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100 DOMINGO 12 6 2005 ABC Deportes Dani pinta la Copa de verdiblanco El canterano bético, la carta que se jugó Serra Ferrer para la prórroga, marcó cuando los penaltis ya parecían inevitables y el Osasuna no tenía tiempo para reaccionar como lo había hecho antes OSASUNA BETIS 1 2 Osasuna (4- 4- 2) Elía; Expósito, Cruchaga, Josetxo, Clavero; Valdo, Puñal (David López, m. 77) Pablo García, Delporte; Morales (Milosevic, m. 71) y Webó (Aloisi, m. 79) Betis (4- 2- 3- 1) Doblas; Melli, Juanito, Rivas (Lembo, m. 79) Luis Fernández; Assunçao, Arzu (Varela, m. 68) Joaquín, Edú (Dani, m. 89) Fernando; y Oliveira. Árbitro Pérez Burrull. Amarilla a Morales, Rivas, Clavero, Melli, Expósito, Cruchaga, Juanito y Varela. Dos, y por tanto roja, a Pablo García (m. 120) Goles 0- 1, m. 75: Oliveira. 1- 1, m. 82: Aloisi. 1- 2, m. 114: Dani. ENRIQUE ORTEGO MADRID. Dani, un hombre de la casa, un bético de cuna, la última carta que se jugó Serra Ferrer precisamente para la prórroga, se convirtió en el hombre de la final. Un remate suyo, cuando ya se pensaba en los penaltis, pintó la Copa de verdiblanco y acabó con las esperanzas de un Osasuna que nunca volvió la cara. Tanto que con la derrota en el cuerpo acabó perdiendo los nervios y Pablo García ofreció su peor cara con una patada a Joaquín que le define como un pésimo perdedor. Es paradójico que esta despreciada Copa que parece no interesar a nadie a lo largo y ancho de la temporada- -bochornosa la experiencia de que ninguna cadena de televisión quisiera retransmitir la final- -cuando llega a su partido decisivo pueda transformarse en un espectáculo tan impresionante y maravilloso como el vivido ayer en el Vicente Calderón y durante toda la jornada por las calles de Madrid. Cañas, capitán del Betis levanta el trofeo recibido de manos del Rey en presencia de Manuel Ruiz de Lopera LO MEJOR LO PEOR gro acabó en gol gracias a la endiablada velocidad de Oliveira. Se entretuvo inocentemente Cruchaga, no se entendió con Elía en su salida y el brasileño metió la puntera para marcar. Tal y como estaba el partido parecía una sentencia, pero a Aguirre le salió bien su inmediata reacción de sacar un tercer delantero, Aloisi. Fue precisamente el australiano quien empató el partido siete minutos después, con un cabezazo limpio tras un preciso centro desde la izquierda de Delporte. De nuevo, tablas, y la inevitable prórroga. En la media hora de propina las fuerzas flaqueaban y aunque su ambición continuaba intacta, ya no llegaban con la misma claridad al área rival... hasta que mediada la segunda parte, Dani, acertara con ese remate cruzado que le dio el título a su equipo. A partir de entonces no se jugó. Sólo broncas y peleas, que acabaron con la expulsión de Pablo García por una alevosa entrada a Joaquín. Arranque trepidante El Osasuna y el Betis estaban concienciados de la trascendencia del partido. No son asiduos en duelos de este tipo y no pudieron disimular la desazón que les embargaba. Salieron desatados. Hambrientos de gloria. Ni un segundo de tanteo. Parecía como si la Copa se fuera a decidir con un gol de oro en cuanto se marcara un tanto. El primer cuarto de hora no tuvo tregua. Osasuna marcó sus fronteras con una presión agobiante- -Pablo García cerca de Assunçao- -y un fútbol directo que buscaba a sus dos hombres más adelantados, Webó y Morales, sin adornarse en el juego. El Betis no cayó en la tentación de renunciar a la forma de juego que más se ajusta a las características de sus hombres y se dejaba querer en su campo para lanzar ese contragolpe que monta con tres toques y busca y encuentra casi siempre la velocidad de Oliveira. Su fútbol era más El gran ambiente del estadio, con mayoría bética, pero con los navarros incansables combinativo, pero bien sabían los pamplonicas cómo romper ese ritmo con faltas inmediatas en el comienzo de las jugadas, para tener tiempo de armarse atrás y no dejarse sorprender. Imposible continuar con ese ritmo de salida y según la final fue tomando cuerpo los dos equipos serenaron sus ánimos, pero sin perder ni un ápice de su ambición. Se las ingenió mejor el Betis para llegar a la puerta del Osasuna, casi siempre con su ariete brasileño como protagonista, aunque la mejor ocasión la tuviera en la cabeza de Fernando (m. 33) que en posición ventajosa remató fuera un buen centro del omnipresente Oliveira. La vuelta del des- Las trifulcas del último tramo y la patada alevosa de Pablo García a Joaquín canso nos devolvió al principio del partido. Otra vez los dos equipos salieron con el acelerador a tope. Fútbol, lo que se dice fútbol, se veía poco, pero la tensión era máxima por la igualdad de fuerzas. Serra Ferrer movió ficha con la entrada de Varela y retocando sus líneas: Joaquín, a la izquierda, Edu y Fernando, como dos media puntas y el recién entrado, a la derecha. La respuesta de Javier Aguirre fue más sencilla: delantero por delantero, Milosevic por el agotado Morales. Y en eso estaba el partido, en el carrusel de cambios que ofreciera oxígeno a los dos equipos, cuando una jugada que no parecía tener excesivo peli-