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ABC LUNES 13 6 2005 Opinión 7 mo día 1 de julio. Todos los flecos, que serán muchos, que queden sueltos en la reunión luxemburguesa del próximo día 16 le caerán en su regazo. Va a presidir al mismo tiempo el G- 8, lo que lo robustecerá. Zapatero, cuyos comentarios y pronósticos, según varios diplomáticos británicos, no parecen haber impresionado excesivamente a Blair (por no mencionar la química) no tiene, y no es su culpa, la plataforma privilegiada de la Presidencia europea ni la tendrá en un próximo futuro. LA ESPUMA DE LOS DÍAS REGRESO AL SAHARA ALIMOS mal del Sahara y ahora no nos dejan entrar. Los gobiernos de Marruecos entienden que su labor histórica no se acabará hasta completar el mapa de Al Fasi, el Gran Marruecos. España perdió su tino en la desventura africana y cuanto quedó de la empecinada pesadilla devino en recuerdo que convierte la hazaña en digna de olvido. Los expertos lo dijeron sin matices: salimos huyendo del Sahara, en las postrimerías del franquismo, y lo dejamos todo en manos de Hassán II, ayudado también aquella vez por Francia, y por los Estados Unidos, histórico- -según se mire, claro- -aliado de España. En la historia del siglo XX esJ. J. ARMAS pañol, la marcha verde MARCELO ocupará para siempre el lugar de la vergüenza, aunque algunos historiadores confirmarán que se actuó con gran prudencia en un momento tan delicado: ni un muerto en el Sahara. La oscuridad de le negociación no ha sido explicada del todo a los españoles, seguramente porque se consideró que entonces no éramos ciudadanos y no tenemos derecho, con efectos retroactivos, a saber gran cosa del asunto. El final fue y sigue siendo desastroso. Ni siquiera Naciones Unidas ha podido ejercer en el contencioso del Sahara la más mínima autoridad o mediación. Las autoridades marroquíes, impasible el ademán, lo han impedido durante años, hasta la anexión incondicional del territorio que fuera llamado pomposamente África Occidental Española, el Sahara. Nunca fui invitado a los campamentos de refugiados de Tinduf, pero hice dos viajes al Sahara, por mi riesgo y cuenta, a las viejas ciudades de El Aaiún y Villacisneros, y sus alrededores arenosos, y me quedé con la magua de recorrer el desierto en una mágica expedición que ideamos con Juan Benet a mediados de los setenta, que no pasó de proyecto ilusorio. Luego vino la guerra y, también por ahí he caminado por libre y leído los suficientes documentos para saber por mí mismo sobre el territorio. Al día de hoy, tengo para mí que los saharauis tienen razón desde el principio del contencioso hasta el final, cuando previsiblemente lo pierdan en beneficio de Marruecos. Tampoco está de más recordar que en su momento no se comportaron con la lealtad y el beau geste pactados, ni con el ejército ni con los gobiernos españoles. Y lo saben. Salimos huyendo del Sahara y ahora la monarquía feudal marroquí, sin respeto hacia el actual Gobierno español, no nos deja entrar. Según su versión, quienes se acercan ahora al Sahara lo hacen de una manera hostil, cien por cien. Agárrenme ese cangrejo que va por agua a la mar. Mientras tanto, Moratinos sonríe preocupado. Y termina de echar por tierra la prestigiosa imagen que le precedía antes de su llegada al Palacio de Santa Cruz. ÁNGEL CÓRDOBA dioso referéndum que perdería, pero en el que tendría, además y después del desgaste de Irak, un enorme, quizás insuperable, costo político. Todo ello, sin costarle un duro, sincera o farisaicamente puede pregonar Blair que son los franceses los que han frenado Europa. Magnánimamente ya ha declarado que el traspié francés no quiere decir que Europa esté muerta, que hay que repensar el modelo que quiere. Blair, el único de los grandes no debilitado actualmente en la Unión, tiene otro invaluable as a la vista para controlar a Europa: preside la Unión a partir del próxi- No tener la Presidencia sería parcialmente subsanable si en el futuro inmediato ésta la ocupara un país insignificante y si Zapatero fuese un peso pesado en el concierto europeo. Ninguna de las dos cosas ocurren hoy por hoy. No lo digo porque Schröder hace días, después de la debacle, invitase a su reunión con Chirac a ciertos dirigentes europeos y dejase fuera al nuestro. No. Es cierto que si Zapatero fuese ya un peso pesado lo podría haber llamado para insuflar moral, pero considero normal que lo excluyese. Lo que quiero decir es que Zapatero es un recién llegado a la arena internacional y resulta aventurado hacer comparaciones con el Felipe González de la época de nuestra entrada en la Comunidad. No es sólo que Felipe fuese una persona conocida por su rápida percepción de los problemas internacionales- -la imagen de Zapatero en este campo aún no ha cristalizado- Es, sobre todo, que el sevillano en esos momentos era ya un político placeado con diversas faenas delicadas y exitosas: permanencia en la OTAN, acceso a la UE, su profundo conocimiento y buenos oficios en cuestiones iberoamericanas- -muy apreciados en Washington- -y con excelente química con Kohl, el entonces ya motor del tren europeo. No sé si los dirigentes europeos ven aún en Zapatero a un pardillo de las relaciones internacionales, pero estimar que puede tener ya el predicamento de González es una quimera voluntarista. Tampoco puede ayudar a nuestro presidente el hecho de que no hable idiomas. Entronca en eso con el hoy añorado Suárez, no con Calvo- Sotelo, González o Aznar. Pero en aquellos tiempos se trataba de presentar la nueva España a Europa. Ahora hablamos de dirigirla, de apuntalarla y de defender la prórroga de las ayudas que nos llegan, para lo que es útil manejar los matices en los frecuentes cuerpo a cuerpo. Creo que el presidente, con realismo, debería no embriagarse con el primer objetivo y concentrarse en el segundo y el tercero. S PALABRAS CRUZADAS ¿Tiene solución la Selección Española de Fútbol? NO, NO HAY MEJOR HONRA QUE UNA GRAN DERROTA I el problema consiste en que la selección nacional de fútbol ha de ganar el campeonato mundial, el campeonato europeo, o cualquier otro campeonato, estamos, desde luego, ante un problema irresoluble. Nuestra selección no ha nacido para ganar, sino para participar, y no siempre, pues en cuanto se ensimisman un poco, se quedan fuera de la competición. Y la nuestra no es una selección ganadora porque para ello tendría que imponerse a otras como Italia, Brasil, Alemania, Inglaterra, Francia, Argentina... o sea, las que se saben al dedillo el camino hacia la victoria. No está en nuestro origen el ganar campeonatos futbolísticos, y menos aún lo esOTI R. tá en nuestro destino: venciendo a los MARCHANTE grandes equipos ganadores, la selección española iría contra su propia épica y naturaleza: perder con honra y dándolo todo. Qué hermosa es la derrota si uno tiene unas profundas heridas que lamerse y alguien a quien culpar, como por ejemplo el árbitro o los elementos: ahí está, la misma filosofía que alimenta a nuestros entrañables nacionalismos, que hasta en eso son fieramente españoles. Se podría comprobar lo española que es la selección catalana o vasca, sólo con dejarlas participar en algún campeonato, que, por pequeño que fuera, veríamos con cuánta honra despachaban sus derrotas. SÍ, PORQUE YA ESTÁ BIEN L problema de nuestro fútbol es el de nuestro teatro: los complejos personales. Los del teatro los vio muy bien Pemán, autor, por cierto, al que todos los cronistas futboleros citan sin parar, aunque también sin saberlo: cada vez que hablan del esférico están homenajeando a aquella esfericidad del mundo y el balón que en Dime, poeta glosó un autor que, a propósito de los complejos personales, sostenía que a Alarcón se le nota la amargura de su joroba y de sus fracasos; a Tirso- El vergonzoso en palacio su inferioridad de hijo natural de un duque; y a Lope, la melancolía del rapto de su hija por su galán, que, para mayor coña teatralera, se llamaba Tenorio. ¿Y en el fútbol? En el fútbol se nos notan los zapatones del Sabio de Hortaleza, con su cara, IGNACIO RUIZ no de cárcel, como Neruda, sino de veranear QUINTANO en Gandía. ¿Nadie se ha dado cuenta de que esos pobres muchachos corrían contra Bosnia como si calzaran un 64? Es el Complejo de Zapatones. Para superar ese complejo, a la Selección- -en lenguaje de progreso, Combinado Autonómico de las Distintas Sensibilidades Balompédicas del Estado- -deben ser llamados, en vez de futbolistas con guedejas y tutú, tipo Puyol, futbolistas con boina y entrecejo, tipo Oleguer, el mayor Agamenón- -el del TBO- -que hay en el horizonte, de modo que un complejo tan personal como el que lastra al equipo español se resuelva en risa, resignación o entereza. Pero que se resuelva. Como lo resolvió el teatro. S E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate