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ABC DOMINGO 12 6 2005 Cultura 81 Vasily Ladyuk y Susana Phillips ganan el concurso Operalia 2005 b El español David Menéndez obtuvo la tercera posición del concurso internacional creado por Plácido Domingo, que dirigió a la Orquesta Sinfónica de Madrid en el Real ABC MADRID. El barítono ruso Vasily Ladyuk y la soprano estadounidense Susana Phillips ganaron el viernes los dos primeros premios del concurso Operalia para descubrir jóvenes voces internacionales, cuya final se celebró en el Teatro Real de Madrid y donde Plácido Domingo, creador del certamen, dirigió a la Orquesta Sinfónica de Madrid. Vasily Ladyuk, con estudios de postgrado en la Academia de Artes Corales de Moscú, ganó este año el primer premio en el Concurso Vocal Internacional Francisco Viñas, mientras que Susana Phillips ha ganado, entre otros premios, el Marilyn Horne Foundation, el George London Foundation y las Audiciones del Metropolitan Opera National Council. El segundo premio al mejor cantante masculino ha correspondido al bajo brasileño Diogenes Randes y al tenor canadiense Joseph Kaiser, mientras que el barítono español David Menéndez Díaz y el barítono canadiense Joshua Langston Hopkins se hicieron con el tercer premio. El galardón Pepita Embil Domingo de Zarzuela a la mejor cantante femenina de zarzuela ha sido para Kinga Dobay, mezzo soprano alemana; Arturo Chacón Cruz, tenor mexicano, recibió el premio Don Plácido Domingo de zarzuela, para el mejor cantante masculino, mientras que el premio del público recayó en Susana Phillips. Chacón Cruz también recibió el premio especial de Culturarte Bertita y Guillermo Martínez. Ésta es la XIII edición de Operalia, que por segunda vez se celebra en Madrid, ciudad natal de Plácido Domingo, árbitro del certamen y que esta semana alabó la calidad de las voces que han competido. Operalia ha repartido 175.000 dólares en premios, 30.000 para el mejor cantante masculino, y otros tantos para la mejor cantante femenina; los segundos premios están dotados con 20.000 dólares para cada uno y los terceros con 10.000 doláres en cada caso, la misma cantidad que tienen asignados los galardones de zarzuela, informa Efe. El jurado ha estado compuesto por responsables de varios teatros, como Emilio Sagi, director artístico saliente del Teatro Real; Peter Katona, director de Casting del Covent Garden de Londres; Jean- Pierre Brossmann, director general y artístico del Theatre du Chatelet; o Marta Domingo, directora de escena y productora. IGNACIO GIL Carmen Calvo defiende la cultura como un derecho de la dignidad Setenta y dos representantes de otros tantos países- -entre ellos 40 ministros de Cultura- según las cifras facilitadas por Cultura, asisten en Madrid a la cumbre mundial sobre diversidad cuyo objetivo es, según Carmen Calvo, que en octubre la Unesco consiga un acuerdo internacional que legisle para todo el mundo la cultura como un derecho de la dignidad. Todas las culturas son iguales y eso hay que protegerlo con acuerdos internacionales Calvo, que junto a sus homólogos de Francia (Renaud Donnedieu) y Brasil (Gilberto Gil) actuó como anfitriona- -en la imagen aparecen los tres saludando a Rodrigo Uría, presidente del Patronato del Prado, donde se celebra la reunión- minimizó la ausencia de EE. UU. que sí está presente a través de un observador Afincado en Rennes (Francia) desde 1968, Juan José Saer ha muerto fuera de su patria, Argentina, como ya lo hicieran Borges, Puig, Cortázar... En 1987 obtuvo el premio Nadal con La ocasión Intentó siempre combinar poesía y narración buscando siempre la identidad argentina Muere en París a los 67 años el escritor argentino Juan José Saer TEXTO: BLAS MATAMORO Juan José Saer va integrando la lista de notorios escritores argentinos a los que les toca morir fuera de su país. Es casi un destino nacional de tal comunidad letrada, que encabezan los fundadores Sarmiento, Echeverría y Alberdi, y siguen Mansilla, Borges, Puig, Cortázar y, ahora, Saer. País de inmigrantes y de expulsados, la Argentina crea este morirás lejos de los judíos errantes, y la pregunta obligada y subsiguiente: ¿lejos de dónde? Saer quiso ser poeta y director de cine. Se decidió a ser escritor. Quiso vivir en su provincia, Santa Fe, y se decidió a instalarse en Francia, en 1968, año emblemático de juvenilismo y barricadas. Algo de él quedó lejos, en la tierra de origen. Y algo de lo adquirido quedó lejos de él, en la tierra de llegada. Esta fractura aparece en sus narraciones, donde personajes como Tomatis y el Pichón andan sueltos tal si fueran mitades de un ser que no pudo ser, la integridad argentina. Ya la anuncia el conquistador español de El entenado, al cual fascina el mundo indígena que nunca le pertenecerá aunque lo seduzca. Esta dialéctica entre conquistador Juan José Saer nació en Serodino (Provincia de Santa Fe) el 28 de junio de 1937. En 1968 se estableció en Rennes, en cuya universidad ejercía como profesor. Su gran obra narrativa, una de las máximas expresiones de la literatura argentina contemporánea, abarca cuentos y novelas (con La ocasión obtuvo el Nadal en 1987) En 2004 fue distinguido con el XV Premio Unión Latina. y conquistado actúa fuertemente en los escritores argentinos. Su lengua histórica es el castellano o español, que no es la lengua ni de los indígenas de su territorio ni la de sus antepasados inmigrantes, los árabes- -por ejemplo- -que son los ancestros de Saer. Con todo- -Cortázar es el ejemplo máximo- -cuando les toca marcharse del país natal, la lengua literaria en la cual siempre se han producido, se convierte en lengua personal, ya que no lengua nacional. Muy permeado del objetivismo francés del Nouveau Roman en boga durante la década de 1960, Saer no se planteó escribir en francés, como es el caso de Héctor Bianciotti, o en italiano, como lo hizo otro argentino trasterrado, Juan Rodolfo Wilcock. Sus palabras siguieron arraigadas a la nativa Santa Fe argentina, a su Chaco implacable, a sus orillas fangosas, a sus llanuras ordenadas por filas de casuarinas. Allí quedó esperando la mitad de él mismo el retorno de la otra mitad. Y en el París de estructuralistas, existencialistas y posmodernos, siguió esperando, inamovible, la mitad esperada de ultramar.