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4 Opinión LUNES 13 6 2005 ABC CAMPMANY POSTUMO a demoledora noticia llegó a ABC a las 2,45 de la madrugada, como un martillazo de urgencia y escalofrío: Jaime Campmany ha muerto. De repente, de golpe, arrebatado por una traicionera embolia cerebral. Las rotativas escupían su último artículo como si el oficio de periodista se negase a aceptar el veredicto de la fisiología. Ha muerto uno de los columnistas más brillantes, fecundos y leídos del periodismo español, una firma de la estirpe de Cavia y Ruano, un protagonista señero de la época de oro del articulismo contemporáneo. También un escritor de primer orden, novelista excepcional y genial poeta satírico. ABC publica hoy en su espacio habitual su último artículo, que comenzó a imprimirse cuando su autor aún vivía, escrito con la raza y el instinto que ha caracterizado toda su vida y su obra. L PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil NACIÓN Y SOBERANÍA A reunión de líderes políticos celebrada el sábado en el Parlamento de Cataluña terminó sin acuerdos firmes acerca de aspectos tan relevantes como la financiación o las competencias autonómicas. Da la impresión de que el proyecto de Estatuto está muy verde todavía, de manera que- -casi con seguridad- -no se podrán cumplir los plazos previstos por quienes lo impulsan por razones que conciernen mucho más a los intereses de partido que a las necesidades reales de la sociedad. Sin embargo, con excepción del PP, todos los grupos se han mostrado de acuerdo en definir a Cataluña como nación, incorporando así al texto una materia que suscita graves discrepancias por su naturaleza simbólica e identitaria. Desde los primeros tiempos del pujolismo, el nacionalismo catalán reclama dicha condición y juega con el equívoco en el nombre de múltiples instituciones: Museo Nacional de Arte de Cataluña, Teatro Nacional, Diada Nacional y muchos otros. El PSC ha actuado siempre con ambigüedad hasta que, tal vez atado por dificultades insuperables en el tema de la financiación, prefiere apostar fuerte en el terreno emocional, menos costoso en términos de poder, pero no por ello menos significativo. Ha durado muy poco la extraña maniobra doctrinal, encargada al presidente del Consejo de Estado, para poner en circulación un concepto intermedio entre nación y nacionalidad: en definitiva, la idea de comunidad nacional ha sido descalificada por sus propios inspiradores. A pesar de que se haya reprochado a Piqué su criterio inequívoco en favor de participar en el proceso, el PP ha sabido, ahora, mantenerse firme en defensa de la Constitución y del modelo autonómico vigente, que resulta seriamente cuestionado por una apuesta radical en el plano semántico e inconstitucional desde el punto de vista jurídico. Aunque Zapatero ha demostrado con frecuencia su incapacidad para distinguir unos de otros, nación, comunidad nacional y nacionalidad no son conceptos intercambiables en el contexto político actual. Es notorio que, según la Constitución, la única nación es España, patria común e indivisible de los españoles como dice L Jaime Campmany ABC LABERINTO GALLEGO A incógnita de la mayoría absoluta de Manuel Fraga no se despeja en las encuestas, que pintan un escenario de múltiples variables e imposibles derivadas. La aritmética fomenta el enredo y hace espesa la bruma que se eleva por encima de un paisaje donde los matices son tantos que no salen las cuentas. Los 38 escaños son una meta que va de lo imposible a lo probable, como esa línea del horizonte que se aleja o acerca a medida que se aproxima la fecha de las urnas. Fraga está al borde del éxito o la derrota en una pelea donde no valen los puntos, sino el golpe certero que eche por tierra al rival. Apasionante cuerpo a cuerpo; dos contra uno y el viejo campeón, justo de fuerzas, quieto en medio del ring, tocado y herido a la espera de sacar su derecha. L el artículo 2. Es España la que se constituye en Estado social y democrático de Derecho, según el artículo 1.1. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado (incluidas, no se olvide, las Comunidades Autónomas) de acuerdo con el artículo 1.2. La nación española, titular del poder originario, está integrada por nacionalidades y regiones que son, por tanto, partes constitutivas de una realidad histórica que cuenta ya con muchos siglos. La idea de comunidad nacional, tal vez con buena intención, pretendía ser una combinación imposible entre nación y nacionalidad en el sentido constitucional de ambos términos. Los conceptos políticos no viven aislados de la realidad social, y por ello es preocupante aquí y ahora el acuerdo mayoritario alcanzado por los partidos catalanes y sería muy grave- -si se confirmara- -que el Gobierno socialista aceptara una fórmula que lleva consigo la ruptura del modelo vigente. Es grave, ante todo, desde el punto de vista jurídico. Si la definición se incluyera en el texto del Estatuto (lo que quizá se pretenda evitar con una referencia en el preámbulo) resultaría obligado promover la reforma del artículo 2 de la Constitución, auténtica pieza clave del sistema. Esta reforma exige acudir al procedimiento más complejo, que implica la disolución de las Cámaras y la aprobación por referéndum nacional. Desde una perspectiva política, esto significa que salta por los aires la reforma limitada de la norma fundamental que Zapatero propuso en su discurso de investidura y que el Gobierno mantiene formalmente a día de hoy. Se trata, como es evidente, de un significativo paso del PSOE hacia la formación de una nueva mayoría constituyente con los nacionalistas, dejando fuera del acuerdo al PP (y, por tanto, a casi diez millones de ciudadanos) además de acrecentar las discrepancias internas que el asunto suscita en las filas del socialismo. Viene a ser una ruptura material de la Constitución, aunque sin duda será presentada como una simple proclamación retórica, al amparo de esas teorías de España como nación de naciones o de Cataluña como nación sin Estado CONDONACIÓN: EJERCICIO DE JUSTICIA LA ESPAÑA RESECA A L intentar valorar el daño real que la sequía causa al campo español, lo mejor es recurrir a la estadística. La frialdad de las cifras nos coloca ante el peor escenario: hace 67 años que la falta de lluvias no provocaba una situación tan extrema y severa. Las primeras estimaciones de daños cifran las pérdidas en 4.000 millones de euros, pues a los 3.000 ya confirmados habrá que sumar otros mil de viñedos, olivar y girasol. Crudo y gélido panorama- -parte del montante global de pérdidas se debe a las intensas heladas de este invierno- -en el que no basta con mirar al cielo, sino gestionar y optimizar los recursos disponibles. L A que tendría que ser una noticia digna de felicitaciones ha pasado casi de puntillas. Está visto que la solidaridad y los gestos de justicia internacionales no son tan estimulantes cuando nacen fuera de las iniciativas del circuito de los portavoces de la antiglobalización y del movimiento altermundista. De hecho, que el G- 8 acuerde la condonación de la deuda de los dieciocho países más pobres del planeta no ha tenido apenas aplausos entre la opinión públicainternacional, cuando en realidad, debería ser motivo de satisfacción, ya que estamos ante un acuerdo histórico que deja abierta una puerta a laesperanza de que el proceso pueda ampliarse a otros países en análogas condiciones de pobreza. Producto de la iniciativa de Blair, la decisión supone una medida que acalla a quienes absurdamente ven en la pobreza y en el subdesarrollo una estrategia de dominación del primer mundo sobre amplias regiones del planeta. Estamos ante una operación internacional de calado. Una acción política ambiciosa que tiende vías de aproximación directas sobre un problema como el de la pobreza planetaria, asociada a estructuras políticas heredadas de la arbi- traria descolonización y, sobre todo, a formas de despotismo en las que el hambre y la miseria son fundamentalmente la consecuencia de la corrupción, la inseguridad jurídica y la falta de libertad y respeto a los Derechos Humanos, es decir, de la existencia de sociedades cerradas que se oponen a la apertura y la modernización que irradia el planeta de la mano de la llamada globalización. De hecho, la importancia de la decisión merece ser calibrada en sus términos más precisos, que no son otros que un compromiso sincero con la justicia. Primero, porque libera a 18 países sumidos en la más absoluta miseria de tener que afrontar el pago de 40.000 millones de dólares. Y segundo, porque abre un mecanismo de corresponsabilidad internacional que subordina el pago de la deuda que gravita sobre otros veinte países a dar pasos en pos de un modelo político de sociedad abierta a través de la transparencia de su administración, de la lucha contra la corrupción y el cumplimiento de programas acordados por el FMI. Todo un gesto digno de aplauso para quienes creen que la libertad no entiende de fronteras.