuarto, deslucido al cien por cien, en el que no cabía ninguna posibilidad. Ni siquiera la pudo buscar. Buenas verónicas de Iván Vicente al recibir a su primero. Fue lo único facti- Estética media verónica de Iván Vicente ble de su actuación. En banderillas, saludaron Luis Carlos Aranda y Francisco Javier González. Con el toro aplomado y remiso, pasó Iván con ambas manos. El metraje fue larguísimo. Buena la estocada al segundo intento, aunque necesitara de dos descabellos. El quinto era un marmolillo. Con la muleta, Iván consiguió algún derechazo a fuerza de insistir, pero todo acabó diluido como un azucarillo. Derribó el tercero al caballo- -cosa BOTÁN rara- -después de un lancear movido de Leandro Marcos. Pero todo quedó ahí. Otro toro que llegó a la muleta como inerte, prácticamente no se movía. Leandro Marcos pasó inadvertido. El sexto era igual que el segundo, que el tercero, que el cuarto, que el quinto. Era como pegar pases a una burra. Leandro Marcos no hizo más que permanecer ahí, sin que tampoco tuviera la mínima ocasión. Encima, falló con los aceros. REAL MAESTRANZA DE SEVILLA Murillo Márquez destaca ante el peligro de los novillos del Conde de la Maza FERNANDO CARRASCO SEVILLA. Dura prueba la de ayer para la terna. Una auténtica corrida de toros fue la novillada del Conde de la Maza; astados tremendamente astifinos, vareados, finos de cabos y con hechuras de toros. Corrida de toros para cualquier plaza de segunda categoría y, si me apuran, para alguna de primera. Y además, lo que llevaban dentro no era precisamente nobleza, sino dureza en sus embestidas. En el caso de ayer, destacó sobremanera el extremeño Murillo Márquez que, al igual que sus compañeros, se presentaba en el coso del Baratillo. Le toco en suerte el único que se dejó torear, el que abrió plaza, un toro- -perdón, novillo- -bien hecho que echó las manos por delante pero que fue atemperándose tras las dos entradas a los montados. Comienzo torero del chaval, que sacó a su oponente fuera de las rayas de picar y comprobó que su enemigo repetía. Le puso la muleta en la cara y tiró de él. Surgieron derechazos templaditos y de muy buen gusto que subieron el tono en una segunda serie, mucho más ligada y acompasada. Un cambio de mano y un extraordinario pase de pecho hicieron que sonase la música. No terminaba de humillar el condeso pero repetía. Con la izquierda hubo más enganchones de los deseados. No estuvo fino con la espada. A servidor le causó una muy buena impresión la labor que realizó el torero ante el cuarto, un novillo de 532 kilos que siempre fue suelto y sin fijeza y que en la muleta desarrolló mucho peligro. Buscaba cazar a Murillo. Toda la guasa del mundo traía en sus embestidas. Tragó el diestro lo que no está escrito. No se puede estar más valiente y centrado. Luego se tiró de verdad a matar, saliendo incluso rebotado. Cobró una estocada a ley. Bueno, pues todavía unos cuantos le recriminaron la vuelta al ruedo. También mostró ganas y oficio Paco Ureña, quien anduvo entonado con el capote ante su primero. Era brusco y violento el del Conde. Pasaba pero sabiendo que había allí alguien. Se tragó una primera serie diestra a regañadientes. A la segunda dijo aquí te espero y desarmó al chaval. Vuelta a empezar, ahora exponiendo mucho con la zurda. Otra más en un esfuerzo por sacar partido. Ya muy parado el novillo, dejó una estocada delantera que surtió el efecto deseado. Un tío con toda la barba era el quinto. Más de una de las figuritas de hoy se echa a correr al ver salir por chiqueros Plaza de toros de la Real Maestranza. Domingo, 12 de junio de 2005. Novillada de abono. Media entrada en tarde de buena temperatura. Novillos del Conde de la Maza, muy bien presentados- -una corrida de toros- -pero, salvo el 1 noble, con peligro y mansos. Murillo Márquez, salmón y oro. Dos pinchazos y bajonazo (silencio) En el cuarto, estocada entrando a ley (vuelta tras leve petición) Paco Ureña, de turquesa y oro. Estocada delantera (leves palmas) En el quinto, estocada (ovación) Alejandro Romero, de nazareno y oro. Pinchazo, estocada caída y descabello (silencio) En el sexto, estocada caída y trasera (silencio) al toro. También violento y peligroso cada vez que pasaba. Hizo un esfuerzo el chaval. El sevillano Alejandro Romero, que se ha hecho en México, mostró poco oficio y muchas precauciones en sus dos enemigos. Su primero, frenándose y emplazado, le hizo pasar un mal rato de verdad. Las muchas dudas no se pudieron despejar en ningún momento.