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ABC LUNES 13 6 2005 Internacional 25 Dos policías marroquíes patrullan en el barrio de Matallah en El Aaiún tras los últimos disturbios independentistas Los independentistas saharauis parecen haber perdido el miedo frente a las autoridades marroquíes y reclaman la atención internacional tres décadas después de la Marcha Verde Algo se mueve en el Sahara TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA, ENVIADO ESPECIAL EL AAIÚN (SAHARA OCCIDENTAL) Dos realidades muy distintas. Una la marroquí. Otra la saharaui. El wali (gobernador civil) de El Aaiún, Mohamed Rharrabi, lo tiene claro: la marroquinidad del Sahara es una cuestión de vida o muerte Lo repite dos veces ante este corresponsal para que no queden dudas. Frente a esta postura oficial de Rabat está la de los independentistas: resistiremos al invasor todo lo que haga falta Los disturbios que se viven en la capital de la ex provincia española desde finales de mayo- -este fin de semana ha habido nuevas protestas- -han vuelto a poner sobre la mesa el problema de un proceso de descolonización que se eterniza ante las acusaciones de pasividad de la ONU. Son las peores revueltas en más de cinco años y da la sensación de que los independentistas han perdido el miedo. Grandes cambios Desde que España, con Franco moribundo, tomara en 1975 la decisión de abandonar esta enorme parcela de desierto, rico en fosfatos y en pesca, las cosas han cambiado mucho. El por entonces rey alauí, Hasán II, ordenó la ocupación de la colonia mediante el envío de cientos de miles de marroquíes en lo que se denominó la Marcha Verde. En todos estos años la población local se ha visto superada en número por la marroquí, que ahora es mayoría. Rabat reclama su derecho histórico al Sahara basándose en las relaciones seculares que los habitantes de las distintas tribus de la zona mantenían entre sí hasta la época del sultanato que antecedió al nacimiento en 1956 de lo que hoy es Marruecos. Un encuentro informal de notables marroquíes con varios periodistas españoles en un palacete de El Aaiún sirve para tomar el pulso a la situación. Hay empresarios del fosfato y la pesca, profesores, activistas de Derechos Humanos, políticos... Para ellos el Sahara Occidental no es hoy más que las provincias del sur de Marruecos y toda solución al conflicto debe pasar por el respeto a lo que consideran uno de los pilares del Reino alauí, su integridad territorial. Haj Brahim Duimi, nacido en 1934, comenta que si alguien duda de nuestra marroquinidad lo consideramos como un insulto Algunos van más allá todavía, como Ahmed Kher, ex miembro del Frente Polisario que se cambió de bando y hoy es vicepresidente y portavoz de la Asociación de Padres de Saharauis Víctimas de la Represión en los Campos de Tinduf. Kher ha denunciado recientemente al periodista marroquí Ali Lmrabet por declarar que los refugiados saharauis no son prisioneros del Polisario, lo que ha costado al informador una condena que le impide ejercer su profesión en su país durante una década. Kher saca pecho del logro y comenta que la sentencia es justa. En el otro lado se encuentran saha- rauis como Mahmud Kharbiche, de 24 años, participante en las manifestaciones que estos días tienen como centro El Aaiún. No sé cuánto estaremos así, pero algún día los marroquíes tendrán que abandonar esta tierra que se llama Sahara Occidental El joven, con sus estudios de inglés terminados pero en paro, insiste en que antes que mi familia, mi trabajo, mi vida... está la independencia de mi pueblo La gente está harta Son muchos como él- -Rabat reduce la cifra a una minoría -los que viven en la ex colonia y, a tenor de las últimas manifestaciones reclamando la independencia, desean llamar la atención de una comunidad internacional poco interesada en el conflicto. La gente está harta explica Brahim Numría, ex preso político y activista de los Derechos Humanos, porque se dan cuenta de que Marruecos no va a resolver esto de forma pacífica Aunque el grupo de notables no quiera reconocerlo, el Sahara Occidental sigue siendo una zona deprimida a nivel social y económico donde ellos son la privilegiada excepción. La Agencia para el Desarrollo de las Provincias del Sur del Gobierno de Marruecos ha anunciado un ambicioso programa con el que intentará el despegue de la zona. Algunos apoyan las revueltas en demandas sociales y económicas, pero lo que la población reclama estos días en la calle nada tiene que ver con un puesto de trabajo, vivienda o comida. ¿Demandas sociales? Sí, claro, por eso la gente levantaba la bandera del Polisario sentencia Numría. Un proceso de descolonización que se eterniza ante las acusaciones de pasividad de la ONU