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ABC LUNES 13 6 2005 Sociedad 53 Medio Ambiente Detectan 89 especies de peces y 61 de crustáceos tropicales en el Mediterráneo El calentamiento del agua, cinco veces superior al de otros mares, atrae a fauna y flora exótica que amenaza a la autóctona b El decano de la Facultad de Cien- cias del Mar de Valencia afirma que algunas especies se desplazan a mayor profundidad, donde el agua es más fría LUZ DERQUI VALENCIA. El ecosistema de ningún océano es estable. Al igual que en la tierra, la lucha de las especies en el medio marino es una constante desde que surgió la vida. Pero el calentamiento del agua está acelerando esta situación y facilitando la llegada de especies tropicales al Mediterráneo que compiten con ventaja con las especies autóctonas, a las que dominan con facilidad obligándolas bien a desaparecer, bien a desplazarse. Actualmente, en el Mare Nostrum se han detectado hasta 89 especies de peces exóticos, 61 de crustáceos y 138 de moluscos, de los que el 60 por ciento están estabilizados. Los científicos de la NASA, tras detectar que el incremento de la temperatura del agua del Mediterráneo era hasta cinco veces superior al de otros océanos, se pusieron en contacto con los investigadores de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica de Valencia para interesarse por la incidencia que tendría sobre la fauna y la flora. Los científicos del centro valenciano trabajan desde hace años en bioindicadores, especialmente en bentos, animales que viven pegados al fondo marino y que son uno de los mejores indicadores de la salud ambiental del ecosistema. José Tena en el laboratorio de la Facultad de Ciencias del Mar de Valencia las especies autóctonas. En este sentido, mantiene que el 40 por ciento de invertebrados bentónicos de poliquetos (gusanos de mar) detectados en la zona del Estrecho, son alóctonos, al igual que ocurre con hidrozoos, crustáceos y moluscos. En cuanto a las especies emigrantes del Mar Rojo que se han quedado en el Mediterráneo destacan los lesepsianos. También señala el caso de la Squilla Mantis, que en aguas de la cuenca oriental ha sido desplazada a mayor profundidad, ya que al descender de nicho, donde las aguas son más frías, no se enfrenta a la especie exótica que prefiere las aguas cálidas. Pero en otros casos, las especies mediterráneas han desaparecido, como ocurre con la Asterina Gibbosa (estrella de mar) a la que actualmente es prácticamente imposible de encontrar. El agua de lastre de los buques, que se carga en zonas como puede ser el Mar del Norte y se descarga en el Mediterráneo junto con larvas y huevos propios de otros ecosistemas; el casco de las embarcaciones; los acuarios o la acuicultura, son otras de las formas de llegada de especies exóticas. En cualquier caso, el decano incidió en que se debe distinguir entre el M. PONCE Qué hacer con los residuos radiactivos Mientras Europa se plantea no construir más centrales nucleares cuando acabe la vida útil de las instalaciones que posee, China ha decidido lanzarse de lleno a la energía atómica a pesar de los riesgos que entraña. Pekín justifica dicha medida por la acuciante necesidad de electricidad, ya que, según confiesa Jiang Fuming, ingeniero jefe de la planta de Qinshan, no tenemos el conocimiento suficiente para desarrollar energías renovables viables Por eso, Jiang Fuming insiste en que hace años que se utiliza la energía atómica, que es segura y limpia si se maneja apropiadamente Una afirmación que choca con las 10 toneladas de residuos que genera cada año Qinshan y con el temor que padecen los 380.000 habitantes de Haiyan, la zona urbana más cercana, a 30 kilómetros de la central. Ante la pregunta de dónde se almacenarán los residuos que produzcan las 40 plantas operativas en 2020, Jiang Fuming responde que China es muy grande, por lo que ya encontraremos un lugar apropiado Sin duda, un curioso, y más que preocupante, ejemplo de previsión. efecto permanente de estas invasiones y el temporal. Hay casos de especies que se detectan en verano, como ocurrió el año pasado cuando la temperatura del agua en superficie llegó a alcanzar, en algunas zonas, los 30 grados, pero que al llegar el invierno desaparecen Escasa conciencia social Para Tena existe todavía poca concienciación social, pero advierte que la desaparición de fauna marina podría afectar a especies de pesca, por lo que apuesta por la investigación y la prevención para controlar la situación. Hay expertos que apuestan por dejar que sea la naturaleza la que actúe, mientras otros prefieren controlar para prevenir la situación En este sentido, recuerda que ya se están encontrando determinadas clases de morenas, congrios y centollos que no son propios de este mar mientras que el mero, la corvina o las lapas, especialmente sensibles a los cambios, se están viendo afectadas por el calentamiento del mar, así como otras acciones agresivas como vertidos agrícolas, industriales y urbanos. Por otra parte, recuerda que no es sólo la fauna, la flora marina también se está viendo afectada por este efecto. Es el caso de la Caulerpa Taxilofia, un alga tropical que presuntamente se escapó del acuario de Mónaco y que se ha extendido en Baleares, compitiendo por el espacio con las praderas de Posidonia, o la Caulerpa Racemosa, que viene del Índico y que puede encontrarse en Valencia. Reequilibrio ecológico El decano de la facultad, José Tena, destaca que el Mediterráneo es un mar cerrado, que sólo renueva sus aguas cada cien años aproximadamente, por eso cualquier impacto persiste en el tiempo y tarda en regularizarse. Un incremento de la temperatura supone por tanto un cambio en las condiciones oceanográficas y provoca situaciones de reequilibrio ecológica que modifican la biocenosis. Tena insiste en que siempre se ha registrado la entrada de especies exóticas, tanto por el estrecho de Gibraltar, como por la apertura artificial que supuso el Canal de Suez. Cuando esto ha sucedido se produce, según el decano, una reorganización de la fauna marina, ya que la nueva especie introducida bien puede desaparecer al no adaptarse o, como está ocurriendo ahora, quedarse aprovechando el incremento de la temperatura del agua, con lo que entra en lucha con El verano pasado el agua en superficie llegó a alcanzar, en algunas zonas, los 30 grados de temperatura