Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 12 6 2005 Los domingos 67 matizados. En este barrio creció uno de los responsables del primer crimen. Se trata de un chico de 15 años apodado Ketchup un conocido delincuente juvenil detenido en más de cincuenta ocasiones y que nunca hasta ahora había cometido delitos de sangre. Su padre acostumbra a pedirle hachís, y de pequeño le enseñaba películas pornográficas. Su madre es analfabeta. Ketchup es producto de la marginalidad que comienza a adueñarse del colectivo gitano, donde el tráfico de drogas y la desestructuración familiar son una amenaza. Hemos fallado en algo Resulta cínico decir que los gitanos tienen privilegios asegura Jaume Roure, teniente de alcalde del Ayuntamiento, gobernado por la conservadora UMP. Y proporciona datos. Un total de 80 gitanos tienen contrato municipal- -la mayoría en el servicio de limpieza- frente a los 280 correspondientes a ciudadanos de origen magrebí. Los musulmanes regentan comercios y pertenecen a familias estructuradas. Los gitanos viven en su mayoría de la asistencia social, sus hijos no están escolarizados, existe un alto índice de analfabetismo y el sida se está extendiendo explica Roure. Admite que hemos fallado en algo y que se debe seguir trabajando para mejorar la asistencia social. Oficialmente, esas competencias corresponden al Consell General (la Diputación) pero, de facto es el Ayuntamiento el que las ha asumido. Se han creado ocho centros sociales y se ha impulsado la figura del animador una especie de educador social sin titulación. En dos años se han rehabilitado 1.200 casas. Pero la falta de información ha provocado que parte del colectivo magrebí desconozca la existencia de ayudas económicas, y de nuevo se han desatado extraños rumores sobre falsos regalos a los gitanos- -se habla incluso de motos- En los últimos días se han celebrado diversas reuniones con imanes y pastores. Pero éstos han perdido la autoridad sobre las comunidades musulmana y gitana. Si no tienes estabilidad económica, no te interesa la espiritualidad explica Morad Oubaya, regidor municipal nacido en Saint Jacques y que trabajó como educador social. Estos días se está construyendo una mezquita en el norte de la ciudad, pero a nadie le interesa dice el regidor. En Perpiñán el paro alcanza el 15 Es difícil conseguir trabajo, y todavía más para un magrebí o un gitano subraya Morad. También la etnia gitana está representada a través de Manuel García, regidor de Patrimonio Inmobiliario. Yo he oído estos días cosas terribles entre los gitanos, como por ejemplo que los moros han venido a quitarles la comida. Son personas pacíficas, pero el miedo provoca este tipo de reacciones Mestizaje en el Ayuntamiento Se dice que en Perpiñán no hay franceses, dada la diversidad cultural existente en esta ciudad. Lo cierto es que la mayoría de los gitanos han nacido en Francia y numerosos musulmanes tienen la doble nacionalidad. Todos son ciudadanos francesas aseguran en el Ayuntamiento, donde a modo de ejemplo de integración hay un regidor de origen magrebí, Morad Oubaya (arriba) y otro, Manuel García, de origen gitano. es evidente. Y también miedo. Sobre todo en el barrio de Saint Jacques. De los 8.000 gitanos que residen en esta zona, tan sólo permanecen unos 2.000. Éstos se han quedado para guardar las casas. Temen represalias por parte de la comunidad árabe. Manel, gitano de origen catalán, pasa las horas en la calle, sentado en una silla. La ropa tendida en los balcones le protege del sol. Mi hija y mis nietas se han ido al norte de Francia por miedo explica. Eso le pone triste. Un poco más allá, una gitana rubia explica que dentro de unos días se irá a Montpellier. Muchos se han refugiado en Figueres y en Salt (Gerona) Los gitanos se sienten vigilados por la Policía, pero eso no es garantía de tranquilidad. Un vecino acaba de repartir carteles destinados a ser colocados en la puerta de las viviendas, en los que ruegan a los agentes que llamen antes de entrar porque los niños están trau- Miedo en Saint Jacques. Un niño gitano exhibe un cartel en el que se pide a la Policía que llame antes de entrar en las casas. Abajo, fotos de Mohamed Bey- Bachir y Driss Ghaib, asesinados en Perpiñán, el primero por la paliza de un grupo de gitanos