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74 Sociedad DOMINGO 12 6 2005 ABC Descendientes de Charles Darwin- -biznietos, tataranietos y tataratataranietos -se han enrolado en la tarea de catalogar de nuevo las flores y plantas de la residencia familiar que el naturalista utilizó para su teoría de la evolución Vuelta a los orígenes de El origen de las especies EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La primavera ha llenado de flores el amplio jardín de Down House, la casa en la que durante cuarenta años vivió Charles Darwin, desde que la adquirió en 1842 hasta su muerte en 1882. Un total de 142 especies de flores y plantas silvestres del jardín fueron comenzadas a catalogar por Darwin en 1855, en un estudio que contribuiría a fundamentar su obra El origen de las especies publicada en 1859. Cuando se cumplen 150 años del inicio de aquel estudio botánico, los descendientes del naturalista han comenzado a catalogar de nuevo esas especies, trabajo que durará un año, con el fin de comprobar si ha habido algún tipo de evolución. Es realmente excitante comenta la encargada de la recepción del museo instalado en Down House, junto al pueblo de Downe, en el condado de Kent. Que descendientes de Darwin hayan aparecido estos días por la casa familiar, propiedad ahora del patrimonio nacional (English Heritage) y se hayan dedicado a recoger muestras de especies vegetales como en su día hizo el celebrado naturalista, supone devolver la vida a una casa que mantiene en sus principales habitaciones todo el mobiliario que utilizaron el señor Darwin, su mujer Emma y sus nueve hijos Ciertamente un paseo por la planta baja de la gran casa de campo, que Darwin amplió tras su adquisición, traslada a la segunda mitad del siglo XIX. Especialmente interesante es el estudio en el que Darwin trabajó todos aquellos años, en el que realizó multitud de observaciones a partir de los restos de animales que había coleccionado en su viaje de cinco años por América del Sur a bordo del Beagle de la variedad de percebes que acumuló, de las distintas palomas que llegó a reunir y de las plantas que recogía nada más salir de su casa, en los tres paseos que regularmente daba cada día. En ese estudio escribió en 1844 un primer ensayo de 230 páginas, desarrollando las anotaciones que había comenzado a realizar en 1837 con sus intuiciones sobre la transmutación de las especies. El temor a desvelar una investigación que aportaba una innovadora teoría, por más que seguía algunas ideas que ya estaban presentes en el mundo científico de entonces, le hizo retrasar la publicación de su trabajo. Sólo después de que un desconocido naturalista, Alfred Russel Wallace, le hiciera llegar un ensayo que iba en la Jardines y fachada de Down House, la casa de Darwin en Inglaterra Estudio en el que Charles Darwin vislumbró El origen de las especies Su estudio en Down House se ha convertido en todo un santuario para la peregrinación de los evolucionistas misma dirección le convenció para ampliar y publicar en 1859 El origen de las especies Esa habitación de la Down House se ha convertido en todo un santuario para la peregrinación de los evolucionistas. Aquí viene mucha gente que quie- re ver ese lugar, yo diría que vienen muchos norteamericanos, ya sabe, allí el debate entre evolucionistas y creacionistas es muy fuerte comenta la recepcionista. Pero a ella y al resto del personal encargado de la casa no les interesa demasiado ese debate, y se muestran más entusiastas con las visitas de la familia Darwin que han recibido los últimos días. Tres generaciones de descendientes de Darwin, acompañados por investigadores del Museo de Historia Natural de Londres y de conservacionistas del English Heritage, han ido a Down House para recoger muestras botánicas. Entre ellos han estado Erasmus Darwin, bisnieto; los tataranietos Randal Keynes, Sarah Darwin y Chris Darwin, e incluso una generación posterior formada por Allegra Darwin y Leo Darwin Vogel. Randal Keynes ha actuado de portavoz de la familia. En declaraciones a la BBC indicó que su tatarabuelo decidió contar las clases de diferentes plantas que crecían en el campo en el que se encuentra la casa. Se dio cuenta de que el número y su forma constituían un significativo punto en la divergencia de las especies cuando evolucionan; es el elemento central de la idea moderna de biodiversidad indicó. Keynes se refirió al entusiasmo de Darwin, que no tenía gran experiencia botánica previa, cuando comenzó sus observaciones, en las que estuvo ayudado por Joseph Hooker, director del jardín botánico de Kew, el mayor de Londres. ¡Hurra, hurra! Debo confe-