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ABC DOMINGO 12 6 2005 Los domingos 61 Las cifras del desequilibrio 1.806 horas se trabajan al año en España, el segundo país del orbe en ese aspecto, detrás de EE. UU. (Proudoffoot Consulting) El 61 por ciento de los convenios colectivos sectoriales y el 89 de los empresariales incumplen los mínimos legales de conciliación. 114.000 personas dejaron su trabajo en 2004 por razones familiares; 105.500 eran mujeres. El 84 por ciento de los ejecutivos renunciarían al 25 por ciento de su salario por más flexibilidad. El 80 por ciento de las mujeres cargan con el trabajo no remunerado. El 40 por ciento de las empresas creen que esas obligaciones familiares limitan su rendimiento. El 3 por ciento de los hombres trabajan a tiempo parcial, frente al 18 por ciento de las mujeres. El 21 por ciento del absentismo, el 12 de los retrasos, el 19 de los problemas de estrés y rotación y el 15 de la falta de compromiso son por falta de conciliación. El 60 por ciento del empresariado es adicto al trabajo, y sólo el 7 por ciento tiene estudios superiores. En algunas carreras técnicas- -apostilla Cubeiro- -se ha dado a entender que por ser ingeniero o licenciado vas a ser un buen jefe, y no es cierto. Además, sólo el 7 por ciento de los empresarios españoles tienen formación universitaria, frente al 93 que entienden que por tener mucho empuje y ganas vas a ser un directivo magnífico. Y los directivos fracasan básicamente por tres cosas: por incapacidad de anticiparse y de trabajar en equipo y por insensibilidad ante los demás. Además, España adolece de dos problemas: sus empresas tienen el menor apoyo social de toda Europa y no tienen el apoyo de los medios de comunicación como pez en el agua por las diagonales: firme, valiente, decidido, y, a la vez, entrañable, acogedor y cercano, y eso no sale solo, hay que trabajarlo, porque lo que es normal es que el ser duro e inflexible te dé éxito y te reafirme, aunque sea de forma temporal, y no practiques la polaridad, de la que ya dijo Einstein que es la fuente de la transformación y de la energía Esto te vuelve tolerante, que quieras aprender, que crees equipo, que te preocupes por una organización racional del trabajo. Además, es lo que yo llamo el eje de la vida, que te pide conectar la agresividad competitiva con la cercanía y el cariño. Pero empresarios, directivos y empleados se mueven mucho en las esquinas y así no hay conciliación que valga Según este profesor, todo lo que mueve el mundo son seis deseos: cuatro básicos (seguridad, reto, singularidad, conexión) y dos avanzados (progreso social y expansión de recursos) Los primeros son los que nos influyen en el día a día y todas las frustraciones vienen por ellos. Lo que de verdad hace que vueles y seas feliz es conseguir un logro en el quinto y el sexto. La gran tragedia de muchas empresas es que sus directivos y empleados se muevan por los deseos básicos y utilicen la empresa para alimentar sus carencias afectivas. Hay que dar para crecer y crecer para dar, una retroalimentación entre los cuatros deseos básicos y los dos avanzados. Esta es la materia de la que se construyen los sueños. Pero requiere disciplina, porque un mal enfoque de todo esto no es más que fast food emocional Santiago Álvarez de Mon, escritor y profesor de Dirección de Personas de IESE, explica que hay un problema macro, que afecta a los horarios generales, a los de las guarderías y colegios y a la distribución del tiempo en general, y España apuesta mucho por la cantidad de tiempo en vez de por la calidad del mismo. Pero hay un problema micro para el que hay que decir que ya está bien de excusas: es un tema personal. Conozco la misma empresa, el mismo trabajo y el mismo producto y veo a un señor estresado de por vida y a otro en el nirvana permanente, y todo lo que no sea entrar ahí es hacer un discurso irresponsable. Defendamos el paradigma de la libertad, la responsabilidad y la madurez. Es hora de que nos adueñemos de nuestros sentimientos para poder gobernarlos. Seamos serios: el equilibrio es un estado interior del alma y me corresponde a mí restaurarlo Luego, está la cuestión del ocio y negocio, y eso tiene mucho que ver con si en mi trabajo puedo desarrollar mi talento. Nos han educado en el deber y en el sentimiento de culpa, y tener el sentido del placer, y ya no le quiero decir si encima es en el trabajo, significa que eres un fraude. Si consigo llevar al negocio el ocio propio del placer, pues ya no trabajo más, y si consigo llevar el negocio al ocio pues a lo mejor no arruina mi vida familiar. Cuando yo estaba en Continente le dije a mi jefe, que era Merry del Val: Mira, me voy a coger el día rotatorio que nos corresponde por trabajar los sábados, y que veo que nadie se toma, y si un día hay que trabajar veinte horas, pues se trabajan, pero ese día me lo cojo porque quiero ir a conocer Andalucía con mi mujer y me he casado con ella y no contigo Fue un órdago que podía suponer mi despido o que me dejaran en paz, y fue lo segundo. Creo que el secreto para el equilibrio está en ser pluridimensional, y si de verdad estás encantado de estar con tus hijos, vaya si les haces un hueco y les dedicas tiempo. Es un tema personal que no se puede imputar al jefe ni a las siglas deprimentes para las que se trabaja Decía San Francisco de Asís: Oh Dios, dame serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, el coraje de cambiar lo que conviene ser cambiado, y la sabiduría de distinguir lo uno de lo otro Yo tengo a mi alrededor- -concluye el profesor Álvarez de Mon- -muchos petardos, pero le aseguro que muchas veces el peor de todos estaba dentro de mí. Cuando alguien me trata mal como colaborador suyo siendo mi jefe, es él el que se empobrece, y debo hacer lo posible para que eso no gobierne mi estado de ánimo. A veces los jefes no son mejores porque no les decimos ciertas cosas. Intente cambiarlo, y si no puede, piense que, al fin y al cabo, es efímero Un país de gente esquinada Para Luis Huete, el problema está en que hay muchos directivos que no se manejan bien con la información plural, porque sí están duchos con datos y hechos, que son más del hoy, pero no con otro tipo de información presente en las empresas que tiene que ver con conceptos, con las personas y sus sentimientos, cosas que tienen que ver con el mañana. O eres muy bueno haciendo números o eres muy bueno conectando con el alma de tu gente. La vida está llena de gente esquinada y si perteneces al primer grupo eres de los que creen que los negocios se hacen con grandes operaciones, metiendo presión a la gente, y bajo el si no aguantas te reemplazo Propongo que la gente a la que le va bien en la vida es la que se maneja España, una de las diez primeras potencias del mundo, ocupa el puesto 26 de la OCDE en calidad directiva, por lo que llegar tan lejos sólo se consigue a fuerza de muchas horas de trabajo