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98 Economía DOMINGO 12 6 2005 ABC Detienen a un español en Rusia relacionado con el caso Yukos EP MOSCÚ. Las autoridades rusas han detenido en un aeropuerto de ese país a Antonio Valdés- García, director general de la compañía Fargoil, filial de la petrolera Yukos. Valdés- García, cuenta con la doble nacionalidad rusa y española, según la prensa local. El pasado mes de agosto, agentes de la Fiscalía requisaron abundante documentación en la sede de Yukos durante la investigación sobre la presunta apropiación indebida de 1.060 millones de dólares por parte de directivos de Yukos en 2001, a través de Fargoil, filial con sede en Modovia, informa. Según un informe del Grupo Ruso por los Derechos Humanos, los responsables de Yukos utilizaron Fargoil para transferirle los fondos robados de las cuentas de Yukos como supuestos pagos por servicios de consultoría. La agencia de noticias Interfax, informa de que la Fiscalía acusa a los responsables de Yukos de sacar de Rusia un total de 6.000 millones de dólares a través tanto de Fargoil como de otra compañía con sede en un paraíso fiscal. China limitará hasta 2008 el aumento de su exportación textil entre un 8 y un 12,5 La medida sólo afecta a diez productos y no a otros 71 tipos de prendas b Pekín esgrime el acuerdo alcan- España vuelve al consejo de la OIT El Plenario de la 93 Conferencia Internacional de Trabajo ha elegido a España como miembro titular del consejo de administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el período 2005- 2008, cargo que España no ocupaba desde el período 1978- 1981, según informó ayer el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Este consejo es el órgano ejecutivo de la OIT, y se reúne tres veces al año, en marzo, junio y noviembre. Sus funciones son las de tomar decisiones sobre la política de la organización, determinar el orden del día de la Conferencia Internacional del Trabajo, adoptar el programa y el presupuesto antes de su presentación a la Conferencia y elegir al director general. nos productos. Entre ellos, los jerséis, que se dispararon un 543 y los pantalones de caballero, cuyas ventas a Europa crecieron un 413 El trato logrado puede parecer, al menos en principio, sumamente beneficioso para los intereses de la amenazada industria textil europea. Sin em- zado con la Unión Europea para presionar a EE. UU. a la hora de levantar las cuotas fijadas sobre siete tipos de prendas PABLO M. DÍEZ, CORRESPONSAL PEKÍN. Tras el acuerdo in extremis alcanzado entre la Unión Europea y China para evitar la guerra comercial, el gigante asiático anunció ayer que sus exportaciones textiles al Viejo Continente sólo crecerán entre un 8 y un 12,5 anual hasta 2008. Éste es el límite que Pekín impondrá a una decena de prendas que, de ese modo, evitarán las medidas de salvaguardia que Bruselas estaba estudiando aplicar para frenar la invasión de ropa china acaecida tras la desaparición en enero del sistema de cuotas que ordenaba el comercio mundial. Dichas restricciones apenas superan el aumento del 7,5 que la UE estaba dispuesta a permitir y, lo que es más importante, son bastante inferiores a la espectacular subida de importaciones que han experimentado algu- bargo, tras estas limitaciones, que afectan sólo a diez categorías de productos, se encuentran otras 71 prendas que no sólo no se verán afectadas por dicha medida, sino que además no tendrán que abonar ninguna tarifa a la hora de ser exportadas desde China, tal y como decidió hace un par de semanas el régimen comunista en pleno conflicto. Además, el acuerdo sólo estará vigente los dos próximos años, por lo que las ventas de ropa procedentes del coloso oriental se verán libres de dichas cuotas en 2008. Un plazo que, más bien, parece un periodo de gracia concedido a las empresas textiles europeas para adaptarse a la inevitable avalancha de prendas chinas que tendrá lugar como consecuencia de la definitiva liberalización del comercio internacional. Consciente de la imbatible competitividad de su poderosa industria textil, que cuenta con más de 32.000 empresas exportadoras y 19 millones de empleados que ganan 50 euros al mes por jornadas de 13 horas, Pekín ha hecho alarde de la paciencia oriental que caracteriza al país para evitar un conflicto diplomático con la UE y, de paso, presionar a Washington.