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ABC DOMINGO 12 6 2005 Los domingos 63 CONFLICTOS ABIERTOS Saharahuis La esperanza huérfana La acogida de niños de los campamentos de refugiados por familias españolas ayuda a no olvidar el conflicto saharaui. Una realidad incómoda para el Gobierno TEXTO: BLANCA TORQUEMADA iscina, bicicleta El repertorio de Babatna en español era tan limitado cuando aterrizó con ojos ávidos en el aeropuerto de Barajas como torrencial su expresividad y su gratitud cuando se marchó, con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su tez morena. A los niños saharauis les encanta venir, sí, pero también regresar y echarse en los brazos de sus padres, aunque tengan que dormir en el suelo de la jaima y la dieta diaria quede reducida otra vez a una ración de lentejas o de arroz La Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui ha logrado que España vuelva a mirar a los ojos de los ciudadanos de la que fue su provincia africana gracias a los programas de acogida de pequeños saharauis Vacaciones en paz una iniciativa feliz por la que cada verano vienen a nuestro país unos 8.500 chavales desde los campamentos de refugiados de la región argelina de Tinduf. Es un gran fenómeno solidario que, además, ha servido para dar voz y presencia a un conflicto acallado por el enquistado temor a soliviantar al vecino marroquí. P Babatna le llegó de rebote: Figuraba como niña en los listados, por el nombre, y, al comprobarse que era varón, no encajaba en los planes de la familia de acogida a la que estaba asignado, por lo que me lo quedé recuerda entre risas, algo inquieta porque ya se acerca el día del regreso del crío en este mes de junio. Margarita supo de la posibilidad de acogida a niños saharauis de entre siete y doce años a través de un programa de televisión en 2002 y se lanzó: Tengo un hijo ya mayor, de veintiséis años, así que tenía la posibilidad de dedicar mi tiempo a un niño pequeño. A mi marido también le pareció estupendo. El primer año nos mandaron a Ahmed, un chico fantástico, y a Babatna después Pobreza y dignidad Con el acogimiento se establece a un tiempo una intensísima corriente de afecto y un contacto directo con una situación ominosa: Cuando visitas los campamentos para conocer a la familia del niño compruebas cómo las condiciones de pobreza en las que viven los saharauis no anulan su generosidad ni su dignidad Por eso le subleva la indiferencia de España ante la situación de unas personas que han tenido DNI de ciudadanos españoles como tú y como yo. La defensa de este pueblo no tiene ideología, es simplemente un deber moral De la misma y encendida opinión es María Jesús Chumillas, que adora a Fatimetu, su niña de acogida: Lleva cuatro años conmigo en España- -explica- -porque se ha quedado por razones de salud. Tiene una fístula que se le reproduce y que ha habido que operar. Lo que aquí es un problema médico menor, allí supone un Arriba, Babatna rodeado de sus amigos españoles. Debajo, Carmen Sánchez con Nasa, su niña saharaui y, a la derecha, otra vez Babatna con Margarita Cirilo, en cuyo hogar volverá a recalar este verano Familias indignadas Ahora, la indignación entre las familias de acogida es aún mayor. La tibia equidistancia del ministro Moratinos, expresada en términos nada felices, y los reiterados desaires a los representantes institucionales españoles que pretenden visitar la región de El Aaiún están caldeando los ánimos. El último episodio tuvo lugar hace sólo unos días, cuando Marruecos impidió bajar del avión a una delegación de parlamentarios catalanes. A Margarita Cirilo su niño auténtico riesgo María Jesús, psicóloga, relata que en este tiempo no ha habido manera de tramitar un permiso de residencia para que la niña pueda visitar a su familia como turista, porque aunque su madre me ha cedido la tutela en un documento de la República Árabe Saharaui, como ese Estado no lo tiene reconocido España, de nada vale. Es el colmo Ahora cree recomendable que el Gobierno español mueva las neuronas y abra los ojos a lo que está pasando. En la zona de El Aaiún el Ejército marroquí está entrando a saco en las casas y tiene a los niños atemorizados. Esos ciudadanos están sufriendo vejaciones y encarcelamientos, y España no reacciona. Pretendemos tener contento a Mohamed VI, y él, a cambio, nos coloca miles de pateras en el Estrecho. Como también está detrás el fantasma de Francia y su capacidad de veto en la ONU... Carmen Sánchez Perea y Luis Peñate ya son veteranos en estas lides de la acogida. Hace seis años se lanzaron a una aventura maravillosa y enriquecedora Sus tres hijos han tenido la ocasión de conocer otra cultura y de comprobar que no todos los chavales vi- ven como ellos ni tienen las mismas facilidades Carmen considera que, frente a otros pueblos desfavorecidos, los saharauis nos tocan más de cerca, tenemos un vínculo moral con ellos Por su casa ya han pasado sucesivamente tres niños, dos chicos y una chica Llegó primero Sidi, Nabir después y, por último, Nasa, la niña, que este año estará por última vez con nosotros En los hogares de acogida se acentúa cada vez más la inquietud por el porvenir de los chicos: En los campamentos de refugiados donde viven, a no ser que hayan estudiado para maestros o para médicos, carecen por completo de salidas profesionales. Allí no hay nada que hacer Dice también Carmen que la pasividad de España resulta vergonzosa, siendo como es la potencia administradora de la descolonización. El miedo a crear un conflicto mayor con Marruecos deja a los saharauis en el más completo olvido Un abandono sólo aliviado por el sueño de un viaje de verano. Información sobre programas de acogida a niños saharauis: Teléfono 629- 293933