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ABC LUNES 13 6 2005 Espectáculos 63 TANGO El tango de Astor Piazzolla Int. Milva: voz. Gilberto Pereyra: bandoneón. Daniele Parziari: violín. Vicky Schaetzinger: piano. Franco Finnochiaro: contrabajo. Mauro de Federicis: guitarra. Fecha: 12 de junio. Lugar: Palacio de Congresos de Ifema CLÁSICA Musicadhoy Romitelli: An Index of Metals Int. Ictus Ensemble. Director: Georges- Elie Octors. Lugar: Teatro de la Abadía. Fecha: 7- VI MILVA, PENÚLTIMO TANGO EN MADRID MANUEL DE LA FUENTE ACERO FUNDIDO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE xtraño ciclo o festival este Únicas que se ha desarrollado en Barcelona y Madrid esta semana. Extraño, al menos, porque a pesar de las dos grandísimas figuras que han pasado por el Palacio de Congresos de Ifema, la brasileña María Bethânia y la italiana Milva, en ambas citas apenas si se ha llenado el patio de butacas, y eso teniendo en cuenta que se invitaba a los espectadores del anfiteatro a bajar a platea. Quizá el demoníaco precio de las entradas (75 euros las más caras) haya sido el detonante que ha prendido el petardo de la ausencia de público, quizá un ahorro necesario ante la avalancha de conciertos que se avecina. Quién sabe. La brasileña al menos visitó el Conde Duque el año pasado dentro de la programación de los Veranos de la Villa, pero la italiana llevaba sin pasear su cabellera roja por los Madriles nada más y nada menos que treinta años, es decir, toda una vida. Eso sí, los que estos dos días se han acercado hasta el Parque Juan Carlos I no pueden ni deben sentirse defraudados. María Bethânia estuvo en su línea, la única que conoce: magistral, encantandora, sublime, aunque el adjetivo resulte un tanto operístico, que es justo lo contrario de lo que hace la mujer de Bahia. Anoche, la cosa no fue para menos. Aunque nada tenga que ver con lo que canta y hace Milva con lo que canta y hace la hermana de Caetano Veloso. Milva comenzó su carrera en los primerísimos sesenta, participó en alguna edición del Festival de San Remo (toda una institución entonces) y ganó Canzionissima un popular programa de la RAI que buscaba jóvenes talentos. Eran los tiempos de Domenico Modugno, Nicola di Bari, Mina... en fin la mejor música pop italiana. Luego Milva se cruzó a la acera de la música culta, fue discípula aventajadísima de Giorgio Strheler, director del Piccolo milanés y a su lado interpretó el repertorio habitual de Bertolt Brecht. Morricone, Batiatto, Edith Piaf, Paolo Conte, Theodorakis... son otros de los compositores y artistas cuya música ha interpretado esta mujer de sesenta y seis años que cantando no los aparenta. Es italiana y se le nota. Esas italianas a las que se les nota, como la Loren, Silvana Mangano, Gina Lollobrigida, Claudia Cardinale. Es elegante y sofisticada de una manera natural, como si así hubiese nacido. Su voz, más que hermosa, es poderosa, versátil, desgarradora cuando quiere. Más que cantar bonito canta duro, canta visce- E a capilla del teatro de la Abadía se ha convertido en un espacio capaz de saturar el pensamiento. Tiene la culpa una instalación acústico- visual, la sofocante rebeldía de la ópera del italiano Fausto Romitelli, estrenada en 2003. Durante un hora todo es contemplar imágenes proyectadas sobre tres pantallas, mientras atruena un discurso musical elevado electrónicamente hasta casi el umbral de la incomodidad y en el que se inserta la narración cantada e ininteligible de un texto de Kenka Lekovich. Algo de metáfora del momento tiene el espectáculo en su caminar desde la observación de lo quasi celular o las geometrías caleidoscópicas a las difusas imágenes en caída libre, los cristales rotos o la basura centrifugada. Y a su lado la música más acerada, hiriente y gritona. El no sentido acaba por ser el sentido último de la abstracta y sofocante violencia que se soporta en An Index of Metals L CLÁSICA Liceo de cámara La cantante italiana Milva, en una imagen promocional ral, canta sobrada, canta derrochando saber hacer, tablas, glamour. Llega a la belleza como quien resuelve una ecuación. Y, desde luego, es la mejor intérprete que pudiera soñar Astor Piazzolla, eje del espectáculo que Milva ha traído a Madrid. Así lo reconoció en vida el genial bandoneísta y compositor argentino. Milva, además, se dosifica de forma inteligente, pues al menos la responsabilidad de la mitad del espectáculo recae en el quinteto que ayer le acompañaba, Tangoseis, excepcional formación que hace diabluras instrumentales con las no siempre sencillas partituras de Piazzolla: Verano porteño EFE Canta visceral, sobrada, derrochando tablas y glamour. Llega a la belleza como quien resuelve una ecuación Es la mejor intérprete que pudiera soñar Astor Piazzolla, eje del espectáculo que Milva ha traído a Madrid. Romance del diablo Adiós nonino Michelangelo 70 Imposible destacar a alguno de sus miembros sobre el resto, aunque al bandoneón Gilberto Pereyra se muestra casi sobrenatural. En su parte, la diva Milva canta, interpreta y habla continuamente con el público. Primero sonríe con ironía ante la escasez de público, mejor, así tenemos más espacio, mucho espacio También ironiza sobre su larga ausencia de España. Espero que no pasen otros treinta años, porque me parece que ya va a ser un poco difícil Y hasta es capaz, en su mezcla de italiano, castellano y lunfardo de inventarse una maravillosa palabra: prostibulería El resto son magníficas recreaciones de piezas como Balada para mi muerte Los pájaros perdidos Anees de solitude Yo soy María J oublie Che tango che la tremenda Rinasceró o el conocido Balada para un loco ya sé que estoy piantao, piantao A lo largo del recital, Milva usó dos vestidos de auténtica diva, uno negro y uno rojo, muy vaporosos ellos, y también se quitó los zapatos con un estilo que ni Ava Gardner en La condesa descalza Esperemos que no sea su último, sino su penúltimo tango en Madrid. Una noche de las de antes. Sólo faltó el champán. Y un beso de Marcello Mastroianni. Obras de Bach y Mendelssohn. Int. Cuarteto Emerson. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 8- VI HABLAR HASTA ENTENDERSE A. G. L. E l Cuarteto Emerson es un grupo conciliador. Toma la música de Bach y la alterna con la obra de Mendelssohn construyendo un parnaso colmado de amabilidad. En él, los contrapuntos de El arte de la fuga se comban hasta la dulzura. No hay prueba más severa para demostrar la calidad de cualquier conjunto. Este conversa entre iguales imponiéndose por la homogeneidad del resultado, la pureza en la afinación, la identidad de criterio y la belleza del sonido. Es un escenario idealizado donde se sublima a Bach y se evocan las prudentes agitaciones románticas de los cuartetos mendelssohnianos. Porque hay que hablar hasta entenderse y alcanzar el espacio infinito de la música más pura. Así lo hace el Emerson. Sin abrir la boca, sólo respirando por el instrumento. No cabe imaginar un mayor refinamiento para los Encuentros imaginarios propuestos durante esta temporada por el Liceo de Cámara.