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ABC DOMINGO 12 6 2005 Sociedad 75 La apacible vida de un revolucionario Charles Darwin llevaba en Down House una vida muy tranquila, sólo alterada por la preocupación por la salud de sus hijos (su hija mayor, Anne, murió en 1851 a los diez años, causándole una amargura que contribuyó a su alejamiento de la religión) y la suya propia, pues siempre estaba aquejado de algunos dolores. Aunque la casa se encuentra a una media hora en coche del centro de Londres, en la segunda mitad del siglo XIX era una distancia suficiente para estar alejado del trajín de la gran ciudad. Nada más levantarse daba un paseo, desayunaba y a las ocho de la mañana ya estaba en su estudio para trabajar hora y media. Luego, hacía una pausa para departir asuntos del día con su mujer, volvía a trabajar y daba otro paseo antes del almuerzo, fijado para la una. Después escribía cartas, leía y descansaba y a las 16. 30 reemprendía el trabajo durante una hora. Un tercer paseo precedía a una frugal cena, a las 19.30. La jornada terminaba con el juego con los niños y veladas musicales de su mujer al piano. Parece imposible que con ese horario tan relajado Darwin revolucionara la biología. Pero Johannes Vogel, del Museo de Historia Natural, advierte de que la teoría evolucionista es sobre todo una idea que no fue tanto el resultado de una trabajosa experimentación como la progresiva maduración en el pensamiento de las observaciones que Darwin y otros naturalistas de su época iban haciendo en su continuo contacto. Johannes Vogel, del Museo de Historia Natural, y Randal Keynes, tataranieto de Darwin, en el jardín de Down House sar que la fortuna favorece a los audaces escribió a Hooker tras sus primeros hallazgos. La fortuna estaba del lado de Darwin porque, además de su empeño, el entorno de Down House tiene una gran riqueza botánica. Estas praderas son increíblemente valiosas para entender el mundo natural considera Johannes Vogel, responsable de Botánica del Museo de Historia Natural, que señala que el estudio puesto en marcha aportará información sobre los cambios que se han operado en el NHM curso de 150 años, y esto ayudará a conservar mejor estas importantes praderas Por su parte, Gill Stevens, responsable de Biodiversidad del mismo museo, valora las anotaciones realizadas por Darwin como la primera auditoría de biodiversidad de la historia