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52 Sociedad LUNES 13 6 2005 ABC Medio Ambiente China construirá 30 centrales nucleares en 15 años para alimentar su crecimiento industrial Este programa nuclear ha suscitado un gran temor entre los grupos ecologistas b El gigante asiático dispone ya de nueve plantas nucleares que aportan el 2,3 por ciento de la electricidad generada, que depende en un 80 por ciento del carbón PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL HAIYAN (CHINA) En pleno siglo XXI, y mientras los países más desarrollados del mundo buscan fuentes de energía alternativas al tradicional y cada vez más caro y escaso petróleo, China ha emprendido un nuevo salto adelante, en esta ocasión hacia su particular era atómica. En un ambicioso plan con pocos precedentes en el planeta, el gigante asiático tiene previsto construir durante los próximos 15 años 30 centrales nucleares para satisfacer la demanda de energía que requiere su extraordinario crecimiento económico e industrial. Para ello, y según acaba de anunciar el presidente de la Agencia Nuclear Nacional de China, Kang Rixin, el régimen comunista destinará 400.000 millones de yuanes (39.861 millones de euros) a la puesta en marcha de dichas plantas, que podrán producir cada año 40 gigawatios de electricidad. Aunque tal cantidad es muy superior a la energía generada en estos momentos por los nueve reactores que ya existen en China, tan sólo representará el 4 por ciento de la electricidad que se consuma entonces en este inmenso país de 1.300 millones de habitantes. Berkeley, China necesitaría construir cada semana un reactor de un gigawatio para poder hacer frente a la acuciante necesidad de energía de sus fábricas. Tal demanda es especialmente patente tanto en el populoso sur del país, que aglutina grandes concentraciones urbanas y donde se han instalado la mayoría de las empresas, como en el este, que sufre constantes cortes de suministro por su pobre nivel de desarrollo en comparación con la avanzada costa oriental. Empresas occidentales Las primeras instalaciones en entrar en funcionamiento serán dos reactores fabricados con tecnología rusa que, a finales de este año o principios de 2006, estarán operativos en Tianwan, en la provincia de Jiangsu. Más al sur de esta región cercana a Shangai, el Gobierno adjudicará en octubre otras cuatro centrales que, por un valor de 8.000 millones de yuanes (796,7 millones de euros) serán instaladas en Zhejiang y Guangdong (Cantón) Ambas provincias, sumamente industrializadas, ya se sitúan a la cabeza de la producción de electricidad con energía nuclear al aportar el 13 por ciento del total generado en China. Curiosamente, en todos los proyectos participan empresas occidentales, como la francesa Aruva, la alemana Interior de la central nuclear de Qinshan, con casi 2.000 empleados Siemens, la británica Westinghouse Electric o la rusa AtomStroyExport. En busca de contratos multimillonarios, todas ellas se han decantado por el mercado chino, el segundo mayor consumidor de energía del mundo tras EE. UU. ante la presión que ejercen los gobiernos de sus países para desarrollar fuentes renovables que sustituyan al átomo. Y es que la energía nuclear cuenta con el rechazo generalizado de la población en Occidente tras la catástrofe de la central de Chernobyl, que tuvo lugar en 1986 al explotar un reactor de dicha planta ubicada en la antigua Unión Soviética. A pesar de los riesgos que entraña, la energía atómica vuelve a cobrar fuerza en estos momentos debido a los precios cada vez más altos del petróleo, que se agotará en las próximas décadas, y a la inviabilidad de las nuevas fuentes renovables, demasiado caras e insuficientes para alimentar el aumento del consumo de electricidad en el mundo. Amenaza para el medio ambiente Con dichos precedentes, no es de extrañar que el programa nuclear chino haya suscitado un gran temor entre los grupos ecologistas de todo el planeta, que lo consideran una auténtica amenaza para el medio ambiente. Frente a dichas advertencias apocalípticas, Pekín insiste en la seguridad de sus instalaciones. Debido a las precauciones que hemos tomado, aquí no habrá nunca un accidente como el de Chernobyl asegura tajante Jiang Fuming, ingeniero jefe de la central de Qinshan, la segunda con mayor capacidad de China, durante una visita de ABC a este recinto. Con casi 2.000 empleados, esta gigantesca planta que se erige sobre la bahía de Hangzhou, en la provincia sureña de Zhejiang, divide sus instalaciones en dos fases que pueden generar, respectivamente, 350 y 700 megawatios. Una cantidad nada despreciable que, sin embargo, se queda corta para las industrias de la zona, por lo que el Gobierno chino ya ha previsto ampliar Qinshan con otras dos plantas para alimentar al coloso oriental. ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO Industria minera No en vano, casi el 80 por ciento de la energía empleada en el coloso oriental aún procede de la arcaica y peligrosísima industria minera, que se cobra cada año más de 6.000 vidas en accidentes laborales y emite a la atmósfera abundantes gases de efecto invernadero que contribuyen a agravar el calentamiento de la Tierra. Por su parte, las centrales atómicas sólo aportan el 2,3 por ciento de dicha electricidad, lo que supone una cifra muy baja, sobre todo si se compara con el espectacular crecimiento de la demanda. Mientras dicho consumo aumentó un 13 por ciento en 2003, volvió a subir el 16 por ciento el año pasado, cuando casi llegó a duplicar la subida del 9,5 ciento del Producto Interior Bruto. A este ritmo imparable, y según los cálculos de la californiana Universidad de ¿SUENA EL PEZ TROMPETA? l viento y el mar estaban ayer por la mañana en calma, en la isla del Hierro. Olvidamos a estas islas cuando se habla de sequía, porque está el Hierro reverdecido, y el mar con tal claridad que se puede ver a treinta metros. Y escuchar. De sus cuevas marinas, sale estos días el estridular de las langostas, una serie de sonidos secos y fuertes, que delatan su presencia. También se podría oír bajo estas aguas el ruido que pro- E ducen los peces trompeta mientras se alimentan con ese hocico que les permite succionar el plancton, pero asegura Jaime Canomanuel, experto submarinista, que él jamás ha oído en estas aguas salir ni la más mínima nota de los peces trompeta, por otro lado más abundantes aquí que en el Caribe. Se pueden llegar a ver cien ejemplares juntos, de casi un metro de largo, con cuerpo de caballito de mar desplegado, al ser el pez trompeta de la misma familia. Especies de singnátidos que, al caer la tarde, dejan de nadar en horizontal y, perpendiculares al fondo, sus cuerpos alargados, con sus libreas de rayas verdes y blancas, parecen una pradera de algas, que bailara al son de una música inaudible.